España, con solo un gol en contra, se llevó el Mundial más prolífico en goles desde México 1970

La Copa del Mundo 2026 ya es historia. El Mundial, celebrado en Estados Unidos, Canadá y México del 11 de junio al 19 de julio, nos ha regalado momentos inolvidables, grandes partidos, remontadas épicas y nos ha dejado algunos datos relevantes, además de la gran victoria de la selección española de Luis de la Fuente. Aquí os dejamos 10 datos que nos han llamado la atención, comparados con los logros conseguidos en las anteriores Copas del Mundo disputadas hasta la fecha.
1. El Mundial con más goles por partido desde 1970
El Mundial de 2026 terminó con 308 goles en 104 partidos, incluidos 14 tantos en propia puerta, para una media de 2,96 goles por encuentro. El aumento del número de participantes y de partidos convirtió la edición organizada por Canadá, México y Estados Unidos en la más goleadora de la historia en cifras absolutas, pero el dato realmente relevante aparece al ajustar el registro al tamaño del torneo.
Ninguna Copa del Mundo había alcanzado un promedio tan elevado desde México 1970, que concluyó con 95 goles en 32 encuentros y una media de 2,97. El torneo de 2026 se quedó a una distancia mínima, ya que un gol más habría igualado ese promedio al redondear a dos decimales y dos lo habrían superado.
Esta marca sitúa a la edición de 2026 en la octava posición histórica por goles por partido, solamente por detrás de los seis primeros Mundiales disputados entre 1930 y 1958 y de México 1970. Aquellas primeras ediciones pertenecieron a una época mucho más abierta, en la que se estilaban las delanteras de cinco hombres y las tácticas no estaban tan desarrolladas. Todas superaron los tres goles de media y tres rebasaron los cuatro. El récord continúa en poder de Suiza 1954, con 140 tantos en 26 partidos y una extraordinaria media de 5,38.
Desde 1970, ningún Mundial se había acercado tanto. El registro de 2026 también superó con claridad los 2,81 goles por partido de España 1982, la siguiente edición mejor situada en la clasificación histórica. Hasta ahora. Más allá de los 308 goles totales, el campeonato recuperó una frecuencia anotadora que el torneo no mostraba desde hacía 56 años.

2. En el Mundial más goleador, España fue la campeona menos goleada de la historia
España cerró el Mundial de 2026 con un único gol encajado en ocho partidos, una cifra sin precedentes para una selección que alcanzó la final. La campeona mantuvo su portería a cero en siete encuentros y únicamente recibió un tanto durante todo el campeonato, el marcado por Charles De Ketelaere en los cuartos de final ante Bélgica.
Hasta esta edición, el récord pertenecía de manera compartida a Francia (1998), Italia (2006) y España (2010), que habían llegado al título después de recibir dos goles. La selección de 2026 rebajó esa marca a la mitad y lo hizo, además, en un formato más largo, ya que disputó ocho partidos, uno más que aquellas tres campeonas.

El dato refuerza la dimensión defensiva de su triunfo. España completó 750 minutos de Mundial tras recibir un único tanto, lo que significa promedio de 0,13 por encuentro. Su balance defensivo fue todavía más llamativo porque terminó sin encajar ante Portugal, Francia y Argentina en tres de las cuatro eliminatorias.
3. Unai Simón derriba el récord de imbatibilidad de Walter Zenga
Otro récord conectado con el hecho anterior. El vasco Unai Simón estableció en el Mundial de 2026 la racha de imbatibilidad más larga de la historia del torneo. El guardameta español permaneció 649 minutos consecutivos sin recibir un gol, superando ampliamente los 517 que Walter Zenga había firmado con Italia durante la Copa del Mundo en 1990.
La serie de Unai había comenzado en Qatar 2022, tras el tanto de Ao Tanaka en el 51′. Continuó con el empate sin goles contra Marruecos y se prolongó durante los primeros partidos de España en 2026. El récord cayó definitivamente ante Austria, cuando rebasó la marca de Zenga, y terminó en los cuartos de final, concretamente en el minuto 41, cuando Charles De Ketelaere se convirtió en el único jugador capaz de marcarle en todo el campeonato.

La solidez de España explica gran parte de la plusmarca. Unai Simón apenas tuvo que realizar 11 paradas en sus ocho partidos, exactamente las mismas que Dibu Martínez acumuló únicamente durante la final. Argentina no consiguió dirigir ningún remate entre los tres palos en los 120 minutos del encuentro decisivo.
4. Mbappé reinó en el gol, pero Haaland fue más letal por minuto
Todo el mundo sabe que Kylian Mbappé terminó el Mundial como máximo goleador con 10 tantos en ocho partidos, dos más que Leo Messi y tres más que Erling Haaland y Jude Bellingham. Además, marcó en seis encuentros, firmó cuatro dobletes y abrió el marcador en cinco ocasiones. Su impacto anotador ha sido tal que se ha colocado encima de Messi como máximo goleador de los Mundiales de todos los tiempos.

Sin embargo, el análisis por 90 minutos cambia ligeramente el orden. Haaland encabezó la clasificación con 1,40 goles por 90, por delante de Johan Manzambi (1,35 goles por 90 minutos) y Mbappé (1,29). También superó al francés al excluir los penaltis: 1,17 goles sin penalti por 90, frente a los 1,05 del atacante francés. Impacto letal de Haaland.
5. Manzambi, el inesperado líder ofensivo por 90 minutos
Los nombres de Mbappé, Messi y Haaland dominaron las clasificaciones generales, pero el futbolista con mayor producción ofensiva por tiempo de juego fue Manzambi. El atacante suizo terminó con 2,25 contribuciones de gol por cada 90 minutos, por delante de Mbappé (1,80), Bukayo Saka y Messi (ambos con 1,66) y Haaland 1,40.

Su registro procede de tres goles y dos asistencias en 200 minutos, repartidos entre cuatro partidos. Es decir, participó directamente en un tanto cada 40 minutos. Además, fue segundo en goles por 90, con 1,35, únicamente superado por los 1,40 de Haaland, y tercero en asistencias, con 0,90.
6. Lamine y Cubarsí, dos adolescentes en una final histórica
La final del Mundial de 2026 situó a Lamine Yamal y Pau Cubarsí entre los cuatro futbolistas más jóvenes que han disputado el partido por el título. Lamine lo hizo con 19 años y 6 días, mientras que Cubarsí tenía 19 años y 178 días.
Los blaugrana Lamine Yamal y Cubarsí se colocan entre los debutantes más jovenes, tras la leyenda Pelé y el italiano Bergomi
La clasificación histórica queda encabezada por Pelé, que jugó la final de 1958 con 17 años y 249 días, y el italiano Giuseppe Bergomi, que tenía 18 años y 201 días en 1982. Tras ellos aparecen los dos españoles, que también están entre los ganadores más precoces con presencia en la final.

Cubarsí superó por 29 días el registro que Mbappé había establecido en la final de Rusia 2018. La presencia simultánea de Lamine y el central refuerzan el éxito y atrevimiento de Luis de la Fuente: nunca dos jugadores de una misma selección habían ocupado puestos tan altos en esta clasificación durante una misma final.
7. Olise, el mayor asistente y generador de ocasiones
Michael Olise terminó el Mundial como máximo asistente, con siete pases de gol en ocho partidos. El francés sacó tres de ventaja a Bruno Guimaraes, Martin Odegaard, Brahim Díaz, Mbappé y Messi, todos ellos con cuatro. Andreas Schjelderup presentó un promedio superior, con 1,08, pero lo hizo con una participación mucho menor. Lo de Olise fue regularidad durante todo el torneo.
El francés batió la marca de seis asistencias de Pelé en un Mundial, pero no es récord absoluto: Raymond Kopa (en 1958) y Fritz Walter (en 1954) dieron ocho pases de gol, uno más que el delantero del Bayern. Incluso algunas fuentes dan nueve asistencias a Kopa.

Su impacto creativo fue más amplio que las siete asistencias. Acumuló 12 pases clave, 18 pases que terminaron en remate y 23 pases profundos. En esta última métrica también encabezó la clasificación por 90 minutos, con 2,88, por delante de Arda Güler, Florian Wirtz, Messi y Kevin De Bruyne.
8. De siete ‘cuarentones’ al doble con una sola edición
El Mundial de 2026 dejó una concentración de veteranos nunca vista. Hasta esta edición, apenas siete futbolistas habían disputado al menos un partido mundialista después de cumplir los 40 años. En un único torneo se incorporaron otros siete, por lo que el registro histórico pasó de siete a catorce.
Los nuevos integrantes fueron Cristiano Ronaldo, Guillermo Ochoa, Luka Modric, Edin Dzeko, Manuel Neuer, Vozinha y Fernando Muslera. El portugués fue el más veterano de los jugadores de campo, mientras que el guardameta uruguayo alcanzó los 40 durante la competición antes de sumar su aparición.

Los siete se unieron a Essam El Hadary, Faryd Mondragón, Roger Milla, Pat Jennings, Peter Shilton, Dino Zoff y Ali Boumnijel, los únicos que habían superado anteriormente esa barrera. El Hadary conserva el récord absoluto: jugó con Egipto en 2018 con 45 años y 161 días.
Y pudieron ser más si llega a jugar Craig Gordon. El portero escocés llegó al torneo con 43 años y figuraba entre los ocho integrantes de las plantillas que tenían o cumplirían 40 durante la competición, pero no disputó ningún minuto.
9. Bélgica encontró en el banquillo su gran arma
Bélgica fue la selección con mayor producción ofensiva de sus suplentes durante el Mundial. Los jugadores que comenzaron los partidos en el banquillo aportaron cinco goles y cuatro asistencias, para un total de nueve contribuciones ofensivas.
La importancia de esas cifras se aprecia al compararlas con toda la producción belga. La selección de los ‘diablos rojos’ terminó el campeonato con 14 goles y 10 asistencias. Esto quiere decir que los suplentes fueron responsables del 35,7% de los tantos y del 40% de las asistencias. En conjunto, participaron en nueve de las 24 contribuciones ofensivas del equipo, un 37,5%.

Romelu Lukaku fue el principal representante de ese impacto. El delantero marcó tres goles entrando desde el banquillo, igualado con Deniz Undav como máximo goleador suplente del torneo. Además, acumuló cuatro contribuciones ofensivas como reserva, la segunda cifra individual más alta del campeonato.
10. Japón y Países Bajos, más goles que xG… pero eliminados
Japón y Países Bajos fueron las dos selecciones que más goles marcaron por encima de lo que indicaba la calidad de sus ocasiones. El conjunto japonés terminó con un diferencial de +3,39 respecto a su xG*, mientras que el neerlandés alcanzó el +2,71. Ningún otro equipo del Mundial superó tanto su producción esperada.
*El coeficiente xG (Goles Esperados, o Expected Goals en inglés) es una métrica estadística que mide la probabilidad de que un disparo termine en gol. Asigna a cada remate un valor entre 0 y 1 (donde 1 es un gol seguro) basándose en variables históricas como el ángulo, la distancia, y la presión defensiva
El xG asigna un valor a cada remate según la probabilidad de que termine en gol. Superarlo por un margen tan elevado significa que ambos equipos aprovecharon sus oportunidades. La tendencia se mantiene al retirar los penaltis. Japón y Países Bajos también ocuparon las dos primeras posiciones en el diferencial de goles respecto al NpxG, con las mismas cifras, +3,39 y +2,71.

Sin embargo, tanta eficacia no les bastó ni a nipones ni a tulipanes. Japón fue eliminada en dieciseisavos de final por Brasil, con un gol en el 95’, con una cuenta ocho goles a favor. Países Bajos cayó en la misma ronda en penaltis ante Marruecos. Hizo 11 goles. Curiosamente, ambas selecciones se enfrentaron en su debut mundialista, en un 2-2 que dio el pistoletazo de salida al Mundial de Países Bajos y Japón, caídas prematuramente.
