El acuerdo con el FMI frenará el alza del tipo de cambio; sin embargo, si el incremento es elevado, intervendrán.
Fuente: El Diario
Surgen varias versiones sobre los orígenes del incremento del valor del dólar en el mercado cambiario, que en la semana pasada pasó los 11 bolivianos, la mayoría atribuye a la escasez de la divisa estadounidense, pero también a la oferta de bolivianos en la economía nacional y las expectativas en la población. El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Gabriel Espinoza, espera que, en las próximas semanas, se estabilice la moneda en un rango de 9,70 y 10.
No obstante, los importadores y algunos comercializadores de productos, ya empezaron a ajustar sus precios a la cotización del dólar, lo que genera malestar en la población y frenan las ventas.
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Un reportaje de un medio de comunicación reflejó la situación de las tiendas de la Eloy Salmón, en donde los comerciantes indicaron un bajón en las ventas de artículos electrodomésticos y expresaron su preocupación.
Proceso
Mientras tanto, Espinoza asegura que en la medida que se entiende el proceso cambiario, los espacios de especulación se reduce. Asimismo, confía que en las siguientes semanas el valor se estabilice.
Recordó que, durante las últimas semanas, la economía boliviana vivió un proceso de adecuación con el nuevo tipo de cambio flexible. La población aún no comprende bien el funcionamiento del esquema.
En la entrevista con radio Marítima de Santa Cruz, dirigida por Maggy Talavera, la autoridad anunció que en la medida que llegue el financiamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI), la entidad podrá tomar acciones para evitar alzas significativas.
Recordemos que el FMI señala varios tipos de cambio que pueden aplicar los países, entre ellos está el flexible puro y el flexible controlado. Bolivia optó por la segunda opción, por ello el Banco Central de Bolivia (BCB) deberá intervenir, aunque se desconoce en qué momento.
“Variaciones grandes sí vamos a controlarlo”, apuntó la autoridad.
El nuevo tipo de cambio comenzó con 9,73 bolivianos por dólar y en la semana terminó con un valor de 11,37. La tendencia es que siga subiendo en porcentajes de entre 10% a 12%.
Bloqueos
Antes de los bloqueos por más de 50 días, el Gobierno estaba mejorando la imagen del país en el plano internacional, pero las acciones políticas destruyeron el trabajo realizado, pues el mismo estaba destinado en traer inversiones, fomentar el turismo, facilitar el consumo, atraer compradores y de esta manera allanar la circulación de divisas en el sistema financiero.
La autoridad se mantiene optimista, cuando indica que se normaliza la exportación minera y del agro, en dos a tres semanas la preocupación de la cotización del dólar va a pasar y el valor modificará su ritmo.
Apoyo
Fue claro en señalar que el nuevo régimen cambiario busca apoyar y mejorar las condiciones para el productor nacional, e impulsar las ventas al exterior o en todo caso reemplazar las importaciones.
También prevé que el sector privado vaya a empezar a liquidar sus dólares y aumente la oferte de la divisa en el mercado nacional.
Mientras en su cuenta de @jlaevia, José Luis Evia escribió: “El precio del dólar sube porque hay muchos pesos bolivianos persiguiendo pocos dólares”.
Compra con dólares
Por otra parte, Espinoza en una entrevista, en un medio de comunicación, preguntó si el entrevistador hace alguna transacción en dólares y la respuesta fue no. Una de las conclusiones que mencionó, es que el incremento del tipo de cambio no le afecta para nada.
En ese contexto, fue mencionado por el economista Dante Pino A., en su cuenta @dantenapuco, y el mismo sostiene que el ministro de Economía no dijo que “el 80% de las compras externas en la economía nacional son: insumos industriales, bienes de capital, combustibles y transporte. Todo esto se refleja en el precio final al consumidor”.
Apunta que la población paga en bolivianos, es cierto, pero el valor de la moneda es cada día menor. “Necesitas más bolivianos para comprar el mismo producto”, subrayó.
Origen
Analistas económicos señalan que la escasez de dólares es de origen fiscal. Las reservas líquidas llegaron a 385 millones en marzo de 2023, cuando se rompe la convertibilidad.
Recordemos que, en febrero de ese año, el BCB optó por comprar dólares al sector exportador a un valor por encima del oficial, cuya acción provocó la apertura de un mercado paralelo debido a la falta de la divisa en el mercado formal.
El analista económico Gonzalo Chávez, en varias oportunidades, explicó que, por concepto de la venta del gas a mercados de Brasil y Argentina, los ingresos llegaban a 6.000 millones de dólares, por ello las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Banco Central, llegó a más de 15.000 millones de dólares.
A partir de la caída de los precios bajos del petróleo, sumado a la reducción de la producción y reservas, el ingreso de dólares fue menor, aunque los gastos del Estado no se modificaron.
Esa política estatal redujo las divisas en el BCB, llegando hasta el año pasado a menos de 70 millones de dólares y ahora bordea los 600 millones.
Datos
“Entre 1985 y 2011 Bolivia no tuvo un tipo de cambio fijo: tuvo un régimen cambiario administrado con crawling peg, con intervención del Banco Central y con el famoso Bolsín como uno de sus principales instrumentos”, sostuvo Chávez.
El tipo de cambio fijo en Bs 6,86 – 6,96 por dólar vino después, desde 2011 hasta junio de 2026. Por eso, afirmar que ahora tenemos flexibilidad cambiaria “por primera vez en 40 años” requiere cierta gimnasia histórica: hay que hacer desaparecer aproximadamente 25 años del calendario, observó.
“El debate importante tampoco consiste en decidir si el Bolsín usa pantalones de los años 90 o si el nuevo régimen viene vestido con inteligencia artificial. La pregunta es mucho más sencilla: ¿qué funciona mejor para Bolivia hoy?”, cuestionó.
El esquema actual también es, en esencia, un régimen flexible administrado: el Banco Central observa el mercado mayorista y cada noche establece una referencia para la jornada siguiente. Por eso tiene sentido estudiar, actualizar y modernizar instrumentos que ya demostraron capacidad para administrar el mercado cambiario, explicó.
Durante aproximadamente 25 años, el Bolsín acompañó un movimiento gradual del dólar desde alrededor de Bs 2 en 1985, hasta Bs 6,96 en 2026, evitando convertir cada variación cambiaria en un capítulo de telenovela nacional.
Recuperar sus virtudes no significa volver a los años 90, ponerse hombreras y escuchar casetes; significa entender algo bastante elemental en política económica: las buenas instituciones no tienen fecha de vencimiento por antigüedad. Se modernizan, se corrigen y se adaptan. Porque cambiarle el nombre al termómetro no baja la fiebre, aunque el nuevo venga con pantalla digital, reflexionó.
Fuente: El Diario

