El atacante boliviano podría volver a tener minutos este jueves con el Santos, que visitará al Macará en Ambato, Ecuador, a 2.600 metros sobre el nivel del mar, por la revancha de los octavos de final de la Copa Sudamericana.
El partido se disputará en el estadio Bellavista, ubicado a unos 2.600 metros sobre el nivel del mar. El Santos llega con ventaja tras imponerse por 2-1 en el encuentro de ida, disputado en Brasil, por lo que buscará sellar su clasificación a los cuartos de final del torneo continental.
En este escenario, Miguelito podría convertirse en un as bajo la manga para el equipo brasileño. Aunque no ha tenido minutos en los últimos cinco partidos del Santos, su experiencia jugando en la altura podría ser un argumento importante para que el técnico lo tenga en cuenta.
Terceros conoce muy bien las condiciones que implica jugar a varios metros sobre el nivel del mar. Con la selección boliviana ha disputado partidos en escenarios de mayor altitud que Ambato, una experiencia que podría beneficiarlo ante Macará.
El atacante ha jugado en La Paz, ciudad ubicada aproximadamente a 3.600 metros sobre el nivel del mar, pero también tuvo participación en El Alto, escenario situado cerca de los 4.150 metros. Ambas experiencias están muy por encima de los 2.600 metros de Ambato.
Además, Miguelito llega con el antecedente de haber sido una de las figuras ofensivas de Bolivia durante las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial 2026. El futbolista terminó como el segundo máximo goleador de la competición, con siete tantos, solo uno menos que el argentino Lionel Messi, quien encabezó la tabla con ocho.
Sin embargo, su presente en el Santos es diferente. El boliviano acumula cinco partidos sin sumar minutos, por lo que el duelo ante Macará representa una posibilidad para volver a tener protagonismo. La altura podría jugar a su favor y darle una oportunidad para recuperar espacio dentro del equipo.
El Santos buscará aprovechar la ventaja conseguida en la ida para avanzar de ronda, mientras que Miguelito espera una oportunidad para volver a demostrar sus condiciones. En una cancha ubicada a 2.600 metros, su experiencia en La Paz y El Alto podría convertirse en una carta importante para el conjunto brasileño.
