José Mariano Paz Chávez, alias ‘Piña’, terminó abatido en Brasil después de una fuga que comenzó tras la escalada de violencia registrada en la frontera de Bolivia con Brasil.

Fuente: El Deber
Según confirmó Rigoberto Rocha, comandante del BOPE (Batallón de Operaciones Especiales de la Policía), José Mariano Paz Chávez, alias ‘Piña’, de 29 años, fue uno de los cuatro bolivianos muertos en un enfrentamiento con los efectivos brasileños el viernes, 7 de agosto, en la noche. En el enfrentamiento también murieron: Cristian Guzmán Parada, de 31 años, Bruno Bascopé Jordán, de 31 años, y José Óscar Lacoa Rapu, de 26 años.
La información fue detallada y publicada por medios brasileños este sábado durante una entrevista sobre la operación, que se llevó a cabo en Campo Grande, Brasil. Dicho operativo movilizó a unos 50 agentes, quienes durante ocho días buscaron al grupo de ‘Piña’ en la región de Río Coxim. Los fugitivos se habían escondido en la zona boscosa luego de que su aeronave fuera interceptada por la Fuerza Aérea Brasileña y obligada a aterrizar.
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Según el coronel, ‘Piña’ tenía varios antecedentes penales relacionados con el narcotráfico, principalmente mediante el uso de aeronaves, así como antecedentes por secuestro. La Policía boliviana también lo consideraba un individuo sumamente peligroso, incluso fue vinculado con el asesinato del abogado Lorgio Saucedo.
«Según la información recibida, se trata de una figura importante en el tráfico de cocaína en Sudamérica, principalmente en la región fronteriza entre Bolivia y Mato Grosso y Mato Grosso do Sul», declaró el comandante del BOPE.
El reporte indica que los cuatro bolivianos actuaban como proveedores de cocaína a gran escala, traficando con drogas al por mayor y abasteciendo principalmente la región fronteriza con Brasil. La Policía brasileña cree que ocupaban un alto cargo dentro de la estructura del crimen organizado boliviano; sin embargo, no se ha identificado ningún vínculo directo entre los cuatro y una organización criminal específica.
La estructura utilizada por el grupo también llamó la atención de los investigadores. Además del uso de aeronaves, la policía identificó varios intentos de rescate de los fugitivos durante los ocho días que permanecieron ocultos en el bosque.
Según el comandante, había personas dispuestas a pagar grandes sumas de dinero para sacar a los cuatro de la zona. Al ser interrogado sobre la nacionalidad de los responsables de los intentos de prestar ayuda, el coronel afirmó que eran brasileños.
No se divulgaron detalles sobre quiénes participaron en estas acciones ni cómo se llevarían a cabo los rescates para preservar la investigación.
Huyendo de Bolivia
La salida de los cuatro sujetos del territorio boliviano se produjo tras una emboscada contra miembros de las fuerzas especiales, el 30 de julio, en la región de San Matías, cerca de la frontera con Mato Grosso.
El subteniente Yerson Salazar Aliendres murió en la emboscada y otro agente resultó herido.
Según la información compartida con el BOPE, los cuatro bolivianos abatidos eran sospechosos de estar involucrados en el crimen del subteniente Salazar en Ascención de la Frontera y también con las cuatro muertes ocurridas días antes de la emboscada en un predio ubicado en San Matías.
Las autoridades brasileñas aún desconocen el motivo del ataque. Pero, según el comandante, los cuatro sujetos huían de Bolivia. La aeronave se dirigía directamente a San Pablo y volaba a baja altitud, posiblemente en un intento por evitar ser detectada por el radar.
Tras el aterrizaje forzoso, el BOPE inició una operación especializada en una zona boscosa. Aproximadamente 30 agentes de policía del batallón participaron directamente en la operación, además de unos 20 miembros de otras unidades y fuerzas de seguridad.
El Grupo de Vigilancia Aérea, el Departamento de Operaciones Fronterizas (DOF), el Batallón de Policía Militar Rural y el 5.º Batallón de Policía Militar fueron algunas de las unidades que prestaron apoyo.
Tras sucesivas operaciones de inteligencia y seguimiento, los equipos localizaron a los cuatro sospechosos en una zona boscosa a unos ocho kilómetros del lugar del aterrizaje forzoso.
Un equipo avanzó en formación de patrulla y se produjo un enfrentamiento. El BOPE ya contaba con información que indicaba que los hombres podrían estar fuertemente armados.
Tras el enfrentamiento, se encontraron un rifle de calibre 5,56 y una pistola de calibre 9 milímetros.
Los cuatro bolivianos fueron baleados y trasladados al Hospital Municipal José Valdir Antunes de Oliveira, donde se confirmó su fallecimiento. Ningún policía resultó herido.
Un millonario reloj

Entre los objetos de alto valor hallados en el avión interceptado por la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) el 31 de julio se encontraba un reloj Richard Mille RM 67, valuado en más de 2 millones de reales (que equivale en 4 millones de bolivianos). También se encontró una cantidad significativa de moneda boliviana.
A pesar de los antecedentes del grupo en el narcotráfico, no se encontraron drogas en la aeronave y, según el BOPE, en ese incidente, el avión se utilizó exclusivamente para transportar a los cuatro hombres desde Bolivia. Su destino era el estado de Sao Pablo.
La policía también recibió información de que la misma aeronave había sido utilizada previamente para el narcotráfico. Asimismo, se sospecha que otro avión se utilizó para transportar a otros miembros del grupo al norte de Bolivia. Esta posibilidad aún se está investigando.
Fuente: El Deber

