Las tareas de búsqueda continúan y hasta el momento hallaron restos humanos dispersos a más de 100 metros del epicentro.
El general Fernando Sánchez (medio), este lunes en Brújula Streaming
Fuente: Brújula digital
La magnitud de las explosiones en el Regimiento de Artillería Mecanizada RAM-2 «Bolívar» de Viacha fue tan devastadora que no habrá cuerpos reconocibles de varias víctimas, sino solo fragmentos que deberán ser identificados mediante pruebas de ADN, según explicó el general retirado Fernando Sánchez, excomandante del Comando Conjunto de Operaciones Especiales de las Fuerzas Militares.
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«Les voy a decir la verdad: no debería quedar absolutamente nada de la mayoría (de las víctimas). Las explosiones de pólvora son tremendas, hacen desaparecer hasta los vestigios», declaró Sánchez a Brújula Streaming.
Los militares compararon el procedimiento al que se enfrentarán los equipos forenses con el que se aplica tras los accidentes aéreos, cuando deben recoger pequeños restos óseos para entregárselos a las familias. «Hay situaciones en las que no hay nada directamente», afirmó.
La explosión dejó 14 muertos, siete de los cuales ya han sido identificados. La búsqueda continúa tres días después de la emergencia y hasta el momento se han encontrado restos humanos a unos 100 metros del lugar de las explosiones, incluyendo fragmentos de cráneo, cabello, piel y restos óseos. La policía investiga si corresponden a una o más personas.
Una explosión «muy peligrosa»
Sánchez explicó que el accidente habría involucrado dos tipos diferentes de material explosivo. Según los detalles, primero habría intervenido pólvora explosiva, similar a la que se usa en fuegos artificiales, y luego explosivos de mayor poder destructivo.
«Aquí hemos visto, como si se tratara de una clase, los dos tipos de explosión», señaló al diferenciar entre la pólvora explosiva y la llamada pólvora fragmentable, responsable de una detonación mucho más violenta.
El general insistió en que este tipo de explosión es «la más peligrosa que existe» y aseguró que prácticamente habría acabado con la guardia del regimiento. «Toda esa gente está muerta o ha desaparecido», dijo, refiriéndose a los centinelas y al personal que permanecían en la sala de guardia.
¿Investigación civil?
Además del análisis técnico, Sánchez cuestionó que la investigación esté siendo llevada a cabo por la justicia ordinaria y argumentó que debería intervenir la jurisdicción militar, dado que se trata de un hecho ocurrido en el seno de un regimiento. «¿Qué pueden saber un fiscal, un abogado y un perito forense sobre el régimen interno de un regimiento de artillería?», preguntó.
También afirmó que una investigación militar permitiría revisar aspectos específicos como los libros de guardia, los protocolos internos y las condiciones de almacenamiento del material explosivo.
Hasta el momento, las autoridades han confirmado la recuperación de siete cadáveres: el sargento primero especialista en equipamiento militar Freddy Mauro Quisbert Vega, los dragones Jhon Tancara Mita y Gabriel Choque Alanoca, y los soldados Wilson Copa Mamani, Wilder Oliver Aruquipa Aruquipa, Arnel Rubén Flores Poma y Brayan Pacheco Monrroy. Además, otras siete personas siguen desaparecidas.
En el lugar de los hechos se encontraron glicerina, detonadores, pólvora y otros materiales explosivos, que ahora forman parte del peritaje de la fiscalía y de los equipos especializados.
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