
Fuente: Actualidad RT
Estados Unidos reconoció oficialmente por primera vez que ha desplegado armas en el espacio. Washington «dispone de armas de control espacial en órbita, capaces de defender a las fuerzas conjuntas frente a adversarios hostiles», declaró el secretario de la Fuerza Aérea de EE.UU., Troy Meink, durante la conferencia anual Aire, Espacio y Ciberespacio.
El funcionario no precisó de qué tipo de armamento se trata. Expertos militares sugieren que podría tratarse de sistemas espaciales de guerra electrónica, en particular de dispositivos capaces de interferir las comunicaciones o las señales de satélites.
«Voy a suponer que de lo que está hablando no es de un arma cinética de control espacial, debido a los múltiples comentarios que han hecho funcionarios del Gobierno sobre la necesidad de evitar la generación de escombros que provoquen una situación de contrafuerza espacial. […] Así que me quedo con mi primera suposición: interferidores espaciales, guerra electrónica«, señaló Victoria Samson, directora principal de seguridad y estabilidad espacial de la Fundación Mundo Seguro.
Bajo condición de anonimato, un funcionario militar confirmó a The Washington Post que este armamento permitiría al Pentágono neutralizar satélites enemigos si estos fueran utilizados para rastrear o atacar objetivos estadounidenses.
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En respuesta a la noticia, Moscú declaró que el espacio debe mantenerse libre de cualquier tipo de armas. Pekín también instó a Washington a detener la acumulación de poderío militar en el espacio exterior y a tomar medidas concretas para garantizar la estabilidad estratégica global.
¿Una nueva carrera armamentística espacial?
El anuncio se produce en medio de la implementación del proyecto Cúpula Dorada de la Administración de Donald Trump, que pretende crear un sistema de defensa capaz de proteger el territorio de EE.UU. frente a misiles lanzados desde diferentes puntos del planeta. El proyecto contempla una arquitectura de defensa antimisiles formada, entre otros elementos, por sensores, satélites y sistemas interceptores.
Meink también destacó que los interceptores espaciales, considerados una tecnología fundamental del sistema de este proyecto, están ya listos para realizar vuelos. Previamente, el general de la Fuerza Espacial Michael Guetlein, responsable directo del programa Cúpula Dorada, había declarado que el desarrollo inicial de los interceptores espaciales ya estaba en marcha y que el servicio había realizado dos pruebas, que calificó de «fenomenalmente exitosas».
Expertos advierten que la implementación de este proyecto podría llevar a Rusia y China a invertir más activamente en el desarrollo de armas ofensivas, lo que podría desembocar en una nueva carrera armamentística en el espacio.
«Rusia y China buscarán nuevos misiles, ojivas y sistemas de lanzamiento capaces de atravesar esas defensas. Incluso si existen algunas dudas sobre la viabilidad de la Cúpula Dorada, los funcionarios rusos y chinos están obligados a tomárselo en serio», opinó William J. Perry del Centro de Stanford para la Seguridad y la Cooperación Internacional.
Hace unos meses, en una declaración conjunta, los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y de China, Xi Jinping, expresaron su preocupación por el proyecto y advirtieron sobre sus posibles consecuencias para la seguridad internacional. Moscú y Pekín consideran que el desarrollo de un sistema estadounidense de defensa antimisiles con componentes espaciales puede alterar el equilibrio estratégico.
En este contexto, resulta llamativo que hace apenas unos años fuera precisamente EE.UU. quien promovían iniciativas para limitar la militarización del cosmos. En 2022, Washington anunció una moratoria sobre las pruebas de misiles antisatélite de ascenso directo y llamó a otros países, incluyendo a Rusia y China, a sumarse a la iniciativa.
Ahora, en cambio, EE.UU. se encuentra entre los principales impulsores del desarrollo de capacidades militares en el espacio.
Posible respuesta de Rusia y China
Los analistas consideran que, después de que EE.UU. reconociera el despliegue en órbita de sistemas de guerra electrónica y otras capacidades de control espacial, podría ser solo cuestión de tiempo que Rusia y China desarrollen o reconozcan sus propios sistemas orbitales de este tipo.
«EE.UU. también tendrá que aceptar ahora que los chinos y los rusos hagan o digan lo mismo. No creo que esto vaya a ser de interés para la seguridad nacional estadounidense», concluyó Samson.

Además, ambos países ya cuentan con avances en este ámbito. Un ejemplo es el satélite chino Shijian-21, presentado oficialmente como una plataforma destinada a la limpieza de desechos espaciales.
En enero de 2022, Shijian-21 se aproximó al satélite chino de navegación BeiDou-2 G2, que había dejado de funcionar, se acopló a él y posteriormente lo trasladó a una órbita situada unos 3.000 kilómetros por encima de la órbita geoestacionaria. Después, Shijian-21 se separó del satélite y regresó a la órbita geoestacionaria.
La misión fue presentada como una demostración de tecnologías para la eliminación de basura espacial, pero, al mismo tiempo, la capacidad de aproximarse a otro satélite, acoplarse a él y modificar su órbita también podría tener aplicaciones de carácter militar.
