Oriente Petrolero fue ampliamente superior a lo largo de los 90 minutos, dominó las acciones y generó las mejores ocasiones de gol; sin embargo, volvió a evidenciar su principal falencia en la definición. Sin embargo, cuando el partido se iba, llegó el gol de Nahuel Roldán sobre los 90+2.
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Más allá del empate parcial, quedó en evidencia la transformación futbolística que ha experimentado Oriente Petrolero bajo la conducción del paraguayo Gustavo Florentín. El conjunto albiverde mostró un cambio radical respecto a lo exhibido en la etapa anterior con David González, apostando por un fútbol más agresivo, dinámico y profundo, con presión alta y una constante búsqueda del arco rival.
Los refineros generaron varias oportunidades para romper el cero, pero la falta de precisión en los últimos metros y la escasa efectividad en la definición les impidieron traducir su superioridad en el marcador. Pese al dominio territorial y la mayor propuesta ofensiva, el primer tiempo concluyó con un 0-0 que dejó la sensación de que Oriente merecía marcharse al descanso con ventaja.
El complemento mantuvo el mismo libreto de la primera mitad: Oriente Petrolero monopolizó la posesión, inclinó la cancha a su favor y buscó el arco rival de manera constante, aunque volvió a chocar con su principal déficit, la falta de precisión en los centros y en la puntada final.
La ansiedad comenzó a apoderarse del equipo refinero. Gustavo Florentín movió el banco en busca de mayor peso ofensivo, pero la desesperación también se trasladó al campo de juego. Los albiverdes abusaron de los remates de media distancia y perdieron claridad en los metros decisivos.
La ocasión más clara llegó a los 78 minutos. Jorge Lovera filtró un preciso pase en profundidad para Nabil Nacif, quien quedó de frente al arco, pero no logró definir con efectividad y desperdició una inmejorable oportunidad para romper el cero.
Nacional Potosí también respondió y estuvo cerca de golpear a los 81 minutos, cuando Núñez sacó un potente remate que se estrelló en la base del poste defendido por Bernal, salvando al conjunto orientista.
Cuando el empate parecía sentenciado, apareció el premio para el equipo que más insistió. En el segundo minuto de adición, una mala salida de Nacional Potosí en la mitad de la cancha fue capitalizada por Nahuel Roldán, quien condujo con determinación y sacó un furibundo derechazo que venció al guardameta rival para desatar la euforia en el estadio y sellar el agónico 1-0 definitivo.

