En la agenda informativa de todos los días, predomina el contenido político, económico, policial, farandulero y social. Los espacios dedicados a la actividad del narcotráfico son amplios y frecuentes. Respecto al tema tan explosivo, uno se pone a pensar que, en la práctica, traficar cocaína es aprovechar una cadena de valor envidiable: la coca como materia prima, superabundante; tecnología accesible y barata para la fabricación, comercialización libre de cargas impositivas; transporte multimodal, precios altos en el mercado; retorno del pago en moneda extranjera sin intervención de autoridad monetaria; más, por el contrario, integrar un mercado paralelo de competencia directa, a través de casas de cambio, e intermediarios apostados en calles y plazas; todo un modelo de negocio vertical.
Otro contenido habitual en noticiosos y entrevistas variopintas en horario estelar, tiene que ver con los intentos de la gobernanza para hacer cosas nuevas en el funcionamiento del Estado, que siquiera tuvo la capacidad de modificar lo que encontró. A pesar de los discursos patrióticos y las promesas renovadas, los indicios de cambio son débiles, el esfuerzo del equipo ministerial no consigue sustituir burócratas que, según se dice, escamotean la gestión, y aportan al decreciente prestigio del mandatario. No se conocen medidas estructurales en sectores estratégicos como hidrocarburos, salud pública, minería; ni se diga de un modelo de planificación económica.
Los voceros contratados por el gobierno, y varios parlamentarios afines, todavía atribuyen los males presentes, a los veinte años pasados, consideran que pronto terminará la mala hora; hace falta comprender que, aun cuando el MAS tenía tendencia del socialismo de izquierda, es más temible la izquierda ideológica activa a nivel global.
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También se informa a menudo sobre el “paquete de medidas económicas” que el gobierno anuncia como salvaguarda de buenas intenciones; se condonan y reducen impuestos, se asignan bonos sociales, al mismo tiempo que se garantizan mejoras importantes en salud, educación, seguridad. Por otro lado, se ve que la inversión no será con ahorro interno, sino vía deuda externa. Oportunidad para demostrar que el Fondo Monetario Internacional (FMI) puede fomentar la creación de riqueza, y desvirtuar la reiterada experiencia: el país donde se involucra termina peor.
Acaba de firmarse un acuerdo entre el Presidente Rodrigo y los nueve gobernadores. A pesar de la expectativa no se establece una coparticipación tributaria inmediata, es una hoja de ruta para construir reformas legales, institucionales y fiscales, que permitan avanzar, progresivamente, hacia ese objetivo. De manera que la fórmula 50-50 funcionará como hasta ahora: una aspiración regional repetida en todo momento para ganar compresión, y mantener la esperanza de una comunidad que se desliza entre incertidumbre y paciencia.
Y, en el análisis crítico de los discursos que contradicen los hechos, el lapidario “maniqueísmo” colectivo, para el cual solo existe el bien o el mal (blanco o negro). Por eso, cuando el analista o columnista se refiere a la realidad, y opina que suceden cosas buenas: ¡es oficialista!, y cuando discrepa: ¡es opositor! Lamentablemente, la verdad está confinada a ser subjetiva, depende del interés político de quien lee o escucha, de la interpretación que más le convenga
Así como estas, hay otras cuestiones del día a día, cosas que pasan frente a una sensibilidad curtida, porque en la mayoría de los casos no son novedad. El morbo y la farándula en la política, parecen llevarse demasiado bien.
Mario Malpartida
Periodista
