La producción de carburantes cae a niveles insuficientes para el país


Una de las razones puede ser la cantidad de vehículos que circulan por el país.

Las filas para el abastecimiento de combustible se han convertido en una rutina para los choferes. | Carlos López/Los Tiempos
Fuente: Los Tiempos

Cuando uno mira hace 10 años pareciera un cuento saber que Bolivia producía el 55% de diésel y el 88 por ciento de gasolina que demandaba el mercado interno. Una década después de aquella especie de sueño se conoce que actualmente el país solo produce el 5 por ciento del diésel y el 40 por ciento de la gasolina que necesita con una tendencia hacia la baja debido a la falta de inversiones en uno de los sectores que sustentan la economía.

Una de las razones puede ser la cantidad de vehículos que circulan por el país. Según datos del Instituto de Estadística (INE), el parque automotor en Bolivia se acercaba a los 444 mil motorizados en 2020 y en 2025 hay casi 3 millones.



La maquinaria pesada, que emplea principalmente diésel, prácticamente era inexistente en 2003 pero para la gestión pasada ya se contaban más de 208 unidades, mientras que en el caso de los camiones se pasó de casi 30 mil para acercarse a los 117 mil durante el periodo en estudio.

En definitiva, las grandes necesidades de un país en constante crecimiento obligan a demandar un mayor volumen de energía, sin que se vislumbre un reemplazo o el incremento en la producción de combustibles.

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Además, se observa que en el sector de la construcción de caminos en 2005 había 1.098 kilómetros de vías asfaltadas, pero hacia 2018 se superó los 5.300 kilómetros, obras que exigieron una inversión de 7.300 millones de dólares.

Tendencia

La tendencia que establecer que a mayor crecimiento mayor producción energética no se cumplió, por lo que el país debió incrementar la importación de combustibles.

Según un informe de la Fundación Jubileo, esta tendencia se empezó a advertir en 2020 cuando se tuvo que comprar el 58% de diésel y en 2021 el 30% de gasolina.

A esta caída se sumó la subvención al precio de los combustibles en Bolivia. El sistema de precios bajos si bien se empezó a implementar a fines del siglo pasado, su congelamiento se aplicó en 2005, poco antes de que concluya el ciclo neoliberal.

Luego de la caída del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003 su sucesor, Carlos Mesa, promulgó el Decreto 27992 para iniciar este proceso que continúo invariable con el Movimiento Al Socialismo (MAS). Esta medida no hizo más que desangrar las arcas del Estado, por lo que en 2010 el Gobierno de Evo Morales intentó eliminar el subsidio en Navidad, pero la protesta social obligó a que una semana después, se mantenga el congelamiento, un proceso que terminó a fines de 2025.

El nuevo Gobierno de Rodrigo Paz decidió levantar la subvención, pero que no pudo mantener debido al entorno internacional lo que le obligó a promulgar el Decreto 5676, que dispone subir el precio del litro de diésel a 18 bolivianos para los denominados grandes consumidores.

La medida generó la protesta de casi todos los sectores productivos y el anuncio del inicio de medidas de presión para lograr que el gobierno retroceda en la medida, que según las autoridades sirve para “sincerar” el precio, mejorar el abastecimiento y evitar el contrabando a países vecinos.

Precios 

El mismo informe de Jubileo establece que Bolivia es el segundo país con los precios más bajos de los combustibles de la región, solo después de Venezuela. Antes de la medida de Paz, el 10 de agosto el litro de diésel costaba en Perú en 1,79 dólares, mientras que en Bolivia el mismo volumen valía 0,82 dólares. En el caso de la gasolina especial, en Perú el litro se cotizaba en 1,58 dólares mientras que en el país valía 0,58 dólares.

El especialista en temas energéticos, Franceso Zaratti, sostuvo que es una medida que se esperaba debido a que mantener el precio fijo de Bs 9,80 por litro, “además de normalizar la escasez y las filas en los surtidores, golpeaba fuertemente al aparato productivo que consume ese combustible”, distorsionaba la cadena de precios, afectaba al Estado.