Durante una multitudinaria misa en Santa Cruz, el arzobispo pidió al Gobierno asumir decisiones firmes por el bien común, exhortó a los sectores movilizados a no vulnerar derechos y llamó a resolver los conflictos mediante el diálogo.
Fuente: Red Uno
Milen Saavedra
En una masiva y emotiva celebración de la fiesta de Corpus Christi, el arzobispo de Santa Cruz, Monseñor René Leigue, lanzó un contundente llamado a la pacificación del país, exhortando a las autoridades, sectores movilizados y a la ciudadanía en general a deponer actitudes de confrontación. Bajo el lema «Compartamos el cuerpo de Cristo, pan de unidad», el prelado lamentó la crítica situación social y económica que atraviesa Bolivia debido a las constantes protestas y bloqueos de carreteras.
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La celebración eucarística contó con la sorpresiva presencia del Nuncio Apostólico en Bolivia, Monseñor Fermín Sosa, quien asistió antes de emprender un viaje a su natal México. Asimismo, estuvieron presentes las principales autoridades locales, entre ellos el gobernador, Juan Pablo Velasco, y el alcalde municipal, Manuel Saavedra, a quienes el arzobispo agradeció por acompañar la fe del pueblo desde la sencillez y fuera de las épocas de campaña electoral.
Un llamado directo a los bloqueadores y al Presidente
Durante su homilía, Monseñor Leigue se refirió con preocupación a los sectores que recurren a las medidas de presión extremas. Si bien reconoció que las demandas de los manifestantes pueden ser justas y necesarias, enfatizó de manera categórica que los derechos individuales terminan donde comienzan los de los demás.
“No es bloqueando las calles o gritando insultos como queremos manifestar nuestra fe. Mi libertad y mis derechos terminan donde empiezan los de los demás. Yo no soy quién para obstruir la libertad o el derecho del otro”, reflexionó el líder religioso.
Leigue visibilizó las graves consecuencias que sufren los sectores más vulnerables a causa de los cortes de rutas, mencionando a enfermos que mueren en los caminos por no poder llegar a los hospitales y a ancianos que pasan hambre debido al desabastecimiento. “Tenemos comida en el país. ¿Cuál es el problema? Que no dejamos que llegue a los que realmente lo necesitan”, cuestionó.
En ese sentido, el arzobispo dirigió un mensaje directo al presidente del Estado, instándolo a gobernar para todos los sectores sin distinción.
“Le pedimos al presidente que mire toda la realidad boliviana. Confiamos en que ponga orden en todo esto que estamos viviendo, no mirando solo a un grupo, sino buscando el bien común con decisiones firmes”.
El diálogo como única vía de entendimiento
El prelado insistió en que las diferencias ideológicas o de pensamiento no deben convertir a los bolivianos en enemigos e instó a utilizar el «don de la palabra» para resolver los conflictos regionales y nacionales.
“La Iglesia siempre va a abogar por el diálogo, que es la única manera de entendernos como personas y no a la fuerza ni con la violencia. Eso solo ahonda los problemas de racismo”, afirmó, aclarando que para que esto funcione debe existir «disponibilidad y deseo de ambas partes».
Retorno al Estadio Tahuichi para el 2027
Hacia el final de su intervención, y ante la gran cantidad de fieles que tuvieron que seguir la misa de pie y en condiciones incómodas debido a las limitaciones del espacio actual, Monseñor Leigue aprovechó la presencia de las autoridades para lanzarles una solicitud pública de cara al próximo año.
El arzobispo pidió el apoyo de la Gobernación para que la celebración de Corpus Christi pueda retornar formalmente al Estadio Ramón «Tahuichi» Aguilera el próximo año, cuya fecha litúrgica quedará fijada para el 27 de mayo de 2027. “Esperamos tener en cuenta esto en los planes con la ayuda del gobernador para sentirnos un poco mejor en una celebración tan importante”, concluyó, cerrando la jornada con un emotivo «basta ya» al odio, la denigración y la incomprensión entre compatriotas.
