Greenland Energy, una petrolera de Texas vinculada al entorno del presidente, deberá posponer sus planes de perforación en la remota región groenlandesa de Jameson Land.

Groenlandia asestó este miércoles un revés a Greenland Energy, petrolera de Texas vinculada al entorno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al retrasar su proyecto de perforación previsto en la remota región de Jameson Land por dudas en el impacto social y medioambiental del proyecto.
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El gobierno groenlandés declaró que el proceso regulatorio “no puede completarse”, motivo por el cual la compañía no podrá obtener las autorizaciones necesarias para iniciar las perforaciones en la fecha prevista. Esta decisión llega poco después de que Groenlandia emitiera una “advertencia firme” a los promotores de la iniciativa por desembarcar equipos de perforación en la costa oriental de la isla sin contar con los permisos necesarios.
Un hecho que tuvo lugar el pasado mes de julio, y que ha cobrado relevancia por el reiterado interés mostrado por el mandatario norteamericano hacia el territorio autónomo perteneciente a Dinamarca. En cuanto al proyecto, la empresa texana mantiene que bajo esta remota región podrían encontrarse importantes reservas de crudo. Sin embargo, el aplazamiento retrasa cualquier avance en la exploración y obligará a la compañía a someterse a un proceso de evaluación regulatoria más exhaustivo.
No obstante, la compañía deberá esperar, al menos, hasta el próximo invierno para intentar iniciar las perforaciones, siempre que obtenga las autorizaciones correspondientes de las autoridades groenlandesas. A pesar de este contratiempo, el director ejecutivo de la petrolera, Robert Price, mantuvo el compromiso de avanzar en su programa de exploración petrolera “de manera responsable y de acuerdo con el proceso regulatorio de Groenlandia”.
Invierno de 2027, nueva fecha
Greenland Energy defiende que el subsuelo de Jameson Land podría albergar recursos petroleros valorados en hasta un billón de dólares, una estimación que la compañía espera confirmar mediante futuras perforaciones.
El potencial energético de la región ha alimentado las expectativas de algunos aliados de Trump, como el gobernador de Luisiana y enviado para Groenlandia, Jeff Landry, que llegó a asegurar que una eventual explotación de recursos petroleros podría ayudar a aliviar la crisis energética provocada por el conflicto en Irán.
Además, desde Dinamarca, se observa este asunto con atención por la dimensión geopolítica que cobra, ya que el proyecto se desarrolla dentro del marcado interés por Trump hacia Groenlandia. En la última cumbre de la OTAN, reivivindicó de nuevo que el territorio “debería estar controlado por EE.UU” y no por Copenhague. Pese a los deseos de anexión del territorio, la postura del gobierno danés es firme al respecto.