El ex asambleísta departamental sostiene que las dificultades vinculadas al abastecimiento de combustibles, la escasez de dólares y los cuestionamientos por presuntos hechos de corrupción pueden aumentar la fragilidad política del Ejecutivo si no se construye una base de respaldo más amplia y estable.
Fuente: El Periódico
El Gobierno de Rodrigo Paz enfrenta el desafío de consolidar una estructura de gobernabilidad capaz de sostener su gestión frente a un escenario nacional marcado por dificultades económicas, tensiones políticas y crecientes demandas sociales. El análisis corresponde al ex asambleísta departamental de Tarija Mauricio Lea Plaza, quien considera que la actual administración todavía no cuenta con una estrategia suficientemente estructurada para garantizar estabilidad política en el mediano plazo.
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Para el ex legislador departamental, la situación del Ejecutivo puede complicarse si los principales problemas que afectan al país no encuentran respuestas oportunas. Entre ellos identifica las dificultades relacionadas con el abastecimiento de combustibles, la disponibilidad de dólares y los cuestionamientos vinculados con posibles hechos de corrupción, factores que podrían repercutir en la confianza ciudadana y en la capacidad del Gobierno para sostener acuerdos políticos.
Lea Plaza considera que la gobernabilidad no puede depender exclusivamente de entendimientos circunstanciales alcanzados con determinados legisladores. A su criterio, la construcción de una mayoría política requiere una estrategia de mayor alcance, debido a que los acuerdos puntuales pueden permitir la aprobación de determinadas iniciativas, pero no necesariamente aseguran un respaldo permanente al conjunto de las políticas gubernamentales.
En ese contexto, plantea la necesidad de que el Ejecutivo amplíe su relación con los distintos sectores que tienen capacidad de incidencia en la vida política y social del país. La construcción de gobernabilidad, según su evaluación, debería involucrar acuerdos territoriales con las regiones, entendimientos con organizaciones sociales y mecanismos de coordinación con las diferentes fuerzas políticas representadas en el escenario nacional.
El planteamiento adquiere relevancia debido a que el Gobierno debe afrontar simultáneamente problemas económicos y demandas acumuladas de diferentes regiones. La falta de combustibles, las dificultades para acceder a dólares y el deterioro de las condiciones económicas constituyen factores que pueden generar presión sobre las autoridades nacionales y trasladar parte del conflicto hacia los gobiernos departamentales y municipales.
Para Lea Plaza, una estrategia de gobernabilidad sostenible debería superar la lógica de negociaciones aisladas y establecer compromisos políticos que permitan generar previsibilidad. Esto implicaría definir prioridades nacionales, establecer canales permanentes de diálogo y alcanzar acuerdos que tengan una perspectiva de mediano y largo plazo.
Otro de los factores que, según el ex asambleísta, puede incidir negativamente en la gestión gubernamental está relacionado con los cuestionamientos por corrupción. En su criterio, este tipo de controversias puede erosionar la credibilidad institucional y convertirse en un elemento adicional de presión sobre un Ejecutivo que todavía busca consolidar su estructura política.
La advertencia se produce en una etapa en la que el Gobierno necesita mostrar capacidad de respuesta ante una población afectada por problemas económicos que repercuten directamente en la actividad productiva, el transporte, el comercio y el costo de vida. La manera en que el Ejecutivo gestione estas dificultades puede determinar el nivel de respaldo que consiga durante los próximos meses.
Desde la perspectiva planteada por Lea Plaza, la gobernabilidad no debería limitarse a obtener apoyos ocasionales dentro de la Asamblea Legislativa, sino que tendría que traducirse en una articulación más amplia con las regiones, sectores sociales y organizaciones políticas. Esa estructura permitiría al Gobierno enfrentar con mayor capacidad las dificultades económicas y políticas que tiene por delante.
El desafío, por tanto, pasa por transformar acuerdos coyunturales en una base política estable que permita al Ejecutivo avanzar con sus principales reformas y atender las demandas regionales. Para el asambleísta tarijeño, la ausencia de una estrategia integral podría profundizar las dificultades de una administración que debe enfrentar, al mismo tiempo, presión económica, cuestionamientos políticos y la necesidad de recuperar confianza ciudadana.

