Buses repletos, unidades antiguas, maniobras peligrosas y hasta tres horas diarias de viaje forman parte del calvario que enfrentan miles de pasajeros. Vecinos piden retomar los planes para mejorar el servicio que sigue siendo precario.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Todos los días, cuando sale del trabajo, tomar un micro de regreso a casa es una tortura para Mariana. Debe subir al vuelo y abrirse campo entre los pasajeros que viajan incluso colgados de las puertas. Muchas veces se queda con la mano levantada, viendo cómo el colectivo pasa de largo, y no le queda otra que resignarse a esperar el siguiente.
Cuando logra subir, casi siempre está con el ‘Jesús en la boca’ por el ritmo desenfrenado de los choferes, que imprimen alta velocidad, arrancan cuando el semáforo todavía no está en verde, alzan o dejan pasajeros en plena vía, frenan de golpe y terminan lastimando a la gente. Hay momentos en que también es presa de los nervios, pero por las trancaderas que se forman en mercados y otros puntos de alta afluencia, donde las filas de micros hacen lento el tráfico.
Este es el sufrimiento diario que experimentan los usuarios del transporte público, que no tienen otra opción que trasladarse en unidades pequeñas, antiguas e inseguras.
En la capital cruceña circulan unos 11.000 buses de más de 150 líneas que compiten por los pasajeros que necesitan llegar al trabajo, a sus hogares o a cualquier otro destino. Este sistema de transporte lleva más de 50 años y, pese a los intentos de cambio, sigue siendo precario, desordenado y no abastece a las necesidades de una población que crece.
Martha, vecina de Los Lotes, se levanta todos los días a las cinco de la mañana. Camina dos cuadras hasta la parada para tomar un micro que la lleva a la zona norte, donde debe estar a las 7:00.
Para ella, las primeras horas son las más complicadas. “Todo el mundo sale de su casa para ir a trabajar y los micros circulan repletos. Es necesario que se mejore el servicio, porque el pasajero es el que sufre”, se queja.
Las horas pico son los momentos más críticos coinciden otros usuarios, pues deben subir a buses llenos que circulan en medio del embotellamiento que los hace perder tiempo. “No es posible que uno demore hasta tres horas al día en micro, porque se tarda hasta hora y media para ir a un lugar y otro tanto para volver”, reclama Rosmery Quispe.
La presión que tienen los choferes por cumplir con las vueltas o con los tiempos también termina afectando al pasajero. Así lo hace notar Juan Carlos Vaca, quien recuerda que fue arrastrado por un bus que arrancó sin que termine de subir. Afortunadamente logró sostenerse en el soporte de la puerta, hasta que se detuvo.
A cuatro meses de la nueva gestión municipal, vecinos y profesionales creen que es necesario retomar los planes de reordenamiento del transporte urbano y que se empiece a mejorar el servicio.
Dorian Guaristi, presidente de la Federación Departamental de Juntas Vecinales Cívicas, asegura que este es un tema que debe estar en la agenda de prioridades de la nueva gestión municipal. “El plan de ordenamiento es una necesidad para los vecinos, no sabemos cuál es el punto para que no lo vuelvan a retomar. Ya casi son cuatro meses que está el nuevo alcalde y es bueno que se vayan retomando estos proyectos”, manifiesta.
Guaristi señala que se aprobó una ley para ejecutar el Sistema de Buses de Tránsito Rápido (BRT, por sus siglas en inglés), pero si este no se aplica, deben empezar a ver otras opciones.
El dirigente asegura que los vecinos padecen con un sistema precario. “Los micros siguen en las mismas condiciones, ni siquiera trabajan hasta la medianoche”, lamenta.
El malestar también es por el incumplimiento de los compromisos asumidos por los transportistas cuando se incrementó la tarifa, entre ellos mejorar las condiciones de las unidades y ampliar el servicio hasta la medianoche. Pese a que el pasaje subió dos veces en menos de un año, los usuarios aseguran que no perciben mejoras. Hace ocho meses, la tarifa subió a Bs 3, a menos de un año de la anterior nivelación cuando el pasaje oficial pasó a Bs 2,30, aunque los micreros redondearon el cobro a Bs 2,50.
Marcelina (36) señala, por ejemplo, que muchas unidades tienen pisos parchados con madera y los asientos están rotos. Además, muchos conductores están sudorosos y de mal humor, porque ellos mismos, a la par de conducir, deben ordenar el ingreso de los pasajeros y cobrar la tarifa del pasaje.
A esto se suma que la mayoría de los micros tiene más de 30 años de antigüedad, algo que puede comprobarse al observar las placas de los vehículos que circulan por las calles, ya que muchos las tienen de tres dígitos, que evidencia el desgaste de décadas de uso.
Los datos también lo respaldan. Un informe presentado en enero de este año por el Gobierno Municipal reveló que, de los aproximadamente 11.000 micros, el 70% tiene más de 30 años de antigüedad y solo el 45% tributa en el municipio capitalino, pese a operar diariamente en sus calles.
Se trabaja en la planificación
El secretario municipal de Obras Públicas y Transporte, Carlos Limpias, señaló que en estos momentos están enfocados en la planificación y la actualización de información para tomar decisiones que permitan el reordenamiento del transporte urbano. En ese marco, informó que se trabaja en la actualización del estudio de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) para actualizar y relanzar un nuevo programa del BRT.
“No solo contempla el primer anillo, sino las otras rutas. Este proyecto se había frenado y ahora lo estamos actualizando para poder utilizar esa información y tomar decisiones más adelante”, explicó.
Limpias señaló que, por el momento, la prioridad es contar con información técnica y actualizada. Añadió que la Dirección de Tránsito y Transporte mantiene contacto con los representantes del sector transporte, con el objetivo de alcanzar acuerdos que permitan ordenar el sistema.
Santa Cruz necesita un plan
El presidente de la Sociedad de Ingenieros, Rolando Mancilla, lamenta que la anterior gestión municipal intentara implementar el sistema del BRT en el primer anillo, cuando lo mejor hubiese sido comenzar haciendo los corredores norte, sur, este y oeste, como lo plantea el plan del JICA. Recuerda que tampoco funcionó el ordenamiento que se impulsó en el centro de la ciudad, con la disminución de micros y la reducción de los canales para el transporte urbano. “Lastimosamente eso no dio resultado”, indica.
Mancilla ve necesario comenzar a trabajar en establecer paradas y verificar las condiciones de las unidades, porque hay algunas que son tan antiguas que ya contaminan el ambiente. También se podría empezar por retirar líneas en algunas zonas, como la avenida Grigotá, porque muchas hacen casi el mismo recorrido para llegar a ese punto.
“Se puede ajustar sin hacer grandes inversiones, aumentar los viaductos o las vías; simplemente ordenando el tráfico”, insiste.
Todo esto mientras se va trabajando en la planificación de un gran plan de movilidad urbana, que contemple la implementación de unidades de transporte masivo en los corredores, que cuenten con condiciones de seguridad y comodidad.
Asegura que el caos también mejorará cuando se implemente un nuevo sistema, toda vez que los particulares van a preferir usar los buses masivos.
Las estaciones del BRT permanecen como monumentos a un sistema que quedó truncado
Las estaciones del Sistema de Buses de Tránsito Rápido (BRT, por sus siglas en inglés) del primer anillo, construidas en 2018, evidencian uno de los planes que más avanzó, pero que tampoco logró concretarse, pese a que demandó una millonaria inversión.
El gasto total de la primera fase de este proyecto alcanzó Bs 156.185.365, de los cuales Bs 151.302.959 fueron destinados a obras y Bs 4.882.406 a la supervisión. Para construirlas, el Gobierno Municipal accedió a un crédito por $us 37 millones con un organismo internacional.
Se construyeron 24 estaciones de distintas dimensiones, cada una con un costo que osciló entre Bs 5 millones y Bs 10 millones, destinado a financiar la infraestructura, la recuperación y el mejoramiento de aceras, ciclovías y el paisaje urbano en cada punto. Sin embargo, toda esta infraestructura permanece inutilizada y el Gobierno Municipal debe asumir su mantenimiento, ya que constantemente sufre destrozos y es utilizada como dormitorio por personas en situación de calle.
En diciembre de 2023, durante la gestión del exalcalde Jhonny Fernández, se retiraron los cordones que delimitaban el carril destinado a la circulación de los buses, los cuales incluso realizaron pruebas de recorrido por el primer anillo.
Los transportistas también se organizaron para adquirir buses con las características establecidas; sin embargo, todo quedó truncado en medio de cuestionamientos, procesos judiciales y obras que actualmente permanecen inutilizadas.
Mientras tanto, los vecinos siguen a la espera de que se les pueda dar alguna utilidad a esta obra.
PARA SABER
inconveniente. Otros vecinos dicen que la situación se vuelve todavía más complicada cuando llueve, porque los micros no aparecen. En días de lluvia se observan aglomeraciones de usuarios en las paradas, esperando el paso de los micros.
Desdoblamientos. En los estudios se han encontrado que hay un abuso en el desdoblamiento de las líneas.
Incumplimiento. El 5 de febrero de 2025, cuando se incrementó el costo del pasaje, el sector del transporte se comprometió a que en un plazo no mayor de 60 días se debía implementar un nuevo sistema de cobro electrónico y cámaras de seguridad, lo que no se cumplió.
