
La Guardia Nacional de México recorría el lunes (28.09.2026) las calles del Puerto San Carlos, en Baja California Sur, alertando a la población, que protegía puertas y ventanas con tablones y bolsas de arena, de los fuertes vientos del huracán Polo, que comenzaron a sentirse horas antes de que tocara tierra.
Los pronósticos colocan a este ciclón en categoría 3 sobre 5 en la escala Saffir Simpson. Es el primero de esta temporada que toca tierra en la zona. Las autoridades ordenaron a sus habitantes resguardarse a partir de las 15h00 locales (00:00 CET).
Puerto San Carlos, un pequeño pueblo de unos 6.000 habitantes en el Pacífico mexicano, se ubica en una zona habituada a los ciclones tropicales, pero aquí se teme a la fuerza de Polo, cuando el fenómeno de El Niño amenaza este año con extremar las consecuencias.
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«Este va a estar mucho peor, más desastre», dijo a la afp María Palomino. «Viene bien destructivo», agregó esta comerciante de 57 años, mientras el viento arreciaba y las palmeras se doblaban de un lado a otro la tarde de este lunes, cuando el mar creció y rompió varios tramos de una barrera de arena que servía de contención.
El agua comenzó a entrar en la calle. La electricidad ya se cortó en Puerto Cortés.
Un camión de la Guardia Nacional llamaba a la población a tomar medidas de prevención. Un puñado de casas y comercios protegieron sus entradas con maderas y sacos.
Un refugio muy cerca del mar
Algunos vecinos de Puerto San Carlos se refugiaron en un albergue instalado en la escuela secundaria, otros decidieron evacuar a casas de familiares o a uno de los 169 refugios habilitados en el estado.
Palomino aguarda sobre una colchoneta ubicada en el piso de la escuela.
La escuela está muy cerca del mar, que ya sobrepasó en esa zona la pequeña montaña de arena que servía de contención. Un policía que pasaba cerca estimó que debieron evacuar todo el pueblo. «La escuela se va inundar, todo se va a inundar», alertó.
Pero Jorge Venalonzo, el director, insistió en que la estructura ha resistido antes el rugir de otros ciclones. «Conozco bien mi escuela y sé que estoy seguro aquí», indicó.
Muchos se niegan a evacuar
A horas de que los vientos más fuertes del ciclón golpeen el puerto, un grupo de militares recorrió una colonia de pescadores para pedir a sus habitantes que evacuaran antes de que sea muy tarde.
No los pueden obligar, dijeron los oficiales, solo exhortar. Era la segunda visita de los soldados de la Marina a este barrio de casas muy humildes de madera, techos de lata y peligrosamente cerca del mar, un poco al sur de donde pasará el ojo de este fuerte ciclón.
Algunos partieron con una primera crecida del mar, reportada con los vientos previos a los de casi 200 km/h que se esperan cuando toque tierra.
Otros se niegan.
«Siempre me la pasé aquí en los huracanes y nunca me pasó nada. Confío en Dios», respondió a los militares Salvador Palma. «Aquí me siento más seguro con mi familia», indicó. Siete personas viven en esa casa.
Polo tocará tierra con vientos sostenidos de 185 km/h. El ojo del ciclón pasará más al norte, pero aún así se prevén vientos huracanados y un riesgo altísimo de inundaciones en Puerto San Carlos.
Los cables, señales y árboles caídos en el camino anticipan daños.

Otro vecino, Norberto Estala, quien colocó sacos de tierra en la entrada de su casa y bloqueó las ventanas con tablones, aseguró a los militares que saldrá si la cosa se pone más ruda, señalando una camioneta tipo pick-up para salir si es necesario.
Alfonso Morales, que también decidió quedarse en la misma zona, aseguró que «si sigue aumentando» la marea acudirá a un albergue.
Las fuerzas militares desplegaron casi 7.000 efectivos en el estado, donde además se suspendieron clases y trabajo presencial para empleados públicos. Tampoco hay actividad marítima, ni acceso a playas.
Pronostican un impacto «muy severo»
El jefe del servicio de meteorología de México, Fabián Vázquez, espera un impacto «muy severo»: arboles caídos, casas de madera o con techo de lámina destruidas, cortes de carreteras y las fallas que ya se ven en el suministro eléctrico.
También pronostica inundaciones por mar de fondo y debido a las fuertes lluvias que se esperan.
Además de Polo, los meteorólogos vigilan a Rachel, una tormenta tropical con potencial de fortalecerse.
jc (afp, El Independiente, Noticias 24 siete)