
Fuente: Infobae.com
El gobierno de Brasil convocó este domingo al embajador argentino en Brasilia para que brinde explicaciones tras las declaraciones consideradas ofensivas del presidente argentino Javier Milei hacia el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y otras autoridades. La medida fue confirmada por una fuente diplomática citada por la agencia AFP.
Durante un acto político realizado el sábado en San Paulo, Milei se refirió a Lula y a un magistrado de la Corte Suprema de Brasil con términos despectivos. El mandatario argentino calificó a Lula de “ladrón” y “presidiario” y llamó “basura calva” a un juez de la máxima instancia judicial brasileña.
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La tensión entre ambos países aumentó cuando el gobierno brasileño, en una acción previa, conocida en la mañana de este domingo, había decidido llamar a consultas a su propio embajador en Buenos Aires.

La convocatoria del embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, se produjo poco después de que el canciller brasileño Mauro Vieira ordenara el llamado a consulta de su propio embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, una medida ya comunicada oficialmente a la representación diplomática argentina, según informaron a Infobae fuentes oficiales. Bitelli regresará a Brasil en las próximas horas.
El conflicto diplomático se intensificó tras la participación de Javier Milei en la convención del Partido Liberal en Sao Paulo, donde respaldó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro para las elecciones del 4 de octubre. Durante su discurso, de aproximadamente 25 minutos, Milei acusó a Lula de ser responsable de un “Riesgo Lula” para Brasil, alegando que el país enfrenta una crisis de deuda por la falta de ajuste fiscal.
En el acto, Milei también respaldó a Jair Bolsonaro, a quien definió como “amigo injustamente encarcelado”. El exmandatario brasileño cumple prisión domiciliaria tras ser condenado por encabezar un intento de golpe de Estado en enero de 2023. Según fuentes diplomáticas, la intervención del presidente argentino fue interpretada en el gobierno de Lula como una injerencia en asuntos internos y una agresión inusual, ya que los insultos ocurrieron en territorio brasileño y se dirigieron tanto al jefe de Estado como a un magistrado de la Corte Suprema.
El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, repudió los agravios dirigidos a Alexandre de Moraes. Además, integrantes del gabinete de Lula y dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) criticaron el tono y el contenido del discurso de Milei. Edinho Silva, presidente nacional del PT, calificó de inadmisible que un jefe de Estado extranjero se refiriera en términos irrespetuosos a las instituciones brasileñas. Por su parte, José Guimarães, ministro de Relaciones Institucionales, expresó en X que esperaba que el mandatario argentino aprovechara su visita para “aprender que gobernar es cuidar a las personas, y no desmontar los derechos”.
El incidente generó preocupación en sectores políticos y empresariales argentinos debido a la importancia comercial de Brasil, principal socio de Argentina. Legisladores y dirigentes advirtieron que la disputa bilateral podría afectar el comercio, el empleo y la integración regional. El exembajador Jorge Argüello calificó la situación como “la mayor imprudencia diplomática desde 1983” y señaló que pone en riesgo la confianza construida desde la recuperación democrática.
La visita de Milei a Brasil no incluyó contactos con el gobierno de Lula y se centró exclusivamente en dirigentes del bolsonarismo. Fue recibido por el gobernador de San Pablo, Tarcísio Gomes de Freitas, y distinguido con la Orden de Ipiranga en grado de Gran Cruz.
