Hay una aparente paradoja en la transición cambiaria boliviana. Mientras las reservas necesitan fortalecerse y se han observado restricciones de acceso a divisas, la brecha entre el tipo de cambio oficial (TCO) y una referencia P2P USDT/BOB ha llegado a niveles muy reducidos.
La reducción de la brecha es un hecho relevante porque esta suele utilizarse como una señal sobre el funcionamiento del mercado cambiario. Pero su interpretación requiere cuidado: una brecha pequeña muestra que dos precios se han aproximado; por sí sola no informa sobre la profundidad del mercado, las condiciones de acceso a divisas ni la ausencia de fricciones. Tampoco permite identificar un nivel de equilibrio del tipo de cambio.
Analicé diariamente el TCO y la referencia P2P USDT/BOB entre el 29 de junio y el 29 de agosto. En esas 62 observaciones la brecha cambió siete veces de signo y alcanzó extremos de +4,28% y -6,41%. Las desviaciones mostraron elevada persistencia de corto plazo. Las estimaciones son compatibles con cierta reversión, pero la muestra no permite establecer con robustez una velocidad estable de retorno.
Las 62 observaciones permiten comparar 61 cambios de un día al siguiente. En 31 aumentó la desviación entre ambas cotizaciones, en 28 disminuyó y en 2 no cambió. Entre las 31 aperturas, en 27 el movimiento mayor ocurrió del lado del P2P. En los 28 cierres, el patrón fue más equilibrado: 16 estuvieron asociados a un movimiento mayor del P2P y 12 del TCO. El resultado se mantiene al considerar solo días hábiles. La brecha no tendió a abrirse y cerrarse de la misma manera.
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El TCO resume compras efectivas de dólares de los bancos a sus clientes, ponderadas por monto; la referencia P2P recoge cotizaciones observables de USDT/BOB. Comparamos precios formados de manera distinta, no cantidades transadas comparables. Que el P2P registre el movimiento mayor en muchas aperturas no significa que determine al TCO. Establecer liderazgo o causalidad requeriría información intradía sincronizada.
Que el P2P se sitúe temporalmente por debajo del TCO tampoco permite inferir, por sí solo, arbitraje, estabilidad o pérdida de credibilidad del tipo oficial. Hay diferencias de instrumento, acceso, profundidad y costos de transacción que una brecha simple no recoge. Del mismo modo, una brecha pequeña no informa por sí sola sobre las cantidades de divisas a las que pueden acceder quienes las demandan.
¿Qué está detrás de esta aproximación? Con la evidencia disponible no podemos separar con precisión cuánto corresponde al ajuste del TCO, a los movimientos del P2P, a cambios en la disponibilidad de divisas o a las expectativas. Las operaciones del BCB también podrían influir. La flexibilidad no las excluye: el BCB puede intervenir para mitigar fluctuaciones no deseadas o acumular reservas sin inducir un nivel específico del TCO. Con la información analizada no es posible determinar cuánto de la convergencia observada responde a este mecanismo.
La literatura internacional aconseja prudencia. Agénor y Flood mostraron la importancia de las expectativas y de las políticas que acompañan una reforma cambiaria. En Etiopía, después de la liberalización de julio de 2024, una brecha que había superado el 100% cayó casi a cero y luego volvió a niveles de dos dígitos. Las circunstancias son distintas; el caso ilustra que la trayectoria posterior a una primera convergencia también importa.
La evolución de una brecha cambiaria tampoco depende exclusivamente del propio mercado. La literatura muestra que las condiciones monetarias y fiscales, las reservas y las expectativas forman parte del entorno en el que opera un régimen flexible. Por ello, la proximidad entre cotizaciones debe analizarse también dentro de ese contexto macroeconómico.
¿Qué información convendrá observar hacia adelante? Más que esperar que TCO y P2P sean idénticos todos los días, será informativo seguir la evolución de la brecha y observar si la proximidad entre ambas cotizaciones viene acompañada de mejores condiciones de acceso y profundidad. Su comportamiento a medida que se acumulen nuevas observaciones permitirá ampliar la evidencia disponible.
Los primeros 62 días son una línea de base, no un veredicto. La distancia entre TCO y P2P se ha reducido. Este resultado describe una dimensión específica del mercado cambiario; no establece un nivel de equilibrio ni permite, por sí solo, evaluar su funcionamiento en dimensiones como acceso y profundidad. El seguimiento de estas variables permitirá ampliar gradualmente el diagnóstico.
Como en medicina, un primer control aporta información, pero no permite cerrar el diagnóstico. En el mercado cambiario ocurre algo parecido: contar con más observaciones permitirá evaluar con mayor perspectiva la persistencia y características de la aproximación observada.
Andrés Gutiérrez es PhD en Economía y especialista en banca central y sistema financiero.
