En su aniversario 201, Bolivia enfrenta uno de los momentos más exigentes de su historia económica reciente. La reducción de las reservas internacionales, la presión sobre la estabilidad macroeconómica y la necesidad de diversificar la producción dibujan un escenario complejo. Sin embargo, expertos y representantes del sector privado coinciden en que el país también tiene una oportunidad para sentar las bases de un nuevo ciclo de crecimiento, sustentado en una mayor productividad, la formalización de la economía, la inversión y el fortalecimiento de sectores estratégicos.
Fuente: ANF
Para Ronald Bedregal, director de la carrera de Ingeniería Económica de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), el principal reto consiste en lograr una adecuada coordinación de las políticas monetaria, fiscal y cambiaria, en un contexto que calificó como un momento de inflexión para la economía nacional. A su juicio, uno de los problemas estructurales más importantes es la informalidad, que alcanza aproximadamente al 83% de la actividad económica.
Bedregal sostiene que transformar esa realidad representa, al mismo tiempo, una de las mayores oportunidades para el país. Formalizar más actividades económicas permitiría elevar la productividad, fortalecer la producción nacional, impulsar el consumo y atraer mayores niveles de inversión. A ello se suma la necesidad de consolidar una estrategia orientada a incrementar las exportaciones mediante una mayor diversificación de la oferta productiva, reduciendo la dependencia de unos pocos sectores.
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«Si encadenamos el tema de la informalidad con la productividad, podemos generar mayor producción, mayor inversión y una diversificación de las exportaciones», planteó el académico, quien considera que estos elementos deben convertirse en prioridades de la política económica.
Desde el sector empresarial, Eduardo Olivo, presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), identifica otra oportunidad clave: fortalecer el vínculo entre las universidades y las empresas para facilitar la inserción laboral de los jóvenes y mejorar la calidad del capital humano.
Olivo propone ampliar los programas de pasantías en los últimos años de formación universitaria, de manera que los estudiantes complementen los conocimientos teóricos con experiencia práctica en empresas e industrias. En su criterio, este acercamiento no solo favorecerá la empleabilidad de los futuros profesionales, sino que también contribuirá a elevar la competitividad de las empresas bolivianas.
En este aniversario patrio, el dirigente empresarial también hizo un llamado a construir condiciones que permitan reactivar la economía mediante un entorno más favorable para la inversión privada. Entre las medidas que considera prioritarias figuran una Ley de Inversiones que otorgue seguridad jurídica, normas que garanticen la libre transitabilidad para evitar interrupciones en las cadenas productivas y una política tributaria que incentive la generación de empleo formal.
«La economía puede resurgir si trabajamos de manera conjunta y contamos con reglas claras que promuevan la inversión y la formalización», señaló.
En la misma línea, Jaime Ascarrunz, past president de la CNC, considera que el primer paso para consolidar el crecimiento consiste en estabilizar la economía y recuperar la confianza. Para ello, subraya la importancia de fortalecer las reservas internacionales y avanzar hacia una mayor independencia del Banco Central, con el objetivo de preservar la estabilidad y evitar episodios de alta inflación.
No obstante, Ascarrunz destaca que Bolivia mantiene ventajas competitivas capaces de impulsar una nueva etapa de expansión económica. En su evaluación, la minería y la metalurgia continúan siendo pilares fundamentales para la generación de divisas, mientras que la agroindustria conserva un importante potencial para ampliar las exportaciones y diversificar los ingresos del país.
Estas visiones coinciden con el contexto descrito por el Harvard Growth Lab Review, que advierte sobre los desafíos macroeconómicos que enfrenta Bolivia, pero también identifica oportunidades de crecimiento a partir de una estrategia de diversificación productiva. El estudio señala que sectores como el litio, la agroindustria y el turismo podrían convertirse en motores de desarrollo si se logra atraer inversión, incorporar tecnología y fortalecer la institucionalidad.
En este aniversario de 201 años de independencia, el consenso entre la academia, el empresariado y los análisis especializados apunta a que Bolivia cuenta con recursos, talento y potencial para superar la coyuntura. El desafío será traducir esas fortalezas en políticas que impulsen la productividad, promuevan la inversión y generen un crecimiento sostenible, permitiendo que el país afronte una nueva etapa con mayor competitividad y mejores perspectivas de desarrollo.

