El exministro de Minería sostuvo que el caso de los 189 kilos de oro retenidos en Viru Viru revela la debilidad del control estatal sobre la comercialización aurífera y advirtió que muchas empresas aparecen y desaparecen tras realizar operaciones millonarias.
José Pimentel, exministro de Minería. Foto: Red Uno
Fuente: Red Uno
El exministro de Minería y Metalurgia José Pimentel afirmó que el Senarecom no tiene la capacidad de controlar todo el oro que se mueve dentro del país, debido a las características propias de la comercialización aurífera y a la facilidad con la que pequeñas cantidades pueden ser trasladadas sin ser detectadas.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
En una entrevista, Pimentel explicó que el control más efectivo que puede realizar esta entidad se da recién al momento de la exportación, cuando debe verificar si el mineral fue declarado, si pagó regalías y si cuenta con la certificación correspondiente.
“El único control que puede realizar el Senarecom, lamentablemente, es en el momento de la exportación”, señaló.
El exministro explicó que, a diferencia de otros minerales, el oro puede ser transportado en volúmenes pequeños, pero con alto valor económico, lo que dificulta su fiscalización desde el punto de extracción.
“Una caja de fósforos puede tener aproximadamente dos onzas de oro”, indicó, al señalar que esa cantidad puede representar miles de dólares y pasar fácilmente por fronteras o puntos de control.
Pimentel sostuvo que, por esa razón, existe un “contrabando hormiga” hacia países vecinos, al margen de los mecanismos formales de fiscalización.
El exministro calificó al Senarecom como una institución “bastante débil”, porque no solo debería verificar la documentación presentada por productores, comercializadores o exportadores, sino también confirmar físicamente la calidad y ley del mineral.
Según Pimentel, en el caso del oro se debería realizar un muestreo de cada lingote para comprobar si la calidad declarada corresponde con la real.
“Simplemente se da fe a lo que se declara, se cuenta, se pesa, pero no sabemos si ese oro es realmente con la ley que se está declarando”, cuestionó.
Sobre el cargamento de oro retenido en el aeropuerto de Viru Viru, Pimentel sostuvo que la presentación de un certificado falso apunta a una intención de evadir el pago de regalías.
Explicó que la regalía en el caso del oro, cuando se declara como material artesanal o residual, no supera el 2%. En este caso, estimó que se habría intentado eludir un pago de alrededor de Bs 600.000 al Estado.
“Lo que se está pretendiendo eludir con esa certificación falsa es no pagar la regalía”, afirmó.
Empresas que aparecen y desaparecen
Pimentel también advirtió que muchas comercializadoras de oro se constituyen con facilidad, realizan operaciones millonarias y luego desaparecen.
Según el exministro, no basta con que una empresa tenga registro o NIT para demostrar solvencia, ya que muchas declaran capitales mínimos, domicilios alquilados y no presentan balances que permitan conocer cuánto compraron, vendieron o ganaron.
“Muchas de las comercializadoras que hemos conocido aparecen y desaparecen”, señaló.
En ese marco, dijo que la empresa vinculada al caso debe ser investigada a fondo, porque podría haberse creado específicamente para este tipo de operaciones.
Exportar oro no está prohibido
Pimentel aclaró que la exportación de oro no es ilegal, siempre que se cumplan los procedimientos establecidos.
Para sacar mineral del país, explicó, debe existir documentación que respalde el origen del oro, el pago de regalías y la autorización correspondiente. El problema surge cuando se intenta aparentar una exportación legal con documentación falsa.
“No está prohibido exportar oro. Simplemente hay que cumplir el procedimiento”, afirmó.
Vuelos chárter son una práctica usada
El exministro señaló que, debido al alto valor y pequeño volumen del oro, es común que exportadores utilicen vuelos chárter para sacar cargamentos del país.
Recordó que Bolivia exportó el año pasado unas 50 toneladas de oro, por un valor cercano a $us 4.000 millones, por lo que pidió revisar retrospectivamente cuántos vuelos de este tipo se realizaron y bajo qué mecanismos de control.
