Devaluación y depreciación del boliviano al 29 de julio 2026


 

 



Durante la segunda mitad del siglo XX la economía boliviana registro períodos de crisis, bonanza económica y diferentes administraciones gubernamentales gestionaron mediante programas económicos, modelos económicos, políticas económicas y en algunos casos con una visión de país.

En las gestiones gubernamentales se tuvo preferencia por: populismo y control de mercados; pragmatismo ante principios y leyes económicas; progresista y promercado; progresista y control de mercados; Estado regulador y promercado.

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El aspecto político casi siempre representó más de 9/10 y la economía menos de 1/10, por tal razón se realizaba esfuerzos para lograr acuerdos entre los órganos del Estado y representantes de la sociedad civil para aprobar medidas de ajuste económico.  Se tuvo varias reformas monetarias, reformas económicas, administrativas, devaluaciones y depreciaciones de nuestra moneda, etc.

Las políticas de ajuste económico fueron aprobadas mediante disposición legal (Decreto Supremo); la devaluación de nuestra moneda en varias oportunidades y también la depreciación de nuestra moneda cuando la relación del boliviano respecto al dólar americano variaba en el mercado cambiario, es decir, no son palabras sinónimas “Devaluación” y “Depreciación”.

Con mayor rigor, la devaluación se refiere cuando el tipo de cambio varia por decisión de la autoridad económica mediante un Decreto Supremo. Por el contrario, cuando las variaciones del tipo de cambio ocurren en el mercado cambiario se denomina depreciación si el precio del dólar sube y apreciación si el precio del dólar baja.

En la segunda década del siglo XXI  en una Jornada Monetaria organizada por el Banco Central de Bolivia sus autoridades monetarias plantearon un argumento denominado “Rodeo Innecesario” que se referían a la variación del tipo de cambio respecto al dólar americano de los países Sudamericanos de sus monedas que se apreciaban, depreciaban y no variaba, sostenían que es preferible para nuestro país un régimen de “Tipo de Cambio Fijo” a un régimen de “Tipo de Cambio Flotante Deslizante” que funcionaba por más de ¼ de siglo que su sustituido en noviembre del 2011 con la cotización fija de Bs6,96 = $US1.

El actual presidente de la República Señor Rodrigo Paz despues de ocho meses de su gestión gubernamental determina que el régimen de “Tipo de Cambio Fijo” sea sustituido por un régimen cambiario flexible teniendo como base el reconocimiento de la oferta y demanda diaria de divisas en el sistema financiero, aprobado con Resolución Ministerial del MEFP N°255 del 26/06/2026, a partir del 29 de junio del 2026.

El actual régimen cambiario flexible aprobado por una Resolución Ministerial del Órgano rector de la Política Fiscal inicio el Tipo de Cambio Flexible de Bs9,73 que eleva en Bs2,77 respecto al Tipo de Cambio Fijo de Bs6,96 = $US1 que es una devaluación de 43,10% de nuestra moneda el boliviano acompañado con un déficit fiscal respecto del PIB programado de 11%.

Es una media verdad afirmar que no hubo una devaluación del “boliviano” porque no se conseguía a Bs6,96 los dólares lo cual no es cierto porque las transacciones contables en el sector público y privado se registraba al Tipo de Cambio Fijo, incluido en el pago de los impuestos internos y aranceles aduaneros, así como en toda transacción se compraba y vendía a la cotización oficial.

El lunes 29 de junio comenzó el régimen flexible con el precio del dólar de Bs9,73 y continuo con una tendencia alcista hasta el miércoles 29 de julio que en el mercado cambiario registro Bs11,80 con un incremento absoluto de Bs2,07 y depreciación del “boliviano” de 21,3 por ciento.

En un mes disminuyo el poder adquisitivo del “boliviano” por la devaluación y la depreciación que alcanzo un 64,4 por ciento, es decir un billete de Bs100 su poder adquisitivo a la fecha es de Bs35,6 que significa una elevada pérdida del poder de compra, que afecta a todo el sector real de la economía (consumidores y empresas), financiero, externo, crédito externo, etc.

Nuestra moneda “boliviano” para comprar hoy $US1 se necesita Bs4,84 adicionales y afecta a todas las transacciones comprometidas en bolivianos y dólares: bienes y servicios, alquileres, anticréticos, créditos, aranceles, compra de: terrenos, casas, departamentos, automóviles, maquinaria de construcción y producción, repuestos, todo el sector real de la economía, etc.

La vigencia del régimen de tipo de cambio flexible, el mercado de divisas de competencia imperfecta (mercado oligopólico) mayorista constituido por los exportadores y los importadores no muestra señales de estabilización y continúa en ascenso la cotización, persiste el mercado paralelo alcista, una brecha cambiaria creciente y la presión sobre la divisa refleja que el problema de fondo es de: escasez de dólares, falta de confianza, elevado déficit fiscal, déficit cuasi fiscal, flujo y stock de divisas bajos y creciente demanda de dólares, confirma que un solo instrumento y objetivo económico no es suficiente, para lograr la estabilidad macroeconómica porque Bolivia vive una crisis estructural.

Los bolivianos no perciben señales claras de disciplina fiscal y el sistema financiero aún no normaliza plenamente las operaciones en dólares, tanto en depósitos y retiros como en la otorgación de créditos, situación que mantiene elevadas las expectativas de nuevas alzas.  Otro aspecto, es la pérdida de credibilidad en la política económica y a la incertidumbre sobre el ingreso de financiamiento externo y la evolución del déficit fiscal. Asimismo, parte de las divisas generadas por las exportaciones permanece fuera del país debido a que algunos exportadores prefieren mantener recursos en cuentas del exterior para garantizar futuras operaciones comerciales.

El impacto del Tipo de Cambio Flexible se transmite directamente en el costo de los productos importados como los insumos utilizados por la industria nacional, el alza repercute en medicamentos, equipos electrónicos, vehículos, maquinaria y materiales de construcción, entre otros que afecta a los consumidores quienes modifican sus expectativas al observar que el dólar sube de forma sostenida, aumenta la demanda como mecanismo de protección del ahorro, y las personas y empresas con deudas en dólares enfrentan cuotas más elevadas mientras sus ingresos continúan denominados en bolivianos, situación que podría incrementar el riesgo de mora en el sistema financiero.

La medida económica de aprobar un régimen de Tipo de Cambio Flexible no produce los resultados esperados y las autoridades gubernamentales persisten en minimizar los costos de corto, mediano y largo plazo directo e indirectos en toda la economía.

Por la continua pérdida del poder adquisitivo de la moneda son afectadas las personas en sus actividades diarias por el incremento de sus costos y en la disminución de sus ingresos, que ocasiona la merma de credibilidad a la actual política económica.

 

Germán Molina Diaz, Economista, miembro de número de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas, docente de la UCB e Investigador asociado del IISEC.