Advierten que uso de mercurio no disminuyó pese a caída de importaciones legales


El uso de mercurio en la minería aurífera de Bolivia no habría disminuido pese a la drástica caída de las importaciones legales de este metal, debido a la presunta persistencia de canales ilícitos de abastecimiento, advirtió el ingeniero agrónomo y especialista en conservación y gestión ambiental Óscar Loayza, de WCS Bolivia.

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Imagen ilustrativa: GN

Fuente: ANF

La declaración fue realizada durante el primer taller preparatorio rumbo al Simposio Nacional del Oro, convocado por el Grupo Interinstitucional de Trabajo en Oro Responsable (Gi-Tor), donde se analizaron los impactos de la actividad aurífera en el país.



Loayza explicó que entre 2018 y 2019 Bolivia importaba legalmente más de 200 toneladas de mercurio por año. Sin embargo, después de la aprobación del decreto nacional de registro de importadores, la cifra oficial cayó hasta niveles cercanos a cero.

“Lo que ha disminuido es la importación legal, pero el uso real de mercurio en las minas no ha disminuido”, sostuvo el especialista, al advertir sobre la existencia de mecanismos ilegales para introducir el metal al país.

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Según los datos expuestos durante su intervención, el problema se desarrolla en un contexto en el que aproximadamente solo el 11% de las actividades de extracción aurífera cuenta con un contrato vigente, legal y plenamente válido. El restante 89% operaría fuera de la legalidad o mediante trámites que permanecen inconclusos.

Loayza señaló que la minería aurífera también genera impactos ambientales de gran magnitud. En la minería primaria, dijo, pueden utilizarse entre 10 y 15 kilogramos de mercurio por cada kilogramo de oro obtenido, mientras que la explotación aluvial provoca deforestación, remoción de sedimentos y alteración de los cursos de agua.

El especialista también alertó sobre los efectos en comunidades indígenas. Citó un estudio realizado en 36 comunidades por la Central de Pueblos Indígenas de La Paz (CPILAP), cuyos resultados muestran que el 74,5% de las personas analizadas superó los niveles máximos de mercurio establecidos para la salud humana.

Para Loayza, la persistencia del uso de mercurio evidencia que la reducción de las importaciones registradas oficialmente no necesariamente refleja una disminución de la contaminación asociada a la actividad minera.

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