Pese a prohibición legal de contratar personal, cooperativas mineras de Potosí reproducen un sistema de peones y esclavos sin derechos laborales


En las minas del Cerro Rico, el experto en minería Héctor Córdova reveló que, en algunos lugares, no pueden ingresar hombres mayores debido al peso que ejercen sobre las galerías. Para evitar ese problema, “meten a jovencitos, varones y mujeres casi niños, 14 años, porque ellos pesan mucho menos y pueden sacar el mineral sin caerse, o se caen, o se contaminan con gases, es grave esa situación”.
Varones, mujeres y adolescentes trabajan en las cooperativas mineras de Potosí sin ninguna protección legal. Foto: Satel Televisión

Varones, mujeres y adolescentes trabajan en las cooperativas mineras de Potosí sin ninguna protección legal. Foto: Satel Televisión

Fuente:  https://www.vision360.bo

Por Germaine Barriga Velarde



Un sistema de peones y esclavos rige en las cooperativas mineras de Potosí, donde está prohibido contratar personal para realizar la explotación de minerales en las bocaminas, lo que da lugar a que varones, mujeres y adolescentes trabajen sin ninguna protección legal, afirmó el experto en minería de la Fundación Jubileo, Héctor Córdova.

Sostuvo que lo que sucede en las minas de Potosí, donde se registraron 86 muertes de trabajadores, entre ellos menores de edad, en los primeros siete meses de 2026, es muy grave, debido a las condiciones de trabajo a las que son sometidas estas personas.

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Durante la presente gestión, se registraron 76 varones y 10 mujeres fallecidos, un total de 86 personas fallecidas en interior mina, entre ellos ocho o nueve adolescentes.

Entre los años 2022-2025, 425 trabajadores mineros perdieron la vida cuando se encontraban cumpliendo sus funciones al interior de las minas, debido a las condiciones de inseguridad en las que desarrollan esas actividades, sobre todo en cooperativas mineras.

Según el reporte policial, en enero de 2026 fallecieron 15 trabajadores en ese departamento; en 2025, 123 en diferentes accidentes, entre ellos varones, adultos, jóvenes y también menores de edad; en 2024, se registraron 113 decesos en la minería informal o ilegal, indica el informe de la FELCC; en el año 2023, 107 trabajadores perdieron la vida, uno de ellos un menor de 10 años y una menor de 15; en 2022, 77 fueron las víctimas, entre ellas un menor de 13 años, quien ayudaba a su padre en sus tareas en interior mina.

De acuerdo con los informes de las autoridades policiales, en estos cuatro últimos años, las causas de las muertes son las caídas de planchones, explosiones de dinamita, caídas de los llamados peones, quienes carecen de experiencia para ingresar a trabajar en una mina, y la asfixia por inhalación de gases tóxicos.

Córdova, en entrevista con Visión 360, informó que hay una Ley de Cooperativas que dice que las cooperativas mineras tienen prohibido contratar personal para su trabajo, o sea las “segundas”, “terceras”, está totalmente prohibido. «Tener peones es prohibido, ellos tienen que realizar su trabajo por ellos mismos, pero no lo hacen”, afirmó.

En el cooperativismo minero del país, las «segundas» y «terceras» son trabajadores asalariados o contratistas. Estos operan bajo una estructura jerárquica informal de subcontratación, donde el socio titular explota el yacimiento valiéndose de peones y dependientes sin derechos sociales plenos.

Dijo que, debido a la alta cotización de los precios de los minerales, los cooperativistas, con tanta plata, “se dan el lujo de contratar otra gente que haga su trabajo y esa gente no está protegida por ninguna ley; como es ilegal que les contraten, no pueden acudir a la Ley del Trabajo, a una instancia oficial del Estado diciendo: me están explotando”.

Sostuvo que estas personas firman acuerdos verbales con los cooperativistas, que “los tratan como esclavos, a veces ni siquiera les pagan con dinero, les pagan en mineral, les dicen que vayan a vender”, afirmó.

Explicó que, como la contratación es ilegal y no puede ser controlada, se tiene que tomar una medida bien clara: “toda persona que trabaja en la cooperativa, se transforma en socio inmediatamente y con esa medida ya se puede controlar; todas las organizaciones de regulación de las cooperativas tienen mucho que decir ahí”.

Pero, por el momento, son como esclavos que tenemos ahí en las cooperativas, corriendo todos los riesgos habidos y por haber, porque no tienen seguridad industrial, seguridad social y no tienen nada de protección laboral, aseguró.

Córdova dijo que un estudio realizado hace varios años mostró que, por los elevados precios de los metales, los cooperativistas ya no iban a la mina, contrataban lo que se llamaba: segundas, y los segundas, terceras, y los terceras, peones, esclavos, y en el Cerro Rico, donde hay tanto trabajo interno por casi 500 años, es un caos.

Explicó que normalmente en una minería moderna, cuando es subterránea, se hacen galerías que ocupan planos muy especiales; entre galería y galería tiene que haber una distancia de 40 metros y, de una galería a otra en línea horizontal, también 40 metros. Respetando eso, el cerro se mantiene firme y sólido.

Sin embargo, según el experto, en el Cerro Rico existen lugares en los que solo hay una distancia de un metro, de medio metro entre una galería y otra, ya sea vertical u horizontal, entonces hay lugares donde no puede entrar un hombre mayor, el peso es tan grande que puede provocar un derrumbe o meterse a un hueco.

Para evitar ese problema, “meten a jovencitos, varones y mujeres, casi niños de 14 años, porque ellos pesan mucho menos y pueden sacar el mineral sin caerse, (pero) se caen o se contaminan con gases, es grave esa situación”, advirtió.

Córdova sostuvo que ahora más bien están declarando sobre las muertes en las minas, porque había momentos en los que morían dentro y se olvidaban de la persona que había muerto ahí adentro y, en la mayor parte de los casos, son personas jóvenes, porque su peso es mucho menor que el de una persona adulta.

De acuerdo con una investigación realizada por el Centro de Documentación e Información (Cedib), en 2008, titulada Cooperativas Mineras en Bolivia, Formas de Organización, Producción y Comercialización, uno de los capítulos se refiere a las condiciones de trabajo y seguridad industrial de ese sector.

Al respecto, sostiene que la seguridad industrial es muy importante, dadas las precarias condiciones en las cuales desarrollan su actividad, debido a que son absolutamente diferentes a las de la época de la minería estatal.

Según el estudio, el socio es el que debe procurarse sus condiciones de trabajo y los que trabajan en interior mina están expuestos a varios riesgos, entre ellos menciona el derrumbe de galerías, donde no hay mantenimiento y prima la explotación desordenada, debido a que la carga que se deja en ellas tapa las galerías e impide una evacuación rápida.

Advierte que, en casos de accidentes, estas se tornan verdaderas trampas; a ello se suma el riesgo de que la perforación de las galerías se realice sin ninguna coordinación, lo que puede debilitar fuertemente la mina si se perfora demasiado en un área reducida, sostiene.

Los mineros también se exponen a la caída de piedras del techo o a un choque de cabeza con el techo, donde hay que agacharse para pasar, riesgo agravado por la falta de cascos apropiados como medida mínima de seguridad o porque muchos utilizan cascos que no cumplen las normas de resistencia, sostiene.

Otro de los riesgos son los accidentes que se registran en el manejo de explosivos, que, según la investigación, son los más numerosos por la falta de conocimiento y por el ahorro de mecha. Principalmente, jóvenes sin experiencia cometen errores o toman riesgos en el manejo de los explosivos, que necesitan, al contrario, un manejo muy cuidadoso. Se han conocido casos en que una mera chispa ha hecho explotar una caja entera de explosivos.

Además, la acumulación de gases tóxicos en las partes poco ventiladas de la mina es riesgosa. Estos gases, generados naturalmente, pueden provocar explosiones o mareos, aunque el riesgo más importante para un minero reside en las enfermedades propias de la actividad. La más probable es la enfermedad pulmonar grave conocida como silicosis o mal de mina.

Los mineros no podrían trabajar en esas condiciones sin el p’ijcheo de coca, que les permite aguantar el hambre, la altura y el cansancio del trabajo. Los trabajadores se reúnen varias veces al día para p’ijchar y el alcohol acompaña en general el p’ijcheo, y ayuda también a soportar las duras condiciones de trabajo. Sin embargo, su consumo es a menudo excesivo, sobre todo los martes y viernes, que son días de ch’alla, o sea de mayor ofrenda al Tío y a la mina, lo que puede provocar accidentes, además de dañar la salud de los mineros, sostiene la investigación.

Sin embargo, su consumo es a menudo excesivo, sobre todo los martes y viernes, que son días de ch’alla, o sea de mayor ofrenda al Tío y a la mina, lo que puede provocar accidentes, además de dañar la salud de los mineros, advierte.

Al respecto, el presidente de la Federación Departamental de Cooperativas Mineras de Potosí (Fedecomin), Oscar Chavarría, reconoció que uno de los factores que causa la muerte de mineros es el ingreso de estos trabajadores en estado de ebriedad.

Esa práctica es sancionada en las cooperativas y se hace el esfuerzo para que no ocurra, pero, lamentablemente, algunos no cumplen esa restricción, dijo.