Habitantes de la zona que fueron obligados a abandonar sus viviendas, denuncian que la onda expansiva destruyó vidrios, dañó estructuras y dejó techos a punto de colapsar en decenas de inmuebles.
Fuente: Brújula Digital
La explosión registrada este viernes en el Centro General de Mantenimiento del RAM-2 “Bolívar”, en Viacha, obligó a evacuar al menos cuatro cuadras alrededor del cuartel militar, mientras decenas de vecinos denunciaron que sus viviendas quedaron con graves daños estructurales, desde vidrios destrozados hasta techos agrietados por el impacto de la onda expansiva y la caída de escombros.
Varias familias abandonaron sus hogares sin saber dónde pasarán la noche, luego de que las autoridades les pidieran retirarse de la zona “por el riesgo de nuevas explosiones”, declararon los vecinos.
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“Todo el techo está agrietado. Estamos con miedo porque hasta ahora no están apagando (el fuego) todavía el fuego y pensamos que va a ser otra explosión. Ahora nos han dicho que evacuemos porque ya no tenemos ni luz, no hay nada para comunicarnos”, relató una vecina alrededor de las 19:00 de este viernes.
Los testimonios describen un panorama de destrucción en varias calles cercanas al recinto militar. Los vecinos aseguran que la explosión lanzó piedras y fragmentos que perforaron techos, rompieron ventanas y dañaron las estructuras de numerosas viviendas.
“Los techos están por caer en algunas casas. También las estructuras se han dañado, los vidrios se han roto. Todo totalmente está deshecho. En la otra calle está todo deshecho. Hemos visto decenas de casas”, afirmó otra residente.
En la avenida Ingavi, uno de los sectores más afectados, los habitantes relataron que un objeto de gran tamaño impactó contra el patio de una vivienda, dejando las calaminas completamente destruidas. “Han llegado unas piedras, hubiera sido como una bomba que ha llegado a todas las casas. Todo está destrozado”, señaló un vecino.
La evacuación también dejó al descubierto la preocupación por las familias más vulnerables. Algunos residentes dijeron que salieron acompañados de niños y adultos mayores sin tener un lugar definido donde permanecer. “Estoy con mis nietos y tengo a mi suegra de más de 80 años. No sé qué vamos a hacer”, expresó un vecino.
A la incertidumbre por el alojamiento temporal se suma el temor de que continúen las detonaciones. Los vecinos sostienen que todavía no recibieron información oficial sobre cuándo podrán regresar a sus viviendas ni si el área ya es segura.
Mientras las operaciones de emergencia siguen en el recinto militar, las cuatro cuadras evacuadas permanecen prácticamente deshabitadas, sin suministro eléctrico y con decenas de viviendas que presentan daños visibles en ventanas, techos y fachadas.
La Policía reportó la muerte de dos personas, otras siete desaparecidas y más de 80 heridos de diferente gravedad.
