El australiano Jongkuch Mach es una de las promesas emergentes que sueña con jugar junto a Victor Wembanyama en los Spurs.
Fuente: Infobae
Jongkuch Mach tiene 18 años, mide 2.29 metros de altura y es una de las mayores promesas del básquet australiano. El joven nacido en Perth el 8 de octubre de 2007 es la atracción principal de la liga NBL1 East del país de Oceanía y ya ha recibido ofertas de varias universidades de los Estados Unidos para seguir desarrollándose.
De ascendencia sursudanesa, al espigado Mach se lo puede ver en varios videos desplegando su arsenal ofensivo con la camiseta de la NBA Global Academy, mostrando una diferencia lógica de estatura con respecto a sus rivales y anotando con mucha facilidad. Lo impactante son sus movimientos cerca del aro y volcando la pelota casi sin saltar. Cabe recordar que la distancia entre el cilindro y el suelo es de 3.05 metros, con lo cual el joven puede alcanzarlo prácticamente alzando sus brazos. Además, es una garantía a la hora de defender su canasto con sus tapas y rebotes.

JK, como apodan al gigante afrodescendiente, juega actualmente en el equipo del Centro de Excelencia del Basketball Australia (BA), una academia con sede en Canberra donde se entrenan los jóvenes prospectos del país tanto en rama masculina como femenina. La institución mantiene lazos estrechos con la NBA Global Academy. De allí surgieron estrellas australianas como Josh Giddey y Dayson Daniels.
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En una entrevista que realizó el programa A Current Affair, Mach contó que su sueño es jugar en la NBA y que es consciente de que los ojeadores de la mejor liga de básquet del mundo lo siguen de cerca. “Hace que me esfuerce más por lograr mis objetivos y siga adelante”, reconoció. Además, dijo que de poder elegir un equipo jugaría en San Antonio Spurs porque allí está el francés Victor Wembanyama, el más alto de la NBA en la actualidad, con 2.26 metros. “Para ser honesto, yo soy más alto que él, pero él es gigante. Juntos seríamos imparables”, expresó con risas ante la pregunta de la periodista.

En otro de los tramos de la entrevista, el joven pivote que tiene padres originarios de Sudán del Sur relató las dificultades en su vida cotidiana debido a sus casi dos metros y medio de estatura. Entrar en los autos o encontrar ropa y zapatillas a su medida suelen ser un gran problema. “Si no jugara al básquet creo que mi deporte sería el fútbol o el vóley, allí sería bastante bueno”, bromeó. Por otro lado, uno de los desafíos que tienen sus entrenadores es ayudarle a desarrollar la masa muscular, clave para la exigencia física del básquet de élite. “Hay que ser pacientes y no apresurarse”, indicó el entrenador.
El dato que resume su evolución reciente está en su propio cuerpo: en el último año ganó 18 kilos. Ese crecimiento acompaña un proceso todavía abierto, porque el joven aún aprende el juego, busca su lugar en la cancha como pivote y debe fortalecerse mientras termina de desarrollarse. La alimentación es clave y su dieta basada en carnes, cereales, legumbres, vegetales y yogurt griego lo ayuda a seguir formando músculo.
Mientras algunas universidades prestigiosas que tienen equipos disputando la NCAA de Estados Unidos lo siguen de cerca, el joven Mach sueña con seguir progresando y así poder entrar en el libro de los récords como uno de los hombres más altos que jugó en la NBA. De concretarse su paso, quedaría en el podio detrás del sudanés Manute Bol y el rumano George Muresan (2.31) e igualado con el chino Yao Ming, el senegalés Tacko Fall y el estadounidense Shawn Bradley.

