El fundador de Meta y su esposa, Priscilla Chan, crearon la Chan Zuckerberg Initiative con el objetivo de donar parte de su fortuna.

Mark Zuckerberg, fundador y CEO de Meta, anunció junto a su esposa, Priscilla Chan, su intención de donar progresivamente el 99% de sus acciones de Facebook para impulsar proyectos destinados a mejorar las condiciones de vida de las próximas generaciones. La decisión se produjo tras el nacimiento de su primera hija, Max, en 2015, cuando la pareja aseguró que no quería que su fortuna se limitara a convertirse en una herencia familiar, sino que sirviera para generar un impacto social a largo plazo.
En el momento del anuncio, el paquete de acciones que Zuckerberg se comprometía a destinar a estas iniciativas estaba valorado en alrededor de 45.000 millones de dólares, con proyectos que podrían extenderse durante 25, 50 o incluso 100 años. El empresario defendió que la decisión no respondía únicamente a un deseo personal relacionado con el futuro de sus hijos, sino también a una responsabilidad derivada de su posición como uno de los grandes empresarios tecnológicos y de su enorme patrimonio.
Búsqueda de igualdad
Para canalizar esta iniciativa, Zuckerberg y Chan pusieron en marcha la Chan Zuckerberg Initiative (CZI), una organización filantrópica centrada principalmente en aumentar el potencial de las personas y promover una mayor igualdad en el acceso a las oportunidades. Desde su creación, la organización ha orientado parte de sus recursos hacia la investigación científica, la medicina, la educación y el desarrollo tecnológico.
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Los ámbitos prioritarios son la investigación médica y la educación. La pareja pretende impulsar avances que permitan comprender y prevenir enfermedades antes de que aparezcan, utilizando para ello herramientas tecnológicas y científicas. Además, defienden especialmente el aprendizaje personalizado a través de internet y de nuevas herramientas tecnológicas, con la idea de reducir las barreras y adaptar la enseñanza a las necesidades de cada estudiante.

Para Zuckerberg, la igualdad social está estrechamente relacionada con la posibilidad de que cualquier persona pueda desarrollar su potencial independientemente de su lugar de nacimiento, su familia o sus circunstancias personales. El empresario considera que las barreras sociales, económicas y culturales pueden limitar las oportunidades de millones de personas desde edades tempranas.
La pareja sostiene que resulta difícil desarrollar plenamente las capacidades de una persona cuando esta crece condicionada por factores como el riesgo de sufrir discriminación, la situación legal de su familia, la violencia o la falta de oportunidades educativas. La tecnología ocupa un papel central en la estrategia de la iniciativa, pues la innovación puede convertirse en una herramienta para reducir algunas de estas desigualdades y facilitar el acceso a recursos educativos, científicos y sanitarios.