Una democracia en peligro de regresión


Desde que accedió al mando del país Rodrigo Paz Pereira, sabíamos que iba a lidiar con un gobierno muy complicado, porque todos éramos conscientes de que la administración de Arce Catacora no podía haber sido peor. Ineficiencia, corrupción, falta de carburantes, desvergonzado narcotráfico, peleas en el parlamento, intromisiones en la legislatura, carencia de dólares, demandas, bloqueos, diplomacia encallada, nepotismo, y todos los males que pueden caer sobre un Estado, eran poca cosa. Suponíamos que era tanto el desbarajuste del masismo de Arce, que Rodrigo Paz o Tuto Quiroga, cualquiera de los dos, iba a mejorar la situación inicialmente y que la nación, puesta en orden, resurgiría.

Creo que los que votaron por Paz como los que no, querían apoyarlo para alejar la inoperancia, el robo y el abuso del MAS. Finalmente, por lo menos en los discursos, debates y encuestas, todos estaban contra el masismo. Aunque llamaba la atención que el 55% del apoyo a Arce en la elección pasada, en algún lugar debía estar. Ya está confirmado, que, a través del vicepresidente Lara, una cantidad de masistas, que, sin ser de la Democracia Cristiana, se colaron en millares para votar por Paz-Lara.



La sorpresa se produjo cuando la votación de Rodrigo Paz arrasó. Dejó atrás a Tuto Quiroga, Doria Medina, Reyes Villa y otros candidatos que habían perdido pero que tuvieron ánimos para terciar nuevamente. Fue en ese instante, cuando ya se venía la segunda vuelta, que quedó ratificado que la estrategia masista había sido plegarse a todo grupo que estuviera contra Paz Pereira, empezando por la DC, y la verdad es que fueron hábiles y muchos.

El nuevo gobierno no parece nuevo, no se asemeja a una nueva idea, sino que continúa con los mismos vicios de su antecesor. ¿Lo apoyamos? ¡Claro que sí! ¿Hasta cuándo? Bueno, parece que la paciencia se agota y que cada vez Rodrigo tiene menos respaldo político y seguramente que social. Doria Medina ha sido el último en anunciar su paso a una oposición “constructiva”, es decir que no se dedicará a poner trampas, sino que a seguir el camino de lo bueno que se pueda hacer. Algo es algo.

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¿Pero, por qué el gobierno no ha podido aprobar las leyes necesarias y ha mantenido un cuerpo diplomático masista? ¿Por qué si llegó al poder con un apoyo parlamentario que había borrado al MAS de sus curules? Al parecer por una gran tramoya, porque el evismo, arcismo y sus derivados, sabiéndose perdedores frente a la derecha que representaban Tuto Quiroga y Doria Medina, decidieron apoyar, sin muchos aspavientos, al capitán Lara, lo que significaba el apoyo a Rodrigo Paz, hombre del centro que era infinitamente más aceptable para el populismo aplazado.

El resultado fue catastrófico por inesperado. Haciendo unos números que tomamos al vuelo, solo como una señal de la debacle solamente, el parlamento quedó compuesto por el 90% de adversarios del MAS y aliados. ¿Y qué sucedió entonces? Que el MAS logró retener en sus manos el 90% de la administración pública. El MAS fue borrado en el parlamento, pero no fue borrado del poder. ¿Cómo pudo suceder? Ni siquiera los representantes personales del presidente en el exterior, que son los embajadores, pudieron ser cambiados. Es decir que los interlocutores con los gobiernos amigos y con los organismos internacionales de crédito continuaron siendo los mismos zurdos inútiles de la Era Morales-Arce.

¿Qué hacemos ahora? No queda, sino apoyar a Rodrigo Paz, porque ponerse al frente será dejarlo en brazos de Lara y de la “inteligencia” populista. Sería una victoria memorable, única en la historia de Bolivia, que unos infiltrados se hayan hecho del poder sin necesidad de ganar en las urnas. A este paso, llegamos a la conclusión de que esta democracia está cayendo de cabeza y que el sistema, fuera de su lindura, es solo comida para los zorros.