Transformación de la calidad urbanística de Santa Cruz de la Sierra (Parte II)


Por: Arq. Ingrid Wichtendahl

¿Cuáles son las verdaderas herramientas para ejercer la gobernanza y la gestión municipal? El catastro urbano y el estatuto de la ciudad son el binomio esencial que el Gobierno Municipal de Santa Cruz de la Sierra necesita con urgencia para recuperar el control territorial, fortalecer su economía y sanear sus finanzas.



A pesar de que ambos instrumentos fueron concebidos en los años sesenta como fundamentales por el Plan Techint, la alcaldía de aquella época careció de la capacidad institucional para implementarlos y darles continuidad. Lo verdaderamente alarmante es que hoy, siendo Santa Cruz de la Sierra el incuestionable motor económico y demográfico de Bolivia, sigamos gestionando nuestro territorio con un modelo catastral obsoleto, ciego y anacrónico, heredado del siglo pasado.

Desde hace décadas, el concepto del catastro como un simple y frío recaudador de impuestos evolucionó hacia el moderno Catastro Multifinalitario. Esta herramienta clave de planificación registra y gestiona la riqueza inmobiliaria bajo principios de estricta integralidad y equidad: quien tiene más, tributa más; quien tiene menos, tributa menos. Es imperativo aclarar que el Catastro Multifinalitario no busca incrementar la carga impositiva al ciudadano honesto que ya paga; su propósito es aplicar justicia territorial. Se trata de identificar a los grandes evasores ocultos: galpones industriales, complejos comerciales y edificios corporativos de alta plusvalía que operan camuflados en el sistema como lotes baldíos o propiedades infravaloradas.

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Para ejecutar esta transformación, el Gobierno Municipal debe dar un paso político fundamental: jerarquizar el Catastro. Siguiendo las directrices de organismos internacionales como el Banco Mundial y la Organización de los Estados Americanos (OEA), el catastro debe desvincularse de su rol subordinado y elevarse al rango de Secretaría Municipal. Al situarse al mismo nivel jerárquico que las carteras de Finanzas y Planificación, el catastro deja de responder a los intereses recaudatorios coyunturales de la primera o a las metas abstractas de diseño de la segunda. Se convierte, en cambio, en un proveedor de datos neutral y prioritario para todas las áreas críticas, incluyendo Medio Ambiente y Obras Públicas.

La primera función de un Catastro Multifinalitario moderno es ampliar el universo de recaudación mediante la tecnología, dinamitando la burocracia municipal. Debemos transitar del trámite físico, que tarda meses, a la certificación digital inmediata. Con la implementación de un Geoportal Multifinalitario, los certificados catastrales y las transferencias de inmuebles se procesarán de forma transparente mediante códigos QR. Eliminar el contacto físico discrecional entre el funcionario y el ciudadano es la única vía real para erradicar la microcorrupción de ventanilla. En síntesis, el Catastro Multifinalitario es un cerebro tecnológico integrador y un instrumento de profunda justicia social.

Dada la preocupante ausencia de una cultura del catastro en nuestra comunidad, y para garantizar que este proyecto sea inmune a los vaivenes políticos, se proponen dos estrategias ciudadanas de blindaje técnico:

  1. Cooperación Internacional de Alto Nivel: Gestionar el respaldo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). España posee uno de los sistemas catastrales más eficientes del planeta. Más allá del apoyo financiero, la AECID otorgaría un sello de garantía y transparencia internacional. Siendo imperativo crear una cultura del catastro inmobiliario debe solicitarse incluir programas de transferencia de conocimiento para capacitar a autoridades, colegios profesionales, empresarios, académicos y juntas vecinales. En una segunda fase, este acompañamiento guiará la toma de decisiones críticas para la implementación definitiva del sistema.
  2. Alianza Científica Universitaria: Crear un Comité Consultivo de Acompañamiento Técnico liderado por la carrera de Ingeniería en Agrimensura de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM) que cuenta con los profesionales especializados en materia catastral. Este comité actuará como el asesor de confianza del Alcalde, validando bajo estrictos estándares científicos los procesos de medición, los sistemas de software y las metodologías de valoración masiva. Esta alianza permitirá que los mejores egresados realicen sus modalidades de graduación y trabajo de campo directamente en el proyecto, abaratando los costos operativos del municipio y asegurando que el catastro sea administrado por profesionales cruceños formados bajo principios éticos.

Sobre todo, por el firme compromiso institucional del Rector de la UAGRM, el Dr. Reinerio Vargas, cuya reconocida solvencia ética y altos valores cívicos garantizan que la universidad se convierta en el escudo técnico que Santa Cruz de la Sierra necesita. Es preciso estar advertidos: siendo el catastro la verdadera ‘gallina de los huevos de oro’ del municipio, deben tomarse todos los recaudos necesarios para asegurar la transparencia en el proceso de su construcción.

La segunda herramienta estratégica, el Estatuto de la Ciudad, se desarrollará en la tercera parte de esta propuesta.

Transformación de la calidad urbanística de Santa Cruz de la Sierra (Parte I)