Las elevadas temperaturas, las sequías prolongadas y la variabilidad climática asociada al fenómeno de El Niño están sometiendo a los ecosistemas amazónicos a procesos de degradación que podrían modificar su capacidad de absorber dióxido de carbono (CO₂) y favorecer su transformación hacia áreas de vegetación similar a sabanas, según el biólogo e investigador Vincent Bos.

Fuente: ANF
Durante una exposición en la Cátedra Libre Marcelo Quiroga Santa Cruz, Bos explicó que los episodios de sequía y calor extremo registrados en distintos años, entre ellos 2005, 2010, 2024 y 2026, generan estrés hídrico en los grandes árboles de la Amazonía, afectan su crecimiento y pueden provocar una elevada mortalidad.
Según el investigador, la pérdida de árboles altera el funcionamiento del bosque. En condiciones saludables, la vegetación amazónica captura CO₂ mediante la fotosíntesis; pero cuando los árboles mueren y el ecosistema sufre perturbaciones severas, la descomposición de la biomasa y otros procesos pueden incrementar las emisiones de carbono.
Bos advirtió que este deterioro también puede aumentar el riesgo de incendios. La pérdida de árboles grandes modifica la estructura del dosel y favorece la acumulación de materia vegetal seca, que puede convertirse en combustible. La repetición del fuego, sostuvo, reduce la biomasa y la capacidad de regeneración del bosque, abriendo paso a un proceso de transformación hacia pampas o sabanas.
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El investigador señaló que este fenómeno ya sería visible en zonas de la provincia Vaca Díez, en Beni, incluso en sectores donde no se produjo extracción maderera directa.
La alteración climática también afecta a los ecosistemas acuáticos. Bos citó como evidencia la muerte de 209 bufeos registrada en un río de la Amazonía brasileña, un episodio asociado a temperaturas extremas del agua y bajos niveles hídricos.
En Bolivia, otro impacto podría alcanzar a la producción de castaña. El investigador explicó que, aunque los árboles adultos pueden tolerar determinados incrementos de temperatura, su reproducción depende de la polinización realizada por abejas silvestres. El calor y el humo de los incendios pueden afectar a estos polinizadores y, en consecuencia, reducir la producción.
Bos también cuestionó la percepción de una Amazonía con agua inagotable. Señaló que cerca de 30 comunidades rurales de municipios como Riberalta enfrentan falta de agua durante la época seca y deben recurrir a camiones cisterna para abastecerse.
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