Carta a Ariadne y Fabián:

Mis amados niños ustedes son parte de los más de 11 millones personas de este país y de los 8.000 millones de la humanidad que cobija el planeta Tierra. Bienvenid@s al mundo.
Así como les bautizaron y le pusieron sus nombres, así hace nació 201 años BOLIVIA, nombre muy hermoso y cautivante, que incluso algunos progenitores les habrán puesto a sus hijos ese nombre. “Bolivia es un amor inconmensurable”, decía dolorido Simón Bolívar, uno de los padres de la República.
¿Qué podemos decir de este hermoso, cautivante, conflictivo, contradictorio, rico y diverso país, donde convivimos en la diversidad, en la pluralidad, en las luchas diarias, en las contradicciones, en las bellezas naturales, en las adversidades?. Pues mucho.
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El país donde están viviendo tuvo un día de nacimiento, aunque su periodo de gestación fue muy largo, intenso y con varios hechos de violencia, de generar muertos, heridos y tanto dolor, pero a la vez, de alegrías y de logros. Pero esta carta no es una clase de historia, para lo cual tendrán suficiente en la escuela o en la universidad.
Bolivia nació el 6 de agosto de 1825, precisamente este año 2026, cumplirá 201 historia y vos Ariadne cinco años y Fabian, cuatro añitos. Si bien tienen un papá y una mamá, Bolivia tuvo muchos padres y pocas madres, no es que hayan sido parejas, esposas o concubinos, sino que al fragor de las batallas y a la luz de la historia, los que forjaron esta linda República fueron varios, muchos de ellos, hombres y mujeres que no les importaban su vida, ni sus bienes, solo el ver nacer a Bolivia.
Así como tendrán un certificado de nacimiento, o sea, papeles donde estén registrados sus nombres, apellidos, día y hora de nacimiento, así Bolivia, su país tuvo una acta o registro de su nacer: Acta de independencia del Alto Perú, hoy Bolivia
Tienen un país que les dará la nacionalidad, la identidad social y cultural, cuyos gobernantes tienen la obligación de ser decentes mientras están en sus cargos; una ciudad que les otorgará las condiciones para su crecimiento y desarrollo, además de sus opciones de educación, salud y vecindad. Y sin duda un entorno familiar de mucho amor, de corazones y de esfuerzos por su bienestar y felicidad.
Mis niños llegarán a un país donde la palabra diversidad, pluralidad, plurinacional están afincadas a lo largo de su historia y así lo demuestra en la realidad. Un país de una tremenda diversidad religiosa, donde se cree, se respeta y se adora a Dios, Yavhé, Jehova, Shalom, Emmanuel, Alá y demás nominaciones al “Hacedor de las Estrellas”, al Todopoderoso, al Señor del Universo, de modo que lo importante es afianzarnos en la fe en Dios, sin importar las religiones, porque ésta no tiene la exclusividad de la verdad, ni de la creencia.
Un país de rostros múltiples y de una diversidad étnica, que luego de muchos años de lucha y de esfuerzos de los pueblos indígenas han avanzado en sus derechos, y ya les digo la relación de los 36 pueblos y naciones de pueblos indígenas que tiene Bolivia: guaraní, aymara, araona, baure, bésiro, canichana, cavineño, cayubaba, chácobo, chimán, ese ejja, guarasuwe, guarayu, itonama, leco, machajuyai-kallawaya, machineri, maropa, mojeño-trinitiario, mojeño-ignaciano, moré, mosetén, movima, pacawara, puquina, quechua, sirionó,tacana, tapiete, toromona,uru-chipaya, weenhayek, yaminawa, yuki, yurcaré y zamuco.
Llegaron a un país de escritores, de poetas, de músicos que le cantaron, pintaron y hablaron de las espléndidas montañas, de los ríos inmensos, de las llanuras verdes, de los nevados del Illimani, Illampu, de los rostros curtidos de esos mineros que desde temprana edad se sumergen en las entrañas de la tierra, para extraer los metales y morir temprano; de esas miradas femeninas que atrapan y expresan razones de libertades y de justicia. Un país tan rico pero tan rico, hijos míos, en recursos naturales, como el agua, los bosques, los ríos y los recursos no renovables, como los minerales, el petróleo, el hierro, el litio, pero sin embargo, nos cuesta despegar en nuestro desarrollo, precisamente para darles mejores condiciones a todos los que vendrán.
Bolivia es diverso por donde se lo mire o por donde se lo difunda. Somos diversos en la geografía, por cuanto en esta extensión territorial de 1.098.581 kilómetros cuadrados, o sea, somos un país grande, donde hay espacios todavía para muchos millones de personas más.
El poeta Otero dijo que somos “un rio de pie” y que Dios al crear cada ser vivo de la Madre Tierra, al parecer estuvo pensando en esta parte del planeta, que nos regaló de tantas, pero tantas cosas que sirvieron para sobrevivir a lo largo de los siglos; fauna, flora, parques, ríos, cuencas, cerros, montañas, lagos, resumiendo hay tanto por admirar y hacer uso de todos esos recursos naturales, que incluso no nos podemos morir de hambre, porque la naturaleza nos ofrece una variedad de alimentos que produce la misma Madre Tierra, desde el maíz, el achaicharú, limón, manga, cupesí, algarrobo, la tuna, la acerola, etc. Así como dice el Tambor Vargas en su diario de la independencia: “Moriremos si somos zonzos”. Parafraseando a él podríamos decir: “Si tenemos hambre y no aprovechamos a la naturaleza, somos zonzos”.
Pero nuestra Bolivia viene afrontando una serie de adversidades en varios campos, siendo la más violenta y destructora, como los 53 días de bloqueos que llevaron adelante ciertos grupos radicales que no quieren la democracia, pero ante cuyos embates, los bolivianos resistimos, aguantamos y salimos victoriosos para seguir nuestra ruta por la democracia.
Esa es la Bolivia de ustedes, Fabian y Ariadne, que se merecen un presente y un futuro mejor.
Hernán Cabrera M