Santa Cruz celebra su grito libertario recordando una historia marcada por valentía, identidad y transformación. Pero, ¿cómo pasó de aquel pequeño asentamiento colonial a convertirse en el motor económico del país? Esta es la historia detrás de su sorprendente crecimiento.
Cristina Cotari

Fuente: Red UNO
Santa Cruz conmemora este 24 de septiembre 216 años de su grito libertario, una fecha que recuerda la rebelión de 1810 contra el dominio colonial español. Más de dos siglos después, el departamento se ha transformado en la región más extensa de Bolivia y en uno de los principales motores de su economía.
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El grito libertario de 1810
El 24 de septiembre de 1810 se produjo el primer levantamiento independentista de Santa Cruz de la Sierra. En un Cabildo abierto, los patriotas cruceños destituyeron al gobernador español Pedro José Toledo Pimentel y conformaron una Junta Gubernamental provisoria para definir el rumbo político de la región.
El movimiento recibió la influencia de las revoluciones que ya se habían producido en el Alto Perú y el Río de la Plata. Las noticias de los levantamientos de Chuquisaca y Cochabamba alentaron a los patriotas cruceños a sumarse a la lucha por la emancipación.
Entre las figuras vinculadas a este proceso destacaron Ignacio Warnes, José Manuel Baca “Cañoto”, Antonio Vicente Seoane, Juan Manuel Lemoine y Juan Manuel Mercado, además de otros hombres que participaron en la causa independentista.
Una Junta para buscar la libertad
Después de la destitución de la autoridad colonial, se conformó una Junta de Gobierno que estuvo integrada, entre otros, por Antonio Suárez, Antonio Vicente Seoane, José Andrés Salvatierra, Eustaquio Moldes y Manuel Lemoine.
Sin embargo, el triunfo inicial duró poco. En 1811, las fuerzas españolas retomaron el control de la Gobernación de Santa Cruz de la Sierra y reprimieron a la población y a los líderes del movimiento.
La lucha continuó durante los siguientes años, con victorias y derrotas de los patriotas, hasta que la Batalla de Ayacucho, en 1824, marcó el fin del dominio español en gran parte de América.
Una ciudad que nació lejos
La historia de Santa Cruz comenzó mucho antes de la independencia. El 26 de febrero de 1561, el capitán Ñuflo de Chaves fundó Santa Cruz de la Sierra a orillas del arroyo Sutó, cerca de la actual San José de Chiquitos. La expedición estuvo formada por 158 españoles y también contó con indígenas guaraníes que acompañaron a Chaves desde Asunción.
El nombre fue elegido en honor a la ciudad natal del fundador, en Extremadura, España. Su propósito no era solamente establecer un asentamiento: también buscaba abrir nuevas rutas y encontrar la legendaria tierra de El Dorado.
Una ciudad que se trasladó dos veces
Uno de los datos más curiosos de su historia es que Santa Cruz de la Sierra no siempre estuvo donde se encuentra actualmente.
La población fue trasladada primero hacia la zona de Cotoca entre 1596 y 1604. Posteriormente, en 1622, se asentó cerca del río Piraí, donde se encontraba San Lorenzo Real de la Frontera. Ambas poblaciones terminaron fusionándose y prevaleció el nombre de Santa Cruz de la Sierra.
De una población de frontera a una metrópoli
El crecimiento de Santa Cruz fue vertiginoso. Lo que comenzó como un enclave militar y agrícola de frontera terminó convirtiéndose en un importante centro agroindustrial, comercial y demográfico del país.
Actualmente, el departamento tiene 3.122.605 habitantes, según los datos del Censo de Población y Vivienda 2024 realizado por el INE. El 82,8% de la población vive en áreas urbanas y el 17,2% en zonas rurales.
El departamento más grande de Bolivia
Santa Cruz ocupa 370.621 kilómetros cuadrados, equivalente aproximadamente al 34% del territorio nacional, lo que lo convierte en el departamento más extenso de Bolivia.
Su territorio limita con Brasil, Paraguay, Beni, Cochabamba y Chuquisaca, mientras que su capital, Santa Cruz de la Sierra, se consolidó como uno de los principales centros económicos e industriales del país.
Una ciudad que creció en círculos
Otra característica que distingue a Santa Cruz de la Sierra es su particular crecimiento urbano.
La ciudad se expandió mediante anillos concéntricos y avenidas radiales, en lugar del tradicional trazado colonial en forma de damero. El material señala que cuenta con 12 anillos viales principales y 27 avenidas radiales.
Este diseño acompañó una expansión urbana que convirtió a la antigua población de frontera en una gran metrópoli.
Del Cristo Redentor en las afueras a un punto central
El crecimiento también puede observarse en uno de sus monumentos más conocidos: el Cristo Redentor.
La escultura fue creada por el artista cochabambino Emiliano Luján en 1961. Originalmente se llamó “Corazón de Jesús” y fue trasladada posteriormente a Santa Cruz.
Cuando fue instalada, se encontraba prácticamente en las afueras de una ciudad que apenas superaba los 100.000 habitantes. Hoy está rodeada por una extensa zona urbana.
Los extremos de Santa Cruz
Aunque Santa Cruz es conocida por su clima cálido, también ha experimentado temperaturas extremas.
En 2014 se registraron 46 °C, mientras que durante el invierno de 2013 se llegó a -3 °C, una diferencia de 49 grados entre ambos extremos.
Un legado cultural que llegó hasta nuestros días
La identidad cruceña también está vinculada a las Misiones de Chiquitos, cuyo legado musical, arquitectónico y cultural constituye uno de los patrimonios más importantes de la región.
Sus templos y tradiciones son considerados un testimonio del arte, la fe y la organización social desarrollados durante el periodo misional y actualmente forman parte del Patrimonio de la Humanidad.
De la lucha por la libertad al liderazgo económico
Más de dos siglos después del levantamiento de 1810, Santa Cruz es reconocida como una de las principales fuerzas económicas de Bolivia.
El departamento destaca por su agroindustria, producción, comercio y exportaciones, además de aportar una parte importante de la seguridad alimentaria nacional y de la generación de empleo.
Actualmente, Santa Cruz se posiciona como el principal exportador de productos no tradicionales del país y aporta cerca de un tercio del Producto Interno Bruto (PIB), además de tener un peso significativo en la recaudación de impuestos nacionales.
216 años después, una identidad que permanece
El 24 de septiembre no solo recuerda una rebelión contra el dominio colonial. También representa la identidad, las tradiciones, la música y el orgullo de una región que, desde aquella primera lucha independentista, construyó una historia marcada por la migración, el crecimiento y la búsqueda de autonomía.
Santa Cruz pasó de una ciudad que tuvo que trasladarse dos veces a convertirse en una metrópoli de millones de habitantes; de un territorio de frontera a un centro agroindustrial y comercial; y de aquel Cabildo de 1810 a una región que hoy tiene un papel decisivo en el desarrollo económico de Bolivia.
Fuente: Red UNO





