El desafío es hacer rentables los paseos por el Paucerna


El caudaloso río, que nace en la meseta Caparú, dentro de un área protegida, puede mover la economía del municipio, pero se debe evitar la depredación.

El desafío es hacer rentables los paseos por el Paucerna

La catarata Federico Ahlfeld es un majestuoso escenario donde desemboca el río Paucerna. Es un destino turístico para disfrutar y proteger

Fuente: El Deber



Por Gina Mendía

 

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Con la reciente posesión del subgobernador Cristian Méndez como presidente del directorio del Parque Nacional Noel Kempff Mercado, se abre una oportunidad histórica que durante décadas ha permanecido oculta, como es convertir al río Paucerna en motor económico sostenible para el municipio, sin concesiones externas, sin depredación y con la riqueza distribuida entre los habitantes de la zona.

El río Paucerna nace en la Meseta de Caparú, dentro de un área protegida en el territorio de San Ignacio de Velasco. Sus aguas cristalinas recorren bosques intactos, hasta desembocar en la majestuosa Catarata Federico Ahlfeld, un paisaje de renombre internacional que, sin embargo, apenas genera beneficios para las comunidades locales.

Estudios comparados con destinos similares de ecoturismo en Bolivia y la región amazónica señalan que el aprovechamiento responsable del Paucerna podría generar incluso hasta Bs 9 millones anuales, distribuidos en tres ejes centrales.

Para lograr este objetivo es importante promover el turismo sostenible. Con una proyección de 5.000 a 15.000 visitantes al año, los ingresos para guías locales, transporte, gastronomía, alojamiento y artesanías podrían alcanzar entre Bs 2 millones y Bs 6 millones por temporada.

El recurso hídrico, gestionado con proyectos de riego para cultivos de café y frutas, además de una eventual marca de agua embotellada de origen, podría generar cerca de Bs 900.000 al año.

El nuevo presidente del Parque Noel Kempff tiene como meta impulsar programas de protección, servicios ambientales y alianzas internacionales para movilizar más de Bs 2,1 millones adicionales.

Valorar sin destruir

El río Paucerna genera otro tipo de riqueza, de la que no se puede contar en billetes. Se trata de agua limpia que alimenta los bosques, suelos y animales.

Este recurso hídrico atrae visitantes de todo el mundo que llegan a conocer sus maravillas, pero a la vez protege la biodiversidad porque da sombra, aire puro, frutos y medicina natural y mantiene el equilibrio de la tierra para que siga dando sustento a generaciones enteras

La clave, advierten especialistas, radica en no repetir modelos que extraen riqueza y se van. El Paucerna no requiere grandes obras ni concesiones a empresas externas, requiere señalización, capacitación de guías locales, promoción nacional e internacional y —fundamentalmente— que la población de San Ignacio se apropie del recurso.

“El Paucerna no es del parque. Es de San Ignacio. El parque está en nuestra casa. Mientras mantengamos su agua limpia y su bosque de pie, este río puede dar trabajo, sustento y progreso a miles de familias, todos los años, para siempre”, señala Sofía Landívar, una vecina de la capital ignaciana.

Entre las acciones inmediatas que se sugieren tomar al nuevo director del parque Noel Kemppf Mercado, está el diseño de rutas ecoturísticas comunitarias con guías formados en el municipio. También se plantea impulsar proyectos de riego y agua potable aprovechando el caudal. Otra propuesta es impulsar la marca ‘Río Paucerna-San Ignacio de Velasco’ en toda difusión y establecer vigilancia conjunta entre autoridades y comunidades para evitar la deforestación en la cuenca.

Riqueza inagotable

A diferencia de recursos que se extraen y desaparecen, el Paucerna renueva su caudal cada día. Su valor económico está ligado a su conservación.  Cuanto más intacto se mantenga, más ingresos puede generar.

Para el subgobernador Cristian Méndez, la meta está trazada: demostrar que proteger y progresar no son caminos opuestos. Y que la mayor riqueza de San Ignacio no vino de fuera: siempre estuvo esperando que sus propios habitantes la reconozcan.

Muchos hablan de ríos lejanos, de tierras que no se ven y de riquezas que se llevan otros. Pero en San Ignacio algo que vale más que el oro son las aguas del río Paucerna.

Méndez sostiene que tiene bien claro que aprovechar el recurso natural viene acompañado de proteger  la biodiversidad, para que siga dando sustento a generaciones enteras.