
Fuente: Infobae
El régimen de Irán rechazó este domingo la advertencia de nuevas sanciones económicas de Estados Unidos y aseguró que las medidas anunciadas por Washington no conseguirán doblegar a Teherán. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, sostuvo que la decisión estadounidense refleja sus dificultades para alcanzar sus objetivos mediante la presión ejercida hasta ahora y defendió una salida negociada al conflicto.
Araqchi cuestionó que Washington vuelva a recurrir a las sanciones después de meses de enfrentamiento militar. En un mensaje difundido por Telegram, describió la estrategia estadounidense como una repetición de mecanismos de presión utilizados anteriormente.
“El hecho de que hayan pasado de las operaciones militares a plantear los mismos viejos planes demuestra que están desesperados”, afirmó el canciller iraní.
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La declaración se produjo después de que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anticipara nuevas medidas contra Irán que, según sus palabras, serán “las sanciones más duras de la historia”. Está previsto que Bessent detalle el alcance de la nueva ofensiva económica este lunes.
El Gobierno de Donald Trump busca ampliar el aislamiento financiero y comercial de Irán y ejercer presión también sobre los países que mantengan vínculos económicos con Teherán. El presidente estadounidense advirtió que habrá consecuencias para cualquier Estado que proporcione “cualquier tipo de salvavidas a Irán”.
Uno de los principales focos de Washington es China, que constituye el destino predominante del petróleo iraní exportado. La presión sobre compradores y empresas vinculadas con el comercio de crudo podría convertirse en uno de los elementos centrales de la nueva estrategia estadounidense.
Para Teherán, sin embargo, las sanciones forman parte de una política que no ha conseguido modificar la posición de sus autoridades. Araqchi afirmó que Irán ha enfrentado bloqueos y acciones militares anteriores sin abandonar sus objetivos.
“Nunca hemos tenido miedo. Todas sus acciones, ya sean bloqueos u otras maniobras militares, han fracasado, y esta nueva iniciativa suya también fracasará”, declaró el ministro.
El rechazo iraní se produce en un momento de fuerte deterioro económico. Las restricciones internacionales ya afectan sectores fundamentales de la economía iraní, mientras el conflicto iniciado a finales de febrero ha provocado nuevos daños sobre infraestructura y capacidades militares. La situación se agravó además por las restricciones al tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta fundamental para el transporte mundial de petróleo.
La interrupción del tráfico petrolero convirtió el estrecho en otro frente de presión económica. Las limitaciones impuestas por Teherán sobre determinados buques han reducido el movimiento de cargamentos y contribuido al incremento de los precios internacionales del crudo.
Pese a ese escenario, el régimen iraní intenta mostrar que las nuevas sanciones no modificarán su postura. El presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, afirmó que Teherán recibió mensajes de países vecinos interesados en establecer nuevos mecanismos de cooperación económica y seguridad regional.
Qalibaf no identificó públicamente a esos gobiernos, pero planteó una mayor integración económica entre países de la región como alternativa a la dependencia de estructuras internacionales dominadas por Washington.
La dimensión diplomática también continúa abierta. El jefe del Ejército de Pakistán, Asim Munir, tiene previsto viajar a Teherán este lunes dentro de los esfuerzos de Islamabad para contribuir a reducir las tensiones regionales. Entre los asuntos que podrían ser abordados figura precisamente la amenaza de nuevas sanciones estadounidenses.
Al mismo tiempo, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ha defendido una solución diplomática. Aunque su régimen mantiene una posición de confrontación frente a Washington, el mandatario ha planteado que el conflicto debería terminar mediante un acuerdo que permita a Irán preservar su capacidad de negociación.

Araqchi reclamó que Estados Unidos trate a Teherán con respeto y busque “una solución basada en la justicia y el honor”.
La administración Trump, por su parte, prepara una nueva etapa de presión económica mientras el conflicto continúa sin una solución definitiva. Las próximas medidas deberán determinar hasta qué punto Washington puede ampliar el aislamiento de Irán y qué respuesta adoptará Teherán ante el nuevo paquete de sanciones.
