El cambio ya forma parte de la vida cotidiana. Pagar un producto, transferir dinero o cancelar un servicio puede resolverse desde un teléfono celular, sin que exista intercambio físico de billetes.

Fuente: ANF / AND / La Paz
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Una sociedad sin efectivo es aquella en la que una parte creciente de las transacciones se realiza mediante medios digitales como códigos QR, banca móvil, tarjetas y billeteras digitales. En Bolivia, el crecimiento de estos sistemas está reduciendo la dependencia del dinero físico, pero también aumenta la necesidad de garantizar inclusión financiera, ciberseguridad, conectividad y capacidad de respuesta ante fallas tecnológicas.
El cambio ya forma parte de la vida cotidiana. Pagar un producto, transferir dinero o cancelar un servicio puede resolverse desde un teléfono celular, sin que exista intercambio físico de billetes.
El fenómeno no representa únicamente un cambio en los hábitos de consumo. También modifica la infraestructura financiera, las competencias profesionales y las medidas de seguridad necesarias para sostener una economía digital.
¿Qué sistemas están reemplazando al efectivo?
Los principales mecanismos son los pagos QR, la banca móvil y las billeteras digitales. El pago QR, por ejemplo, permite realizar una transferencia después de escanear un código desde una aplicación. La banca móvil traslada operaciones financieras al teléfono y las billeteras digitales permiten realizar pagos y transferencias desde plataformas electrónicas.
El Banco Central de Bolivia ha impulsado el estándar QR BCB Bolivia, que busca facilitar pagos electrónicos interoperables entre diferentes entidades.
Para Alejandro Soruco, director de la carrera de Ingeniería Comercial de Unifranz, los pagos digitales, especialmente mediante códigos QR, “están ganando terreno porque ofrecen una alternativa más ágil, segura y eficiente frente al efectivo en las transacciones cotidianas”. La afirmación permite identificar uno de los principales factores detrás de la adopción: la posibilidad de realizar operaciones de forma rápida sin necesidad de manejar dinero físico.
¿Bolivia avanza hacia una economía sin efectivo?
Bolivia avanza hacia una economía con menor uso de efectivo, pero todavía no puede considerarse una sociedad completamente sin dinero físico. El proceso está vinculado al crecimiento de los pagos electrónicos, la expansión del acceso a teléfonos inteligentes y la incorporación de soluciones financieras digitales.
Sergio Santivañez, experto en tecnología financiera y docente de Ingeniería Comercial de Unifranz, explica que las transacciones y pagos electrónicos desempeñan un papel importante en la transformación hacia economías cashless, porque permiten reducir el uso de dinero en efectivo.
El mismo especialista advierte que en Bolivia existe una asociación tradicional entre seguridad y efectivo, aunque también se han desarrollado nuevos ecosistemas para realizar transacciones electrónicas de forma segura. Esto significa que la transición no depende solamente de la existencia de tecnología. También requiere confianza.
¿Qué relación existe entre pagos digitales e inclusión financiera?
La inclusión financiera digital consiste en ampliar el acceso y uso de servicios financieros mediante herramientas tecnológicas, pero digitalizar los pagos no garantiza automáticamente que todas las personas estén incluidas.
Para participar en una economía digital se necesitan dispositivos, conectividad, conocimientos financieros y digitales y confianza en las plataformas. Las fintech y las billeteras digitales pueden reducir determinadas barreras de acceso porque permiten realizar operaciones sin acudir a una sucursal bancaria.
Ronald Bedregal, director de la carrera de Ingeniería Económica de Unifranz, sostiene que la transformación financiera exige nuevas competencias y conocimientos para comprender el funcionamiento de los servicios digitales y sus implicaciones económicas. La inclusión, por tanto, no consiste solamente en ofrecer una aplicación. También implica que los usuarios puedan comprenderla y utilizarla de manera segura.
¿Por qué la ciberseguridad es clave para una economía sin efectivo?
La ciberseguridad es indispensable para una economía digital porque protege las cuentas, los datos personales y las transacciones frente a amenazas como phishing, robo de identidad e ingeniería social.
Marcelo Pacheco, director de Ingeniería de Sistemas e Innovación Digital de Unifranz, afirma: “La ciberseguridad se ha convertido en un pilar fundamental para el desarrollo digital. Proteger los datos de las personas y organizaciones ya no es una opción, sino una necesidad estratégica para fortalecer la confianza en los servicios digitales”.
El riesgo no afecta únicamente a los bancos. También alcanza a usuarios que realizan pagos desde sus teléfonos, comercios que reciben transferencias y empresas que almacenan información financiera.
Pacheco también plantea la prevención y la formación de hábitos digitales responsables como herramientas para reducir la exposición a los ciberdelincuentes. Por ello, una economía con menos efectivo necesita ciudadanos con mayores conocimientos de seguridad digital.
¿Qué ocurre si falla la infraestructura tecnológica?
Una economía digital aumenta su dependencia de internet, dispositivos, electricidad, servidores, plataformas financieras y sistemas de autenticación. Esto crea una vulnerabilidad diferente a la que existe en una economía basada principalmente en efectivo.
Si una aplicación bancaria deja de funcionar, una conexión se interrumpe o un dispositivo queda inutilizado, una persona puede perder temporalmente la capacidad de realizar una operación.
La dependencia tecnológica no significa que el efectivo deba considerarse superior. Significa que una economía digital necesita sistemas de respaldo y mecanismos de resiliencia para mantener sus servicios ante interrupciones.
¿Qué profesionales necesita esta nueva economía?
La transformación financiera también está modificando la formación profesional. Fintech, análisis de datos, banca digital, ciberseguridad, regulación y gestión de riesgos requieren perfiles capaces de combinar conocimientos financieros y tecnológicos.
Kadir Lanza, director de Ingeniería Económica y Financiera de Unifranz, sostiene que “las plataformas digitales de pago son el reflejo de una transformación estructural en los mercados financieros”, impulsada por la optimización de los flujos de capital y una menor dependencia de intermediarios tradicionales.
El mismo análisis plantea que este nuevo ecosistema requiere profesionales capaces de comprender ventajas y riesgos. En este escenario, las competencias del futuro no se limitan al dominio de herramientas digitales: también incluyen análisis, pensamiento crítico, gestión de riesgos y capacidad para adaptarse.
¿El futuro será completamente sin efectivo?
No existe una respuesta única. Los datos muestran una expansión de los medios digitales, pero la permanencia del efectivo responde a factores económicos, culturales, tecnológicos y de confianza.
La transición hacia una sociedad con menos efectivo puede generar beneficios en rapidez, trazabilidad y acceso a servicios, pero también exige resolver problemas de conectividad, seguridad, educación financiera y dependencia tecnológica.
La pregunta, entonces, cambia. No se trata únicamente de saber cuándo desaparecerá el efectivo, sino de determinar si Bolivia puede construir una economía digital que sea segura, inclusiva y suficientemente resiliente para funcionar cuando la tecnología se convierta en la principal vía para mover el dinero.
