Santa Cruz: Choferes pasan el feriado en largas filas y sufren inseguridad


Conductores de carga pesada reportan robos de baterías, pérdidas económicas de hasta Bs 50.000 y graves perjuicios laborales mientras aguardan en los surtidores sin servicios básicos ni garantías de abastecimiento.

 

Fuente: Red Uno



La escasez crónica de combustible en el país volvió a golpear con dureza al sector del transporte durante el feriado largo. Cientos de camiones permanecen varados en extensas filas en diversos puntos de la capital cruceña a la espera de diésel, dejando a los conductores expuestos a condiciones precarias de subsistencia y a crecientes hechos de inseguridad.

Los transportistas, muchos de ellos provenientes del interior del país, denuncian que llevan hasta dos y tres días pernoctando dentro de las cabinas de sus vehículos. Sin acceso a servicios higiénicos, agua ni alimentación adecuada, la espera se ha convertido en una prueba de resistencia que además afecta directamente sus puestos de trabajo y compromete sus compromisos de transporte de carga.

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Inseguridad, robos y cuantiosas pérdidas económicas

A las extremas condiciones de espera se suma la delincuencia que acecha en las inmediaciones de las estaciones de servicio. Diversos conductores informaron que han sido víctimas del robo de autopartes, principalmente baterías, al tener que alejarse momentáneamente de sus camiones para buscar alimentos o hacer uso de baños públicos.

«Acá hemos pasado el feriado, la batería se nos ha descargado. Yo ya debía estar de viaje a La Paz, mi carga también la he perdido. En la terminal tenemos que ir a buscar la vida y a veces nos roban la batería o algunas cosas; no hay cómo dejar el camión solo», relató con impotencia uno de los transportistas afectados.

Las consecuencias de estos retrasos representan pérdidas financieras irreparables para los choferes y propietarios de los camiones. «Hace dos días que seguimos acá y no llega el diésel; acá no hay ni baño ni qué comer. Las pérdidas llegan alrededor de unos 50.000 bolivianos, sobre todo cuando les roban las baterías a los colegas. Hay mucha inseguridad andamos en la calle», agregó otro chofer de la fila.

Desesperanza ante la falta de certezas

La incertidumbre sobre la llegada de los cisternas agrava el malestar de los transportistas. En las estaciones de servicio, la información sobre el arribo de diésel es escasa o nula, lo que impide a los choferes tomar decisiones operativas sobre sus viajes.

«No dicen con exactitud si va a llegar o no va a llegar, así lo tienen a uno a la vuelta. Es una pérdida de tiempo enorme, incluso con el riesgo de perder el trabajo solo porque no hay diésel», recriminó un conductor en el lugar, manifestando el descontento generalizado del sector ante la falta de soluciones definitivas por parte de las autoridades competentes para normalizar la distribución de hidrocarburos.