La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en su 23.º informe 2025 de monitoreo de cultivo de la hoja de coca en Bolivia, presentado el martes 8 de septiembre, afirma que Bolivia registró 36.400 hectáreas de cultivo de coca, de las cuales 14.400 son excedentarias al pasar las 22.000 que establece la Ley General de la Coca de 8 de marzo de 2017.
La Ley 906 del Régimen de la Coca de 2017 determinó que en los Yungas 14.300 hectáreas serán cultivadas y en el Trópico de Cochabamba 7.400 hectáreas. Estas cifras han sido superadas desde la medida del cierre de la Embajada de EE.UU. y la expulsión de la DEA.
La producción de coca tuvo casi siempre una tendencia con fuerza a subir. Así, el cultivo fue de 30.500 hectáreas en 2021; 29.900 en 2022; 31.000 en 2023; y 34.000 en 2024, y el pico más alto de 36.400 hectáreas se registra en 2025, lo que es extremadamente preocupante para la sociedad boliviana y toda la región americana.
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La mayor cantidad de cultivo de coca, según la UNODC se realiza en el Trópico de Cochabamba con 17.751 hectáreas. En esta zona, los Yungas y el Norte de La Paz, la interdicción de plantaciones ha bajado en 2.732 hectáreas en 2025, de las 10.000 erradicadas en 2024.
El informe de la UNODC revela que la Provincia Chapare aumentó el cultivo de coca de 6.238 a 7.829 hectáreas (24 %); Carrasco subió de 6.208 a 7.556 hectáreas (22 %); Tiraque de 2.232 pasó a 1.554 hectáreas. El municipio de Villa Tunari alcanzó a 7.829 hectáreas. Estos datos muestran que los mecanismos de “autocontrol” pregonados desde los gobiernos de Evo Morales y Arce Catacora fueron una distracción burda y ofensiva a la dignidad humana.
En otro segmento, el informe también comprende que el valor estimado de la producción de la hoja de coca subió en 88 % en 2025. El monto estimado fue de 618 millones en 2024 y 1.161 millones de dólares en 2025.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, presente en la reunión del Informe 2025 de la UNODC el martes 8, dijo que impulsará el Plan antidrogas 2026-2030 en Bolivia, que tiene un financiamiento de 492 millones de dólares, de los cuales 56,3 % corresponde a la cooperación internacional. El plan se articula en los ejes de seguridad ciudadana, salud pública y desarrollo integral.
El ministro enfatizó que se priorizará una intervención estratégica y territorializada con base en el trabajo de la FELCN y que esto se complementará con inteligencia financiera, investigación patrimonial, recuperación de activos y un control riguroso de prevención. Destacó que el presidente Rodrigo Paz, gestiona la cooperación internacional como el Escudo de las Américas, que lidera Estados Unidos en la lucha contra las redes del narcotráfico y el crimen organizado transnacional (COT). El plan respetará la soberanía nacional y se desarrollará sin injerencia, apuntó.
Posterior al informe en un medio estatal, Bo Mathiasen, con amplia experiencia en Colombia y otros países de la región andina, señaló que en Bolivia hay mafias y conexiones con el crimen organizado y hay que tomar medidas para proteger y tener una sociedad segura. Afirmó que Bolivia no solo se consolida como un “corredor de tránsito de cocaína”, sino que existen evidencias claras de la producción de sustancias ilícitas dentro de sus fronteras.
Añadió que hay evidencias de que estas organizaciones criminales han diversificado sus actividades ilícitas; no sólo hacen narcotráfico, sino también trata de personas y minería ilegal del oro, donde están haciendo lavado de activos. Es muy delicado al estar involucrando en la corrupción la institucionalidad del Estado y están desestabilizando la sociedad.
El director de Operaciones de la UNODC, Bo Mathiasen, dijo que Naciones Unidas estima actualmente una producción de unas 4.000 toneladas de cocaína pura en los países andinos (Colombia, Perú y Bolivia). Y que Bolivia aporta entre 400 y 600 toneladas de cocaína, lo que representa entre el 10 y un 15 % de la región andina. Esta situación es lamentable y es una llamada crítica a la realidad presente y a la proyección del Estado de seguridad de la salud pública de las generaciones y la humanidad global.
El Papa León XIV en su discurso en la Segunda Conferencia Interparlamentaria sobre la Lucha contra las Drogas y el Crimen Organizado resaltó: “La importancia de combatir “el flagelo de las drogas ilícitas” y las redes criminales que ponen en peligro ‘el futuro mismo de nuestras sociedades’ juntos.
Pedro Gareca Perales
