En Sajonia-Anhalt el ultraderechista AfD, partido antimigrante afín a los presidentes Putin y Trump, alcanzó el domingo su mayor victoria hasta la fecha con 44% de los votos en esa región alemana, seguido del CDU de Merz con 18%, según resultados preliminares. Ninguna región alemana ha estado gobernada por la extrema derecha desde 1945.

De momento, la extrema derecha obtendría 39 escaños en el Parlamento regional de Alta Sajonia (Sajonia-Anhalt), tres menos de los necesarios para tener mayoría absoluta (42), por lo cual no está claro si podrá gobernar en solitario.
La AfD se convirtió en las elecciones legislativas de 2025 en el principal partido de la oposición a nivel nacional.
En la votación de Sajonia-Anhalt, las otras formaciones le siguen desde muy lejos: por detrás de la CDU, quedan los socialdemócratas (SPD), la izquierda radical de Die Linke y los Verdes.
«Hemos escrito la historia en este país», proclamó el líder regional de AfD, Ulrich Siegmund, de 35 años, a la red ARD. «Necesitamos un cambio político fundamental en este país», añadió.
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El jefe del ejecutivo estatal Sven Schulze, del CDU, admitió que su campaña se vio afectada por las políticas del gobeirno nacional.
En Magdeburgo, la capital regional, los simpatizantes de AfD estaban eufóricos, constató un periodista de la AFP que asistió a la fiesta del partido.
«Siempre prefiero ser un poco pesimista antes, para llevarme una buena sorpresa después. Y eso es lo que ha pasado hoy», comentó Angela Maike, una jubilada de 65 años.
Golpe para Merz
El canciller alemán Friedrich Merz se reunirá el lunes con dirigentes de su partido conservador CDU para discutir su derrota a manos de la Alternativa por Alemania (AfD), de extrema derecha, en las elecciones de la región oriental de Sajonia-Anhalt.
Para Merz, quien acompañó los resultados desde la sede del CDU en Berlín, el resultado es un nuevo golpe en momentos que sus índices de popularidad han caído en picada.
Siegmund, principal candidato de AfD, se burló de Merz, de 70 años, al calificarlo como «un muy buen promotor de la campaña» de AfD.
Pero Siegmund tendrá que buscar apoyos fuera para dirigir esta empobrecida región de 2,1 millones de habitantes. En este sentido, dijo que tiene «la mano tendida».
La codirigente nacional de la AfD, Alice Weidel, llamó «a la CDU, o a una parte de la CDU» a negociar, aunque el partido de Merz ha descartado hasta ahora cualquier alianza con los ultraderechistas.
Sin embargo, en vista de la derrota, el debate podría reavivarse en la CDU, pues algunos miembros abogan desde hace tiempo por un acercamiento.
Siegmund prometió endurecer la política migratoria, eliminar la obligación de ir a la escuela y modificar la programación de la asignatura de historia en el colegio, en su opinión, demasiado centrada en la culpabilidad de la Alemania del Tercer Reich.
El presidente del Consejo Central de los Judíos de Alemania, Josef Schuster, se declaró «consternado» por los resultados, en una entrevista con el diario Welt.
Pero los seguidores de AfD se mostraron muy ilusionados. Para Peter Harmuth, un limpiador de 56 años de Tangermünde, Siegmund «es [alguien] realmente muy bueno y cercano a la gente de a pie».
En cambio, otros esperaban poder frenar a la extrema derecha en las urnas en un país muy marcado por los crímenes del nazismo.
En Magdeburgo, Sarah Stellmacher, una empleada de escuela de 35 años, esperaba que «la mayoría» votara «a favor de la democracia».
