Julio un mes sui generis


 

Estamos llegando al final de julio, un mes muy especial en nuestra historia. 16 fiesta de La Paz, Banzer de hace del poder entre julio y agosto de 1971, 21 de julio 1946 Gualberto Villarroel es asesinado y su cuerpo colgado de un poste de luz en plena plaza Murillo, 17 de julio de 1980 asalto al poder de Luis García Meza que habiendo proclamado que mantendrá su régimen por 20 años fue depuesto a los 10 meses por Celso Torrelio que duró en el poder dos meses y su sucesor Guido Vildoso tan solamente 3 semanas. Así resulta claro que julio no es un mes cualquiera, es muy especial.



Sin embargo, dos fechas son importantes. Al colgamiento de Villarroel sucedió el crecimiento de los partidos políticos y la ampliación de la base democrática que dio origen la Revolución Nacional (9 de abril de 1952) que llevó al poder al MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario) cuyo fundador Víctor Paz Estenssoro quién llegó a ocupar cuatro veces la Presidencia de Bolivia en una gestión que bien merece nuestra atención y será objeto de un tratamiento especial.

La figura histórica de Hugo Banzer, nacido en Santa Cruz en 1926 y formado bajo férrea disciplina familiar, ingresó pronto al Colegio Militar y fue distinguido como alumno destacado, enviado a cursos postgrado en el exterior. Fue ministro de Educación de René Barrientos Ortuño, quién me presentó su colaborar en una cena que le había ofrecido la Federación de Radio y TV en los salones del Hotel Crillón. Banzer respetó esa amistad, hasta cuando años más tarde mandó detenerme en Cochabamba y encarcelarme en La Paz por algunos días, ni el clamor de mis hijos y de amigos como Luis Ossio, Benjamín Miguel, los líderes cívicos Hugo Bilbao, Carlos Cossio, René Olmedo lograron mi liberación que sucedió al asumir el Ministerio de Gobierno, otro amigo el General Pereda que llegó a la Presidencia en accidentada elección que fue cuestionada por las FF. AA., y destituido con una llamada telefónica.

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Banzer tuvo una actuación notable, empezó su gestión al derrotar a Juan José Torres (populista y agitador) mediante la acción política de unir al MNR con FSB, cuyos líderes Víctor Paz y Alfredo Gutiérrez irreconciliables hasta entonces, que pactaron la “unidad para salvar a Bolivia”. En efecto, como resultado Banzer convocó a elecciones, las ganó y ya en democracia gobernó sobreponiéndose a las dificultades de la oposición obrera campesina, pese a lo que desarrolló con éxito la producción hidrocarburífera y situó a Bolivia como exportador de gas natural, tras lo cual suscribió ambiciosos convenios con Argentina y Brasil de largo alcance que por desgracia al caer Bolivia bajó las garras del llamado Socialismo Siglo XXI de Cuba y Venezuela, con el gobierno inepto de Evo Morales, llegó a la extracción de las últimas reservas de gas, por lo que entre otros factores, nuestra economía está a pocos pasos de colapsar.

La idea primaria expuesta por Jorge Quiroga, joven sucesor de Banzer en la Presidencia consistente en priorizar la búsqueda de nuevos pozos de gas incentivando la inversión externa, ofreciendo seguridad jurídica a los capitales bajo un Estado de derecho garantizar el derecho a la propiedad y la vigencia plena de la Ley no pudo concretarse, en cambio, una línea condescendiente con el resto del masismo, proclive al “cambio social” que nadie garantiza, al parecer está vigente tras los primeros 10 meses del Gobierno de Rodrigo Paz Pereyra que se apresta a un nuevo reajuste de su equipo ministerial.

Se entiende entonces la profundidad del banzerismo que, a partir de la Unidad de Bolivia por encima de todo, busca el bienestar colectivo mediante un desarrollo sostenible, persistente en el tiempo y las circunstancias incluyendo las de fuera de Bolivia que tienen gravitación en la economía y la política regional.

Sobre el opaco gobierno de García Meza (+) que pasó a la historia como el “el régimen del narcotráfico” que alimentó la producción de la cosa sin límite alguno y retiró toda posibilidad de control o supervisión si se quiere de la elaboración de la droga maldita, de la cocaína que tantísimo daño provoca entre los consumidores del mundo entero, no menos de Argentina y Brasil, todavía receptores de la nefasta droga prohibida.