Un manuscrito colonial devela que un pueblo en Oruro fue arrasado por el volcán Capurata


Testimonios de un litigio colonial entre Turco y Arica sitúan el antiguo asentamiento junto al Capurata y revelan que la erupción mató pobladores, sepultó vertientes y obligó a trasladar la comunidad.

La carátula de la demanda colonial. Foto: El Deber



Fuente: El Deber – Por Rubén Atahuichi

En el pasado prehispánico, el pueblo de Turco, en el departamento de Oruro, fue erigido lejos de su actual asentamiento y esto sucedió porque un volcán lo asoló y obligó su traslado. Así lo revela un manuscrito relativo a un litigio colonial entre la antigua capital de Hatun Carangas y la otrora ciudad peruana de Arica, proceso que trascendió más de un centenario, entre los años 1611 y 1716, inclusive.

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En ese tiempo, José Choquevillca Guamán, el entonces cacique de San Pedro de Turco, como se llamaba, demandó sucesivamente ante el Virreinato de Perú a los corregidores y gobernadores de la capital costera José Cañipa, Felipe Gómez Buitron y Fernando Rocafur, a quienes acusó de haberse “introducido” en “pastos” y “parajes” de su pueblo.

Se trata de los pueblos de Pachica, Esquiña, Belén, Timar, Ticnamar y Socoroma, entre otros, de la jurisdicción antigua de Turco, donde las autoridades de Arica comenzaron a cobrar “tasas” y “herbajes” para luego tomar posesión de las tierras.

“Segun oyó decir este testigo á su suegra, y á otros indios viejos, desde que vino a estos parajes, son del Pueblo de Turco desde el repartimiento del Señor Don Francisco de Toledo [sic]”, dice en el documento Juan de la Cruz, indio de Condo Condo de Paria, uno de los tantos testigos presentados por Choquevillca Guaman ante el gobernador de las Armas, corregidor, justicia Mayor de Carangas por Su Majestad y alcalde Mayor de Minas y Registros Antonio Domínguez López.

Si bien el manuscrito recoge testimonios sobre el litigio territorial, cuyos extractos parciales fueron publicados de copias locales en Chile, devela información desconocida sobre el origen del pueblo, que incluso plantea un giro en su historia.

“Del Pueblo antiguo de Turco Hatun Carangas á los parajes referidos [ndR: Pachica, Esquiña y otros] hay distancia de ocho, nueve y dies leguas, y á estos de Pachica y Isquiña catorce leguas [sic]”, detalla Juan Caqueo, otro testigo del cacique demandante.

Según el hombre de, 40 años de edad, aquellos parajes avasallados “eran estancias, y hoy se han hecho pueblo y que acudían al Pueblo de Turco, que estaba en Hatun Carangas a sus faldas [sic]”.

Otro testigo, Diego Choque, natural de Esquiña, ofrece mayor información. Él “sabe por haberlo oido decir a sus antepasados y á otros viejos que el Pueblo de Turco Hatun Carangas estaba en la falda de un cerro nombrado Caporata [sic]”, dice el legajo cuya caligrafía bella abunda en el lenguaje de la época.

En realidad, se trata del nevado Capurata, en Quimsachata, un conjunto de tres cerros por cuyos picos de cerca de los 6.000 metros sobre el nivel del mar y un homenaje a ancestrales personalidades fueron llamados Andrés, María Elena y Tomás Capurata.

Es posible que el pueblo viejo hubiera sido construido a las faldas de este último, ubicado al sur de los nevados. Vestigios de lava y azufre en sus extremos sur, este y oeste se divisan desde el satélite.

El manuscrito describe las huellas de la erupción del volcán contiguo al pueblo. Muchos testimonios del litigio señalan que San Pedro de Turco desapareció por “haber reventado un volcán junto a el” y que las ruinas del pueblo están “patentes”.

Juan Mayta, indio de Turco de 50 años, relata que el pueblo ha “sido asolado de un bolcan que reventó serca de el”.

En tanto, Pedro Mamani, natural de Turco, y de “noventa años poco mas ó menos”, cuenta que dicho volcán “lo arruinó y mató mucha jente [sic]”.

No solo murió mucha gente a causa de la erupción. El fenómeno, “cuyas ruinas asi como del su Iglecia eran patentes”, también “tapó mucha parte de sus veneros (vertientes)”, cuenta Caqueo.

Sin embargo, no hay registro reciente de la erupción. Diversas investigaciones supusieron que el volcán que asoló Turco fue el Huaynaputina (en el departamento de Arequipa, Perú), el 19 de febrero de 1600, a aproximadamente 250 kilómetros de aquel viejo pueblo.

“La cabecera preinca era Turco cuya ubicación original se desconoce debido a que en el año 1600 tuvo que trasladarse por la explosión del volcán Huayna Putina”, dice, por ejemplo, Ximena Medinacelli en su artículo ‘Señoríos y desarrollos regionales’, del libro ‘Bolivia, su historia’.

La hipótesis contradice a los testimonios del diferendo entre Arica y Turco, que señalan que éste fue destruido por un volcán “junto a él”.

Así, el fenómeno natural obligó al traslado de Turco a otro lugar, adonde se encuentra actualmente, a 155 kilómetros de la ciudad de Oruro y a casi 100 de su antiguo asentamiento en la que hoy es frontera de Bolivia con Chile, lejos “de su primer origen”.

En la demanda de Choquevillca Guaman, muchos testigos se refieren a este hecho. Juan Martín Caylafo, indio de Choquecota y “de edad de noventa y cinco años y mas”, dice “que por un bolcan que reventó cerca del dicho Pueblo de Hatun Carangas se mudó adonde está ahora”.

“Según supo de dichos sus antepasados como de otros viejos que le contaron que por haber rebentado un bolcán [Sic] junto á su pueblo se había mudado”, señala por su parte Francisco Flores, indio de Turco de 60 años de edad.

Turco es un pueblo prehispánico, de más de 482 años. Si bien no hay registro de su fundación, se sabe que el 28 de diciembre de 1543 su cacique Martín Quispe tomó posesión de las tierras, a cambio de “mil pesos fuertes”, de parte del visitador español José de la Vega Alvarado.

Por ley del 20 de febrero de 1957, durante el gobierno de Hernán Siles Zuazo, el pueblo orureño cumple este 29 de junio 69 años como segunda sección municipal de la provincia Sajama.