Guatemala, Honduras y El Salvador atraviesan una dura sequía, como consecuencia del fenómeno de El Niño, que tiene en jaque a la agricultura y aumenta la vulnerabilidad alimentaria. Además de perder los cultivos, las familias también han perdido empleos y tienen dificultades para encontrar alimentos fundamentales.

Un reciente informe de Oxfam da cuenta de la difícil situación humanitaria en la que se encuentra el Corredor Seco centroamericano, afectado por la sequía como consecuencia del fenómeno de El Niño que azota la región. Pérdidas agrícolas, limitaciones de acceso al agua y reducción de ingresos de los agricultores son solo algunas de las consecuencias de este fenómeno climático, dice Iván Aguilar, gerente humanitario para Oxfam en Centroamérica.
“Conseguimos documentar la pérdida generalizada de cultivos debido a la sequía que ha ocasionado el fenómeno de El Niño. Nos enfocamos sobre todo en los cultivos de maíz y frijol, dado que son la base de la alimentación de los hogares rurales en el Corredor Seco centroamericano, y en general de la población centroamericana. El 78.6% de los hogares en las comunidades en las que hicimos la evaluación perdieron prácticamente el 100% de sus cultivos, de igual manera el café. Esta perdida en el agro también tuvo un impacto en la oferta de empleo rural”, explica Aguilar.
“Se perdió por completo la cosecha en mi comunidad”
José Hernández cultiva maíz y frijol en el sureño municipio de Jocotán, en Guatemala, y espera con ansias la lluvia, pues ha perdido totalmente su trabajo. “Llevamos casi dos meses de no llover, ¡más! Porque en junio solo llovió en las dos tormentas y de ahí en julio no llovió nada, igual agosto, septiembre, nada. (…) Este año se perdió por completo la cosecha en mi comunidad”, cuenta.
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Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), El Niño durará hasta febrero y alcanzará su punto máximo hacia finales de este año, aunque sus repercusiones en el clima continuarán hasta bien entrado el 2027. «El Niño está claramente establecido y se intensificará hasta convertirse en un fenómeno muy fuerte en los próximos meses, con grandes impactos en los patrones de precipitación y temperatura, y los riesgos asociados a inundaciones, sequías y calor extremo», afirmó la agencia de la ONU.
La secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo, enfatizó que el actual episodio «podría ser más potente que todo lo observado desde que arrancó nuestro monitoreo» hace cuatro décadas. Aunque no es causado por el cambio climático, los científicos esperan que El Niño agrave las temperaturas de un planeta que ya se está calentando por la quema de combustibles fósiles, al tiempo que intensifica los fenómenos meteorológicos extremos.
Entre otras consecuencias, el número de buques que pueden utilizar el Canal de Panamá se vio reducido a partir de este 3 de septiembre. De 36 travesías diarias, la frecuencia pasa a 34 y, posteriormente, a 32. Se trata de una reducción considerable, teniendo en cuenta que el 5 % del tráfico marítimo mundial utiliza esta infraestructura y que el contexto geopolítico mundial ha reforzado la posición estratégica del canal.
Aguilar resalta que esta sequía supera con creces fenómenos anteriores: “En el ciclo de postrera, que es la segunda oportunidad al año que tienen los hogares del Corredor Seco para cultivar, el porcentaje de lluvias ha caído bastante bajo y el pronóstico no es nada alentador. Los institutos meteorológicos prevén que el mes de septiembre y octubre sigan siendo bastante secos. Eso va a dificultar que haya una recuperación en el ciclo de postrera”.
Habitualmente, señala, “uno de los dos ciclos suele dar cierta cantidad de cosecha; en este año, ninguno de los dos va a ser exitoso y eso es lo más complejo”.
El informe da cuenta de un deterioro en la seguridad alimentaria de la región que puede extenderse hasta dentro de un año, por lo que hace un llamado a intensificar los mecanismos de respuesta a estos fenómenos climáticos.
