El Gobierno relanzó la refinería Guillermo Elder Bell, en Santa Cruz, y anunció que procesará crudo importado. El Presidente anticipó decisiones “difíciles” por los precios internacionales y cuestionó el costo de la subvención a los combustibles
El presidente Rodrigo Paz volvió a fijar este viernes su posición sobre la subvención a los combustibles durante el relanzamiento de la refinería Guillermo Elder Bell, en Santa Cruz. El mandatario afirmó que prefiere destinar recursos a recuperar la capacidad productiva de YPFB antes que seguir financiando la importación y la venta subvencionada de gasolina y diésel.
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“Prefiero invertir en refinación que en subvención. Que quede clara esa frase”, sostuvo Paz durante el acto realizado en las instalaciones de la planta, ubicada en la zona de Palmasola.
El Presidente comparó el costo del subsidio con la inversión prevista para la carretera Okinawa–Los Troncos, estimada en cerca de $us 90 millones. Según afirmó, ese monto equivale aproximadamente a lo que demanda la subvención en “un par de semanas”.
Paz anticipó que el Ejecutivo deberá asumir nuevas determinaciones en los próximos días y reconoció que algunas serán complejas por la presión de los precios internacionales. No precisó, sin embargo, si esas decisiones implicarán una modificación inmediata de los precios de los combustibles.
“Tenemos que tomar decisiones. Algunas serán difíciles porque los precios internacionales nos están obligando a decisiones complejas”, señaló. Afirmó que el objetivo es utilizar los recursos en refinerías, carreteras, hospitales, colegios y servicios públicos, en lugar de sostener un modelo que —según denunció— favoreció la corrupción y la importación.
Crudo importado para activar las plantas
El relanzamiento se apoya en el Decreto Supremo 5701, promulgado el 7 de septiembre. La norma autoriza excepcionalmente a las refinerías a importar petróleo crudo, procesarlo en Bolivia y comercializar los combustibles obtenidos en el mercado interno.
El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, explicó que la importación de crudo es una respuesta de emergencia para evitar que las plantas instaladas permanezcan paralizadas mientras el país intenta recuperar su producción petrolera.
“Importar crudo para refinarlo aquí es la emergencia. La solución estructural es volver a sacar petróleo y gas en territorio boliviano”, afirmó.
Blanco señaló que el Gobierno prepara una nueva ley de hidrocarburos orientada a ofrecer seguridad jurídica y atraer capital nacional y extranjero. También descartó una privatización de YPFB y sostuvo que la empresa estatal será reestructurada y puesta nuevamente a producir.
“Si el oriente produce y el oriente refina, el país se sostiene. Si el oriente depende solo de lo que llega por puerto, el país se ahoga”, agregó el ministro, al destacar la demanda de combustibles del agro, la industria, el transporte pesado y la aviación.
YPFB busca volver a producir
El presidente ejecutivo de YPFB, Sebastián Daroca, afirmó que Bolivia no necesita construir nuevas refinerías, sino aprovechar plenamente las instalaciones existentes y la capacidad técnica de sus trabajadores.
“El desafío de YPFB no tiene que ser seguir administrando el abastecimiento; debe ser recuperar la capacidad productiva”, indicó. Daroca aseguró que el relanzamiento representa el retorno de la estatal a su función industrial: “YPFB vuelve a recuperar su capacidad productiva”.
La refinería Guillermo Elder Bell inició operaciones en 1979. Su capacidad original fue de 19.000 barriles diarios, pero una ampliación concluida en 2015 elevó su capacidad de diseño a 24.500 barriles por día y su capacidad de proceso a 24.000.
La planta puede producir gasolina especial y premium, diésel, querosén, jet fuel, GLP y gasolina base.
Durante el acto, Paz acusó a los gobiernos anteriores de haber convertido a YPFB en una empresa concentrada en comprar y comercializar combustibles importados, en lugar de explorar, producir y refinar. También pidió investigar posibles hechos de corrupción vinculados con ese modelo.
El mandatario sostuvo, además, que el potencial hidrocarburífero observado en Okinawa podría asegurar la soberanía energética del país durante varias décadas. Esa proyección fue expresada políticamente y no estuvo acompañada por cifras de reservas certificadas.
Aunque el Gobierno presentó el relanzamiento como el comienzo de una nueva etapa, todavía no informó cuánto crudo será importado, cuándo llegará la primera carga, qué volumen procesará Elder Bell ni cuánto aumentará la oferta interna de gasolina y diésel. Esos datos determinarán si el anuncio logra traducirse en una reducción efectiva de las importaciones de combustibles terminados.
