Siete días bajo alerta en Santa Cruz: 11 muertes sacuden al departamento


Los casos ocurrieron en zonas urbanas y fronterizas, desde San Matías hasta la capital cruceña, y son investigados por las autoridades.

 

Fuente: Red Uno



Ximena Rodriguez

El crimen organizado ha instalado una preocupante ola de violencia que se cobra vidas e impone el terror en el departamento de Santa Cruz. La trágica secuencia comenzó el miércoles 29 de julio, cuando sicarios encapuchados irrumpieron en la propiedad ganadera ‘Campo Nuevo’ en San Matías para acribillar a cuatro trabajadores.

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Al día siguiente, la violencia ascendió en la misma zona fronteriza de San Matías tras una emboscada contra efectivos que investigaban a las mafias locales. Durante el feroz tiroteo entablado con los delincuentes, el subteniente Yerson Salazar fue acribillado por los criminales.

 

Tortura y crueldad 

Ese mismo jueves 30 de julio, la policía reportó el macabro hallazgo de dos cuerpos decapitados y con huellas de tortura en un camino vecinal de Yapacaní. Junto a los cadáveres encontraron un cartel amenazante que advertía que todo secuestrador terminaría de esa misma manera.

La embestida mortal continuó el domingo 2 de agosto con un ataque a quemarropa contra un ciudadano brasileño dentro de un local de bebidas en la capital. Paralelamente, en San Ignacio de Velasco, dos sicarios en motocicleta le dispararon 22 veces a un veterinario de 40 años mientras comía en un restaurante.

Presuntos ajustes de cuentas y zozobra urbana

El martes 4 de agosto, las autoridades hallaron el cuerpo sin vida de un hombre, presumiblemente brasileño, flotando en la bahía de Puerto Suárez. El cadáver presentaba evidentes signos de violencia física infligidos antes de ser arrojado a las aguas.

Por último, este miércoles 5 de agosto se registró una nueva ejecución a plena luz del día en la intersección de la avenida Bush y Tercer Anillo. Varios sujetos armados a bordo de un automóvil interceptaron y acribillaron a un ciudadano brasileño en plena vía pública, dejando en evidencia que el crimen organizado opera en la región.