El problema de la acogida de menores se agrava por la limitada capacidad del sistema de protección de la ciudad, que cuenta de forma normal con solamente 29 plazas

Fuente: Infobae
Ceuta intenta recuperar la normalidad después de una de las mayores crisis migratorias de su historia. Tras la llegada masiva de alrededor de 60.000 personas procedentes de Marruecos, y posterior marcha, la ciudad autónoma afronta todavía las consecuencias de una emergencia que supuso un incremento equivalente a cerca del 70% de su población habitual, en un territorio de poco más de 84.000 habitantes que vieron alterada su vida cotidiana en cuestión de días.
La presión sobre los recursos disponibles se hizo evidente desde los primeros momentos: los centros de acogida alcanzaron su límite, los servicios de emergencia tuvieron que reforzar sus operativos y los sanitarios denunciaron una “catástrofe asistencial” que afrontaron sin los recursos suficientes. Al mismo tiempo, la crisis tuvo un impacto directo en la vida cotidiana de Ceuta, con comercios cerrados, problemas de abastecimiento y vecinos que afrontaron con preocupación una situación excepcional.
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Los menores no acompañados, el principal desafío tras la llegada masiva
Después de la entrada inicial, el movimiento cambió de dirección. Miles de personas que habían logrado cruzar a Ceuta comenzaron a regresar voluntariamente a Marruecos ante las dificultades para acceder a alimentos, agua y suministros básicos. La emergencia dejó también un elevado coste humano: las autoridades elevaron a 67 el número de fallecidos recuperados durante los intentos de alcanzar la ciudad autónoma.
Mientras miles de adultos emprendieron el regreso a Marruecos, otros continúan en Ceuta a la espera de que se determine su situación administrativa. Pese a que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró desde la ciudad autónoma que la crisis se había revertido “en 24 horas” y que Ceuta avanzaba hacia la normalidad, la atención a los menores que llegaron solos desde Marruecos se mantiene como el principal reto pendiente.
En el caso de los menores extranjeros no acompañados, la respuesta es diferente: al no poder ser expulsados de forma inmediata, deben quedar bajo la tutela de la Administración y ser atendidos por el sistema de protección de infancia. La prioridad se centra ahora en aquellos que llegaron sin documentación y cuya edad debe determinarse mediante pruebas médicas cuando existen dudas sobre si son menores o mayores de edad.
La situación sobre el terreno refleja la presión a la que se enfrenta el sistema de acogida. Según testimonios recogidos por AFP, cientos de menores no acompañados pasaron la noche en un polígono industrial en desuso de Ceuta, donde algunos aseguraron llevar varios días con dificultades para acceder a comida y productos básicos. Muchos de ellos, desnudos o con ropa sucia, explicaron que habían cruzado solos desde Marruecos con la intención de continuar hacia la Península. “Hay muchos menores, no veo a nadie que se ocupe de ellos”, relató a AFP una mujer que se encontraba en la zona.
El problema de la acogida de menores se agrava por la limitada capacidad del sistema de protección de la ciudad. El Boletín Oficial del Estado establece que la capacidad ordinaria del sistema de protección y tutela de menores extranjeros no acompañados de Ceuta es de 29 plazas, una cifra calculada para la atención habitual y que queda muy lejos del desafío planteado tras una llegada extraordinaria de personas.
La situación ha obligado a la Administración ceutí a reorganizar sus recursos para garantizar alojamiento, asistencia y protección mientras se completa la identificación de aquellos jóvenes cuya edad o situación administrativa todavía debe determinarse, según ha indicado El País. En estos casos, la prioridad es establecer si se trata de menores de edad para activar las medidas de tutela correspondientes, un proceso que requiere coordinación entre los servicios sociales, sanitarios y judiciales.
Los sanitarios afrontan una emergencia “propia de la medicina de catástrofes”
Por su parte, el Sindicato Médico de Ceuta (SMC) ha denunciado este sábado una “auténtica catástrofe asistencial” tras la llegada masiva de personas desde Marruecos y ha asegurado que los profesionales del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) tuvieron que responder a las emergencias sin contar inicialmente con refuerzos ni recursos suficientes.
Los facultativos explicaron que, durante las horas más críticas, tuvieron que atender cuadros de hipotermia severa, ahogamientos, asfixias, traumatismos y pacientes que requerían maniobras de reanimación inmediata, al mismo tiempo que mantenían la atención sanitaria habitual a los vecinos de la ciudad. Uno de los principales focos de preocupación fueron los menores, especialmente bebés y niños de corta edad, muchos de ellos con síntomas de deshidratación, agotamiento extremo o hipotermia.
El sindicato aseguró además que la magnitud del episodio evidenció la vulnerabilidad del sistema sanitario ceutí y recordó que una emergencia de estas características no podía calificarse de “imprevisible”. Según el colectivo, los profesionales tuvieron que trabajar durante horas en condiciones “propias de la medicina de catástrofes”, sin una planificación previa adecuada ni un dispositivo de coordinación acorde con la magnitud de la emergencia.
La crisis salta a Europa: Italia activa controles y la UE prepara una reunión extraordinaria
La crisis trascendió las fronteras españolas y abrió un debate político y social tanto dentro como fuera del país. Italia fue uno de los países que reaccionó con mayor contundencia: anunció la suspensión temporal del acuerdo Schengen con España y activó controles en aeropuertos para los viajeros procedentes del territorio español. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, defendió la medida como una actuación “extraordinaria” para “salvaguardar la seguridad nacional y prevenir posibles repercusiones”.

La respuesta europea se abordará el próximo martes en una reunión extraordinaria de ministros de Interior de la Unión Europea, convocada después de la petición del Gobierno español y del debate abierto entre varios Estados miembros sobre la gestión de las fronteras exteriores. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que lo ocurrido en Ceuta demuestra que “el control de nuestras fronteras europeas es tan importante” y advirtió de que, aunque la UE cuenta con “un sistema sólido”, este “necesita ser fortalecido aún más”.
Con la salida de miles de personas hacia Marruecos y la recuperación progresiva de la actividad cotidiana, Ceuta entra ahora en un nuevo desafío. La ciudad trata de volver a la normalidad mientras mantiene abiertos varios frentes: la atención de los menores que permanecen en las calles a la espera de que se resuelva su situación, la recuperación de los servicios públicos y el debate europeo sobre cómo responder ante futuras situaciones de presión migratoria.
Fuente: Infobae

