La crisis de combustibles y menos vuelos encarecen y complican viajes en Bolivia


BoA opera con 10 de sus 19 aeronaves y calcula que un 20% de la demanda queda sin atender. En el transporte terrestre, los buses pierden hasta cinco días en filas para cargar diésel y se reporta que solo operan entre el 30% y 40%  de su capacidad.

La crisis de combustibles y menos vuelos encarecen y complican viajes en Bolivia

La reducción de vuelos nacionales y la mayor demanda presionan al alza las tarifas aéreas

Fuente: El Deber



Por Erika Segales

 

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La crisis de combustibles y menos vuelos encarecen y complican viajes en Bolivia

Los buses interdepartamentales esperan en filas para cargar diésel

 

La falta de combustible y la menor disponibilidad de vuelos están haciendo que viajar dentro de Bolivia demande más tiempo y dinero. Mientras los buses interdepartamentales pierden días de operación esperando cargar diésel, los pasajeros enfrentan una oferta reducida y tarifas más elevadas.

“La gente está viajando más por necesidad, por trabajo, salud o una cuestión familiar, pero ya no tanto por turismo, porque está realmente caro viajar dentro del país y es muy raro conseguir un vuelo para el día”, señaló un agente de viajes consultado por EL DEBER.

La escasez de espacios también se refleja en los precios. Según la agencia, un pasaje Santa Cruz-Cochabamba, que antes podía encontrarse desde Bs 300 o Bs 375, ahora puede superar los Bs 700 u Bs 800. Hacia Sucre, las tarifas más económicas pasaron de alrededor de Bs 240 o Bs 290 a unos Bs 540.

Boliviana de Aviación (BoA) reconoce que “existe una sobredemanda en el mercado”, reflejada en factores de ocupación superiores al 90% en vuelos nacionales. Desde el área de comunicación de la estatal se indicó que existe aproximadamente “un mercado de 20% no atendido”.

El 19 de agosto, el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, informó ante la Asamblea Legislativa que BoA dispone de 10 aeronaves operativas de una flota de 19 y admitió que esa capacidad resulta insuficiente para cubrir la demanda.

La reducción de aeronaves también repercute en las demoras. Según Zamora, hasta mediados de agosto se contabilizaron 4.825 vuelos retrasados: 747 por más de 30 minutos, 2.751 por más de una hora, 1.139 por más de dos horas y 181 por encima de cuatro horas

Los datos de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) muestran además una contracción del mercado. Entre enero y julio de 2026 se transportaron 2.060.786 pasajeros en vuelos domésticos, 360.831 menos que en el mismo periodo de 2025, equivalente a una caída de 14,90%.

La mayor demanda se concentra en el eje Santa Cruz-La Paz-Cochabamba. De acuerdo con BoA, estas tres ciudades reúnen el 72% de los pasajeros nacionales. Ante este escenario, las agencias recomiendan adquirir los boletos con al menos dos semanas de anticipación.

Transporte terrestre

La situación también golpea al transporte interdepartamental. Los operadores de buses deben permanecer durante varios días en filas antes de conseguir diésel.
“El transporte interdepartamental e internacional está pasando uno de sus peores momentos. No hay abastecimiento de combustible y con esta falencia solo se opera entre 30% y 40%”, dijo el secretario de Relaciones del Transporte Interdepartamental, Silvestre Suzaño.

Según el dirigente, algunos transportistas deben esperar entre cuatro y cinco días para abastecerse antes de realizar un viaje a Santa Cruz. En otros casos, señaló, los choferes recurren al mercado informal, donde el combustible se comercializa entre Bs 14 y Bs 15 por litro. Cada unidad detenida durante días en una fila significa menos frecuencias, mayores tiempos de espera y presión sobre los costos de operación.

El problema se vuelve aún más complejo en regiones donde el traslado depende de una combinación de buses, vehículos particulares, motocicletas, avionetas y embarcaciones.

“Fui por trabajo para instalar paneles solares en centros de salud de Beni y Pando. El pasaje a Riberalta subió de Bs 300 o Bs 350 hace un mes a Bs 400. Y al llegar allá es el pasajero quien debe comprar la gasolina del mercado informal para ir a otro destino: dos litros en Bs 25”, relató Miguel Apaza.
Añadió que incluso el transporte en avionetas registra dificultades por la falta de combustible.

Los efectos, por tanto, no se limitan al precio. También afectan el tiempo de planificación y la posibilidad de desplazarse por motivos laborales, comerciales o de salud.

“Necesito viajar a Cochabamba por un tema de salud. Antes no era tan difícil conseguir pasajes aéreos; ahora no encuentro boleto, me dicen que debo comprar por lo menos con una semana de anticipación y encima es caro”, reclamó otro pasajero.

En su caso, trasladarse por tierra tampoco resulta una alternativa viable por las horas adicionales que implica el recorrido y porque su trabajo no le permite ausentarse por periodos prolongados.