YPFB Corporación entregará esta semana a YPFB Refinación un primer lote de un millón de barriles de crudo importado. El volumen será procesado en las refinerías Gualberto Villarroel, de Cochabamba, y Guillermo Elder Bell, de Santa Cruz, con un incremento inicial de entre 5.000 y 7.000 barriles por día.
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El presidente Rodrigo Paz presentó la nueva estrategia ayer durante un acto realizado en la refinería Gualberto Villarroel. Desde esa planta que trabaja por debajo de su capacidad, defendió la decisión de volver a procesar mayores volúmenes de petróleo dentro del país.
“Tenemos que producir. A través del decreto que hemos aprobado, estamos dando a las empresas refinadoras del Estado la oportunidad de conseguir su propio espacio, su crudo, generar la refinación y poder poner al mercado nacional a buen precio el producto”, afirmó.
El giro no elimina la dependencia externa. Bolivia continuará importando, pero comprará parte del petróleo como materia prima para transformarlo dentro del país, en lugar de adquirir únicamente diésel y gasolina terminados.
Capacidad desaprovechada
Durante 2026, las dos principales refinerías trabajaron por debajo de su capacidad operativa. El Gobierno pretende aprovechar ese margen para incrementar la producción nacional de combustibles y reducir parcialmente la compra externa de carburantes terminados.
YPFB proyecta aumentar posteriormente en 10.000 barriles diarios el procesamiento de la planta cochabambina. Según el presidente de la petrolera, Sebastián Daroca, ese incremento generaría un beneficio de $us 49 millones anuales para el país.
Los nuevos combustibles, sin embargo, no ingresarán al esquema tradicional de subvención. El decreto establece que serán vendidos a precios de mercado a mayoristas, grandes consumidores, clientes directos, estaciones de servicio y otros canales. Tendrán una alícuota del IEHD de Bs 0 por litro hasta el 31 de diciembre de 2030.
Intervención a YPFB y la ANH
La nueva estrategia avanza mientras YPFB y la Agencia Nacional de Hidrocarburos se encuentran bajo intervención estatal. Paz encomendó al ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, sanear la petrolera “caiga quien caiga”, ante denuncias oficiales sobre corrupción, deficiencias en la distribución y posibles desvíos de carburantes subvencionados.
El Gobierno combina así mayor refinación, apertura de las importaciones y control institucional. Las plantas tienen capacidad para producir más, pero el anuncio todavía debe convertirse en diésel disponible. El resultado se medirá en los surtidores: por el volumen adicional, el precio de venta y la reducción efectiva de las filas.
