Oviedo evitó confirmar si la organización criminal peruana tenía una red de apoyo en el país y dijo que la investigación continúa bajo reserva. La Policía, en cambio, señaló que la banda pretendía desarrollar actividades en territorio boliviano.

eju.tv / Audio: Panamericana
El Gobierno mantiene la investigación para establecer si la organización criminal peruana Los Pulpos tenía una red de apoyo, logística o contactos en Bolivia, después de la captura en La Paz de su presunto líder, Jhonsson Smit Cruz Torres, alias ‘Jhonsson Pulpo’.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, fue consultado este miércoles sobre la posible presencia de ciudadanos bolivianos vinculados con el detenido y sobre si la organización pretendía utilizar el país como lugar de tránsito o como nuevo territorio de operaciones. La autoridad evitó confirmar esos extremos.
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“Estamos empezando a desarrollar el trabajo este”, respondió Oviedo en una entrevista con Radio Panamericana. Añadió que, mientras la investigación no concluya, el Gobierno mantendrá reserva sobre los elementos que puedan conducir a nuevas personas o estructuras vinculadas al caso.
“Eso es lo preocupante”, afirmó el ministro al referirse a la posibilidad de que bandas criminales extranjeras estén comenzando a instalarse en Bolivia.
La captura de Cruz Torres se produjo el martes en La Paz, en un operativo ejecutado después de un trabajo de inteligencia y coordinación internacional. El detenido fue señalado por las autoridades como cabecilla de Los Pulpos, una organización criminal originada en Trujillo, Perú, vinculada con delitos como extorsión, secuestro y sicariato.
La Policía Boliviana informó que Cruz Torres ingresaba de manera irregular al país y que fue localizado junto a Gabriel Alexander Mendocilla Gómez. Ambos fueron aprehendidos durante el operativo denominado “Pulpos II”. El líder de la organización tenía una sentencia de cadena perpetua en Perú y una notificación roja de Interpol.

El comandante de la Policía Boliviana, Adrián Javier Álvarez, señaló tras la captura que la organización tenía operaciones en Perú, Chile y Argentina y que “se pretendía” desarrollar actividades en territorio boliviano.
Ese antecedente abre una línea de investigación distinta a la captura misma: establecer qué hacía Cruz Torres en Bolivia, con quiénes mantenía contacto y si la organización contaba con apoyo para desplazarse o desarrollar actividades criminales en el país.
Durante la intervención, la Policía informó que no encontró armas en poder de Cruz Torres, pero sí dinero en dólares, bolivianos y pesos chilenos, además de teléfonos celulares y documentación. También se estableció que había recurrido a cirugías plásticas para modificar su fisonomía.
Oviedo vinculó la captura con el fortalecimiento de la cooperación policial internacional. Explicó que Bolivia trabaja en un convenio con la Policía peruana para desarrollar actividades conjuntas y señaló que los resultados de esa coordinación comenzaron a evidenciarse con la operación contra Los Pulpos.
El ministro evitó anticipar si Cruz Torres había construido una estructura criminal en Bolivia. “Mientras no esté concluida la investigación, es mejor ir guardándola para ver a dónde más podemos llegar con esta desarticulación”, sostuvo.
La investigación deberá establecer ahora si la permanencia del cabecilla en Bolivia fue únicamente de tránsito o si existía una estructura de apoyo vinculada con Los Pulpos.
