Hoy celebramos a quienes nos enseñaron a vivir: Día del Adulto Mayor en Bolivia


Cada 26 de agosto, Bolivia rinde homenaje a las personas adultas mayores, pero la fecha también invita a mirar más allá de las celebraciones: reconocer sus derechos, escuchar sus historias y recordar que envejecer es parte de la vida de todos.

Hoy celebramos a quienes nos enseñaron a vivir: Día del Adulto Mayor en Bolivia. Imagen de referencia captura RR.SS.
Hoy celebramos a quienes nos enseñaron a vivir: Día del Adulto Mayor en Bolivia. Imagen de referencia captura RR.SS.
Bolivia

Fuente: Red Uno

Hay historias que merecen ser escuchadas. Rostros que guardan décadas de esfuerzo, sacrificios, alegrías, pérdidas y sueños. Son las historias de quienes hoy son personas adultas mayores y que, mucho antes de llegar a esta etapa, ayudaron a construir sus familias, sus comunidades y el país que conocemos.



Cada 26 de agosto, Bolivia conmemora el Día Nacional de las Personas Adultas Mayores, una fecha instituida mediante el Decreto Supremo N.º 1421, del 17 de diciembre de 1948, durante la presidencia de Enrique Hertzog Garaizábal.

Pero esta jornada es mucho más que una fecha en el calendario. Es una oportunidad para recordar que envejecer no significa perder derechos, dejar de ser protagonista ni quedar al margen de la sociedad.

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Las personas adultas mayores tienen derecho a una vida digna y a recibir asistencia, alimentación, vivienda, vestido, bienestar físico y emocional, recreación, trabajo, descanso, consideración y un trato respetuoso incluso al final de la vida.

En 1991, las Naciones Unidas aprobaron los principios en favor de las personas de edad, organizados en cinco grandes pilares: independencia, participación, cuidados, autorrealización y dignidad.

Cinco palabras que, juntas, plantean un desafío enorme: construir una sociedad donde las personas mayores no sean vistas como una carga, sino como personas con experiencia, capacidades, derechos y mucho todavía por aportar.

Envejecer es parte de nuestra propia historia

La vejez no aparece de un día para otro. Es el resultado de un proceso que comienza desde que nacemos y que nos acompaña durante toda la vida.

 

Hoy celebramos a quienes nos enseñaron a vivir: Día del Adulto Mayor en Bolivia. Imagen de referencia captura RR.SS.

Por eso, hablar de las personas adultas mayores también significa hablar de nosotros mismos. Porque todos, si tenemos la oportunidad de vivir los suficientes años, llegaremos a esa etapa.

La manera en que una sociedad trata hoy a sus personas mayores dice mucho de la sociedad que quiere ser mañana.

El envejecimiento también está marcado por factores económicos, familiares, culturales, sociales y de salud. No existe una única forma de vivir la vejez. Cada persona llega a esta etapa con una historia diferente, necesidades distintas y una vida llena de experiencias que merecen ser reconocidas.

Derechos que no se jubilan

En Bolivia, las personas mayores de 60 años tienen derecho a una vejez digna, con calidad y calidez humana, protegida por la Constitución Política del Estado y por la Ley N.º 369, Ley General de las Personas Adultas Mayores.

Entre sus principales derechos se encuentran:

  • Una vida libre de violencia: protección frente al maltrato físico, psicológico y económico, así como frente al abandono.
  • Trato preferente: atención prioritaria y respetuosa en instituciones públicas y privadas, entidades financieras y servicios de transporte.
  • Salud y seguridad social: acceso a atención médica, medicamentos y prestaciones como la Renta Dignidad, de acuerdo con la normativa vigente.
  • Identidad y defensa: derecho a contar con documentación de identidad y acceder a asistencia jurídica.
  • Propiedad y familia: derecho a decidir sobre sus bienes y a mantener sus vínculos familiares y comunitarios.

 

Hoy celebramos a quienes nos enseñaron a vivir: Día del Adulto Mayor en Bolivia. Imagen de referencia captura RR.SS.

 

Sin embargo, los derechos escritos en una ley solo cobran verdadero sentido cuando se convierten en acciones cotidianas.

Cuando una familia escucha. Cuando un hijo visita. Cuando una institución atiende con paciencia. Cuando un conductor cede el paso. Cuando una comunidad incluye. Cuando nadie es abandonado.

Porque detrás de cada persona adulta mayor existe una vida que merece ser mirada con respeto.