La ejecutiva de la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia (CTEUB), Miriam Ayala, sostuvo que la situación debe analizarse en un contexto de deterioro de las condiciones económicas de las familias.

Imagen ilustrativa: GN
Fuente: ANF / Sumando Voces
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El Ministerio de Educación reportó que 61.018 estudiantes interrumpieron sus estudios durante la gestión 2025, cifra que representa una tasa de abandono intra anual de 2,1%, superior al 1,9% registrado en 2024, cuando 54.830 estudiantes dejaron las aulas antes de concluir el año escolar.
El Ministerio aclaró que este indicador no equivale técnicamente a la deserción escolar definitiva, debido a que un estudiante que abandona sus estudios durante una gestión puede reincorporarse posteriormente. La tasa de abandono intra anual mide la proporción de estudiantes matriculados que interrumpen sus estudios antes de finalizar el año escolar.
El abandono presenta diferencias según el nivel educativo. En 2025, Secundaria concentró la mayor incidencia, con una tasa de 3%, equivalente a 37.270 estudiantes. En Primaria se registró 1,4%, con 19.200 estudiantes, mientras que en Inicial alcanzó el mismo porcentaje y comprendió a 4.548 alumnos, de acuerdo al informe del Ministerio al que accedió ANF.
También existen diferencias por sexo y ubicación geográfica. El abandono alcanzó al 2,4% de los estudiantes varones, equivalente a 35.708 casos, frente al 1,8% entre las mujeres, con 25.310 casos. Por área, la tasa fue de 2,8% en el ámbito rural, donde se registraron 35.968 abandonos, frente al 1,8% en el área urbana, con 25.050 casos.
Los motivos declarados por los estudiantes también muestran la presencia de factores económicos y sociales. Según el Registro Único de Estudiantes (RUDE), en 2025 el principal motivo fue el viaje o traslado, con 15,7%, seguido de la falta de dinero, con 14,3%, y la falta de interés, con 14,1%. Entre otras causas figuran el trabajo, problemas familiares, dificultades de salud, distancia a la unidad educativa y situaciones de violencia.
La ejecutiva de la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia (CTEUB), Miriam Ayala, sostuvo que la situación debe analizarse en un contexto de deterioro de las condiciones económicas de las familias.
La representante sindical vinculó el fenómeno con la necesidad de que los estudiantes se incorporen tempranamente a actividades laborales para contribuir a la economía familiar. “La presión económica obliga a los estudiantes a buscar desesperadamente empleo o fuentes de ingreso para ayudar a sus padres a adquirir alimentos e insumos de primera necesidad”, señaló Ayala en entrevista con ANF.

La dirigente también relacionó el abandono con los desplazamientos de las familias. Afirmó que varias personas tuvieron que migrar hacia otros departamentos o salir del país en busca de oportunidades económicas. En su relevamiento, Chuquisaca registra 4.975 estudiantes que dejaron la escuela, mientras que en La Paz la cifra se situaría entre 10.000 y 12.000. Oruro y Potosí, según sus datos, registrarían entre 8.000 y 9.000 casos.
Ayala también cuestionó las condiciones de atención en las unidades educativas y la falta de profesionales de apoyo. Sostuvo que la ausencia de psicólogos y trabajadores sociales limita la capacidad de los colegios para detectar y atender oportunamente situaciones que pueden derivar en abandono.
En materia presupuestaria, la dirigente afirmó que existe un déficit histórico de más de 700.000 horas y cuestionó la cantidad de nuevos ítems asignados al sector. Estos planteamientos forman parte de las demandas del magisterio urbano; en mayo de 2026, Ayala también reclamó públicamente que las discusiones con el Gobierno fueran transmitidas y sostuvo que el sector no rehúye “ni al diálogo ni al debate”.
Frente al abandono, el Ministerio de Educación reporta medidas de contención. Entre ellas menciona el Bono Juancito Pinto, que en 2025 benefició a más de 2,3 millones de estudiantes y cuyo monto pasó de Bs 200 a Bs 300 en 2026. También informa sobre la distribución gratuita de materiales pedagógicos, mecanismos de seguimiento de la inasistencia y el rezago, y acciones diferenciadas en áreas rurales y dispersas.
Los datos correspondientes a 2026 todavía no están disponibles, debido a que la condición de estudiante retirado por abandono se consolida al finalizar la gestión escolar. Por ello, las cifras de 2025 constituyen el último registro oficial proporcionado por el Ministerio, mientras que el relevamiento del magisterio plantea una lectura adicional sobre los factores económicos y sociales que inciden en la permanencia escolar.

