- Cabo Verde lo exigió al máximo, pero en el seno del plantel eligen ver esto como una chance de explotar como ocurrió ante México en Qatar 2022 o Ecuador en la Copa América.
- El martes, el rival por los octavos será otro africano: Egipto.

Fuente: El Clarín
Lionel Scaloni caminó con la cabeza baja cuando el árbitro canadiense Drew Fischer marcó el final del infartante partido contra Cabo Verde. El entrenador nacido en Pujato casi no festejó -como habitualmente ocurre- y se fue a saludar a su colega Pedro Leitao Brito, «Bubista». Lo mismo hicieron Pablo Aimar, Roberto Ayala y Walter Samuel. Es probable que los integrantes del cuerpo técnico ya estuvieran pensando en lo que viene: el duelo de octavos de final contra Egipto, en Atlanta, el próximo martes. Y hay dos preocupaciones puntuales, enormes e inevitables: el estado físico de los jugadores y cómo recuperar el gen de la Scaloneta. «Hasta los 90 minutos estábamos bien. Creo que el cansancio es por la prórroga», avisó Scaloni.

La sensación, sin embargo, fue otra. Los futbolistas argentinos terminaron fundidos. Hay un asterisco gigante y es que el calor fue agobiante en Miami, con casi 40 grados de sensación térmica durante gran parte del encuentro. Pero también es verdad que los jugadores de Cabo Verde finalizaron mucho más enteros. La señal de alarma quedó encendida por la cantidad de argentinos que terminaron pidiendo la hora. Y el panorama se complica porque ahora habrá menos tiempo de recuperación y un viaje a Atlanta en el medio.
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El caso que más llama la atención es el de Julián Alvarez. El Araña está lejos de su mejor versión física y tampoco parece atravesar su mejor momento desde lo mental, condicionado por su conflicto con Atlético de Madrid y por una recuperación de tobillo que todavía no le permite sentirse pleno. Scaloni insiste en darle minutos al cordobés de 26 años, pero el delantero aún no logra despegar. De hecho, apenas generó una situación clara de gol en toda la Copa del Mundo, aquella tarde en Dallas cuando remató antes que Linoel Messi colocara el 2-0 contra Austria.
Facundo Medina completó un muy buen primer tiempo, aunque fue perdiendo intensidad en el complemento. «Terminó muy cansado porque lo utilizamos mucho en ataque y no está tan acostumbrado porque en el club juega de zaguero», explicó Scaloni sobre el nacido en Villa Fiorito, que pidió el cambio sobre el final del tiempo regular. «Estoy bien», le respondió a Clarín a la pasada por la zona mixta del estadio de Miami.
El lateral derecho Nahuel Molina también fue de más a menos y terminó siendo reemplazado en el tiempo suplementario porque ya no podía contener las proyecciones del extremo Helio Varela. El gol del empate de Sidny Lopes llegó por su sector, de hecho por el desgaste físico, no salió a la cobertura y sí lo tuvo que hacer Alexis Mac Allister.
Cuti Romero y Licha Martínez caminaron prácticamente con las piernas rígidas durante el último saque de arco ejecutado por Dibu Martínez. Los dos zagueros, autores de los goles argentinos, dejaron todo y fueron otros de los futbolistas que acabaron exhaustos, con Nicolás Otamendi alentando desde el banco.


Otro que terminó muy golpeado fue Nicolás González. El extremo sufrió un fuerte golpe en un tobillo izquierdo durante el segundo tiempo, en la caída de un salto en un córner ofensivo, y nunca logró recuperarse. Incluso sobre el cierre se derrumbó en el área rival y generó mucha preocupación. Permaneció en la cancha únicamente porque Argentina ya había agotado todas las ventanas de cambios. Al igual que Medina, ante la consulta de Clarín, alcanzó a esbozar que estaba «bien» y no mostró signos de renguera mientras caminó por el corralito de la zona mixta.
Fuente del pos : TyC Sports
Fuente: El Clarín
