El exdirector deportivo de la Academia cruceña, en conversación con DIEZ, lamentó que este cargo todavía no haya sido asimilado en el fútbol nacional y cuestionó que los clubes aún no trabajen con una planificación a largo plazo.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Hasta hace pocos días, Carlos Aragonés se desempeñaba como director deportivo de Blooming. Un hombre de amplia experiencia y con autoridad para hablar, analizar y descifrar el fútbol. Pero tras la derrota en el clásico cruceño ante su rival de todos los tiempos, y en una industria tan exigente como la del balompié, el directorio decidió poner fin al ciclo del entrenador Erwin Sánchez. Con él, también se marchó Aragonés.
¿Qué fue lo que marcó su decisión de dar un paso al costado?
Ha sido una decisión muy difícil. Llegué con mucha expectativa y presenté un proyecto de trabajo. Íbamos a trabajar a largo plazo, que es una asignatura pendiente de la dirigencia en Bolivia y que todavía no termina de aprenderse. Incluso, un mes antes, el club me comunicó, en la confianza que tenían en mi persona, que estaban contentos con el trabajo que venía realizando.
También habían tomado la decisión de que el cargo de director deportivo fuera institucionalizado, algo que todavía no está registrado en el club. Y eso me pareció una idea brillante. Pero resulta que, un mes después, cambiaron de opinión. En las últimas horas se tomó la decisión de la salida del técnico ‘Platiní’ Sánchez y yo no fui consultado. Tampoco fui consultado para la contratación del nuevo entrenador.
¿Ese es el gran mal endémico que tiene la dirigencia del fútbol? Es decir, ¿pasan por encima de los cargos?
Creo que el cargo de director deportivo en los clubes de Bolivia todavía no ha sido asimilado del todo. Muchas veces se quiere seguir haciendo las cosas sin conocimiento. Hoy, en otros países, ese cargo es muy importante y fundamental. Pero parece que lo mío solo fue nominal. Entonces, no me puedo quedar en un club donde el despido o la contratación de un entrenador no es responsabilidad del director deportivo.
¿La salida de ‘Platiní’ fue decisión del directorio?
Sí, fue una decisión del directorio. Inmediatamente después del clásico, la gente ya sabía que Erwin no era más el entrenador y yo no lo sabía. Si hubiese sabido, yo tendría que haber sido la primera persona en decírselo al entrenador, porque así corresponde. Incluso, salió un dirigente a decir a los medios que ya había un nuevo entrenador contratado.
El dirigente opta por el hilo más delgado. Es decir, el primer fusible que salta es el entrenador, ¿cierto? Eso es normal. No hay por qué enojarse. Pero hay formas de decir las cosas y eso no sucedió en Blooming. A mí, por ejemplo, me pasó cuando era entrenador de The Strongest. Y no hay drama. Pero aquí la cuestión es saber decir las cosas como deben ser.
Lo de Erwin Sánchez ya se venía especulando desde un mes antes. Me da la sensación de que algunos dirigentes querían su salida, además de que se trataba de un empleado con mucho peso dentro del club. ¿Es así?
La verdad, no lo sé. Quizás sí. Hace un tiempo se evaluó el trabajo de Sánchez y yo les dije que no era el momento adecuado para hacer un balance. Es más, el equipo fue mejorando y consiguió resultados positivos. Creíamos que Erwin llegaría hasta el final. Y, como ven, no fue así. Pero bueno, hay que aceptarlo. Aunque voy a confesar que estoy muy decepcionado y triste. Además, te cuento una cosa: yo dejé mi anterior trabajo y todo por la pasión del fútbol.
¿Y para que usted se vaya tuvo que sentarse con el directorio?
No, no me senté. La persona que me llevó al club sabe cómo actúo y sabía que no seguiría. Lo único que hice fue presentar mi renuncia a esa persona. Como no me respondieron, supuse que aceptaron mi renuncia. Esa misma persona se ha comprometido a darme una solución lo antes posible. Esperemos que sea así.
Desde su experiencia como exjugador, entrenador y ahora desde esta nueva faceta, ¿el dirigente boliviano aprendió de fútbol?
El fútbol boliviano está estancado en todos los aspectos. El problema es que el dirigente va pensando en el día a día. Piensa en el próximo partido, en si le irá bien o mal. No existe un pensamiento a largo plazo, que es lo que debe tener un dirigente. Es decir, debe dedicarse a gestionar y administrar el club. No existe proyecto ni avance en el fútbol si no hay desarrollo o proyección económica.
