El senador y principal figura de la oposición en las próximas elecciones presidenciales de Brasil, Flávio Bolsonaro, presentó este domingo un programa que contempla la creación de 500.000 plazas para reclusos mediante la construcción de nuevas cárceles y la ampliación de las ya existentes. La propuesta busca endurecer el combate contra el delito y replica elementos del enfoque implementado en El Salvador bajo la gestión de Nayib Bukele, cuya estrategia se ha vuelto objeto de análisis en la región.
El anuncio fue realizado tras una reunión entre Bolsonaro y Gustavo Villatoro, ministro de Justicia y Seguridad Pública salvadoreño, en la ciudad de San Pablo.
“Tenemos que abrir presidios. Hay pocos presos en Brasil. Tenemos que encarcelar a más, pero no lo conseguimos porque la legislación es frágil”, declaró el senador y candidato presidencial.
Enfatizó que su intención es que incluso quienes cometan delitos como el robo de celulares permanezcan en prisión por al menos ocho años, eliminando beneficios que permitan su salida anticipada.
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El plan detalla la construcción de al menos cinco centros federales de máxima seguridad inspirados en el modelo salvadoreño, en particular el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), conocido por sus estrictos protocolos y capacidad masiva. Bolsonaro remarcó que la experiencia de El Salvador “permite garantizarle a la población el más elemental de sus derechos, que es el de ir y venir en seguridad”.
El contexto de esta propuesta se da en medio de una campaña electoral polarizada, donde la inseguridad aparece como una de las preocupaciones dominantes según encuestas nacionales. El sistema carcelario brasileño ya alberga a aproximadamente 965.000 personas y se encuentra sobrepasado en un 28 % de su capacidad, de acuerdo con cifras oficiales. A pesar de ello, el senador sostiene que “hay pocos presos en Brasil” y atribuye esa situación a la debilidad de la legislación actual.
La propuesta de Bolsonaro incluye la eliminación de salidas temporales y beneficios de libertad condicional, así como el aislamiento estricto de los internos para evitar la formación de redes delictivas dentro de los presidios.
“El preso sabrá que tendrá que permanecer preso, que tendrá que pagar por los crímenes que cometió, y eso, sin duda, desincentivará a mucha gente a continuar practicando crímenes”, afirmó.
El modelo de seguridad adoptado por Bukele ha sido destacado en la región por la reducción de homicidios, aunque organismos internacionales y grupos de derechos humanos han cuestionado la legalidad de las detenciones masivas en El Salvador, donde cerca de 100.000 personas fueron arrestadas bajo un régimen de excepción. A pesar de las críticas, el enfoque de Bukele ha ganado simpatía entre sectores políticos que buscan respuestas rápidas frente a la criminalidad.
Durante el anuncio, Bolsonaro hizo énfasis en la necesidad de reformas legislativas para permitir la expansión carcelaria y endurecer el código penal.
“Vamos a crear más de medio millón de plazas en cárceles”, señaló. La iniciativa contempla la obtención de respaldo parlamentario para modificar el marco normativo y habilitar la construcción de nuevos establecimientos penitenciarios.
Confrontación electoral
La campaña electoral en Brasil está marcada por la confrontación entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, quienes encabezan las encuestas de intención de voto. Ambos candidatos han centrado parte de su discurso en la seguridad pública, aunque con propuestas divergentes. Mientras Lula insiste en políticas de inclusión social y prevención, Bolsonaro apuesta por el endurecimiento del castigo y la replicación de modelos internacionales de mano dura.
La ampliación del sistema penitenciario propuesta por Bolsonaro representa un giro en la política criminal del país, con un enfoque en la reclusión prolongada y el control estricto sobre los internos.
