Informes de entidad chilena desmienten al fiscal de Arica que ordenó la requisa de madera boliviana


El fiscal chileno Mario Carrera informó que unas 100 toneladas de droga estaban impregnadas en la madera boliviana, es decir la requisa más grande de la historia. Sin embargo, el Instituto de Salud Pública de Chile establece que solo había menos del 5% e incluso solo trazas de sustancias ilícitas en las muestras analizadas, contradiciendo lo que el fiscal dijo inicialmente.

 

Uniformados custodian la madera presuntamente impregnada con droga, en Arica / archivo



Fuente: Brújula Digital

Dos peritos que revisaron los informes de laboratorio del Instituto de Salud Pública de Chile (ISP) sostienen que los resultados no permiten establecer que los embarques de madera boliviana hayan sido impregnados con cocaína, como plantea la investigación dirigida por un fiscal chileno.

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Tras un trabajo conjunto realizado entre Fiscalía, Policía Marítima y Aduanas, en Chile se informó en junio pasado que se logró detectar 1.080 toneladas de madera impregnadas con diferentes tipos de drogas, en lo que se transformó en un supuesto golpe histórico contra el crimen organizado. El fiscal Mario Carrera informó que unas 100 toneladas de droga estaban impregnadas en la madera, es decir la requisa más grande de la historia.

Sin embargo, el Instituto de Salud Pública de Chile establece que solo había menos del 5% e incluso solo trazas de sustancias ilícitas en las muestras analizadas, contradiciendo lo que el fiscal dijo inicialmente.

Pero contratados por la Cámara Forestal de Bolivia, Scott Richard Oulton, químico forense, y James Craig Kuykendall, exagente especial de la DEA con 31 años de servicio y exsubdirector regional para la Región Andina, analizaron los 33 informes oficiales del propio ISP incorporados a la causa, además de los registros de las pruebas realizadas en terreno y las características físicas de la madera.

Su conclusión, según una declaración pericial difundida este jueves, es que los análisis respaldan, a lo sumo, la existencia de detecciones de sustancias en niveles de “trazas” en la superficie de la madera, pero no demuestran que esta haya sido impregnada con cocaína. O sea que el estudio de una entidad chilena desmiente al fiscal chileno.

Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con la ausencia de cuantificación. Los peritos señalan que ninguno de los 33 informes del ISP establece una cantidad de la sustancia detectada, un límite de cuantificación o un método utilizado para determinarla.

También sostienen que los documentos revisados no registran la realización de un blanco procedimental, un control utilizado para identificar una eventual contaminación proveniente de los instrumentos o reactivos empleados durante el análisis.

Los peritos ponen especial atención en las detecciones de ketamina. Según su revisión, los resultados se agrupan de acuerdo con el químico y el lote en que fueron procesadas las muestras, y no según la empresa a la que pertenecía la madera o la fecha de incautación.

Para Oulton y Kuykendall, ese patrón podría estar relacionado con una variable del propio procesamiento de laboratorio. El comunicado señala que una práctica inconsistente en el uso de blancos entre los cinco químicos que intervinieron en los análisis podría explicar ese comportamiento.

El análisis diferencia esas alarmas de los resultados confirmatorios de laboratorio. Precisamente por ello, sostiene que la evidencia científica posterior debería determinar qué sustancia estaba presente, en qué cantidad y en qué parte de la madera.

Otro elemento señalado por los expertos es la detección de éster metílico de ecgonina, una sustancia relacionada con la cocaína. Según su interpretación, su presencia puede ser compatible con un contacto incidental o ambiental y no demuestra por sí misma que la madera haya sido preparada para transportar cocaína.

La declaración de Kuykendall también cuestiona la metodología utilizada para iniciar la investigación y el perfilamiento de los objetivos, además de señalar supuestas inconsistencias entre declaraciones públicas del fiscal regional y lo que, según los peritos, muestran los informes de laboratorio.

El punto central de la controversia es, por tanto, la diferencia entre detectar una sustancia y demostrar que la madera fue utilizada como mecanismo para transportar cocaína. Los peritos sostienen que los informes del ISP pueden acreditar, como máximo, detecciones en niveles de trazas, pero no permiten establecer una impregnación de la madera con cantidades relevantes de droga.

La Fiscalía chilena sostiene una interpretación distinta de la evidencia que dio origen a la investigación y a la requisa de los embarques. La nueva revisión pericial introduce ahora cuestionamientos sobre la metodología, la cuantificación de las sustancias y los controles utilizados por el laboratorio para descartar contaminación.

BD/RPU